Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 30 de junio de 2011

La enfermedad de Chávez la padece Venezuela

Ahora que el Gorila Rojo anda en Cuba recuperándose de una complicación en su salud que lo ha frenado en sus ánimos expansionistas, muchos de los que nos oponemos fervientemente a su figura tendríamos motivo de celebración al ver que es un posible debilitamiento de su temible régimen, e incluso muchos desearan su muerte en la isla caribeña. Pero dejando lo pasional a un lado, el hecho de que Chávez esté tan ausente del poder o que llegue a morir puede tener consecuencias nefastas para Venezuela.

El lío tiene su raíz tanto en cuestiones culturales como en cuestiones prácticas. Chávez se ha mostrado como el gran salvador de Venezuela, y lo ha sabido articular con un discurso y unas prácticas populistas y demagógicas. Al crear un enemigo común (EEUU y la “oligarquía”), más las dádivas asistencialistas pagadas con el petróleo expropiado, sumado a la manipulación de la imagen de Simón Bolívar; el Gorila Rojo ha cimentado el apoyo popular que necesita para ampliar su poder dentro del gobierno, logrando así un ejecutivo bastante expandido que hace y deshace a su gusto. Por eso no es de extrañar que muchos de los seguidores de este personaje, al verlo hasta en la sopa, crean que Chávez es el único que puede manejar al país, a pesar de que la realidad muestre que Venezuela va en franco declive.

Es por ello el agujero que deja el Dictador Presidente venezolano es bastante grande, y a pesar de que en el papel el Vicepresidente Elías Jaua está a cargo, claramente éste no tiene la habilidad de su jefe para acaparar todos los asuntos del Estado y más, levando a una creciente falta de gobernabilidad. Muestra de esto son los motines en las cárceles del Rodeo, los cuales hasta ahora no han sido resueltos, y con los brotes de descontento popular que se han dado de forma más frecuente en los últimos años, los cortes de energías, y otros de los descalabros del Socialismo del Siglo XXI, es posible que Venezuela caiga a una situación de caos.

Además, recordando que no hay muerto malo, de llegar a morir Chávez en el poder es bastante factible que se le eleve al nivel de mártir por la causa del “chavismo”. Las repercusiones de esto están en que ya su hermano mayor hace un llamado por dicha causa, instando a que de “ser necesario” se tomen las armas para mantener al chavismo en el poder. Ya antes se había dado a conocer el primer grupo guerrillero chavista, y dada la permisividad del Gorila Rojo con nuestros males, es posible que los guerrilleros allá asilados también quieran ver en el juego. Pero no se puede creer tampoco que la ausencia de Mico Mandante va  a hacer que el chavismo funcione en bloque, más bien desde ya se empieza a perfilar como los sátrapas de Chávez se pelearían por quien lleva las banderas de “tan noble causa” (¿recuerdan a Stalin y aTrotsky?), lo que haría que la situación se tornase más cruenta.

Por otra parte, a pesar del adormilamiento de la oposición venezolana en años anteriores, ya parece que está sabiendo capitalizar las fallas del chavismo a su favor con la Diputada María Corina Machado al frente, aunque ella aún se muestra indecisa ante encabezar dicho bloque o no. Lo mejor (o menos peor) para Venezuela es que la oposición lograse hacer a un lado a Chávez de una forma legal y con la menor violencia posible, porque aún logrando un cambio pacífico, el reparar el agujero que deja Chávez, además de tener que lidiar con las masas hipnotizadas y un posible levantamiento armado, va a ser una tarea dura como para sumarle más descontento al convertir a Chávez en un mártir.

Maquiavelo en su gran obra “El Príncipe” comparaba los males de la política con la tisis, que en sus primeras etapas no es casi imperceptible pero se puede tratar fácilmente, pero cuando ésta ya es notoria el intentar echar para atrás sus daños es una empresa muy difícil. Chávez es una muestra de ello, luego de tantos desmadres, destrucción de la institucionalidad, desmoronamiento de la economía, y la fijación simbólica del personaje, la reconstrucción de Venezuela va a ser muy cuesta arriba. Posiblemente esto haga que pierda influencia en la zona y esto nos beneficio, pero el costo que tendrán que pagar los venezolanos por no controlar a tiempo sus problemas va a ser muy alto.

miércoles, 29 de junio de 2011

Ordenamiento territorial.

¿Quién mejor que los costeños para saber lo que necesita la costa? ¿Quién mejor que los cafeteros para saber cómo desarrollar su región? ¿Quién mejor que los vaupenses para pensar en las necesidades del Vaupés? Esto es algo que se le ha criticado a 125 años de centralismo, y de ahí probablemente nuestra famosa expresión “la política la hacen los de ruana”. Ese ha sido el argumento del Gobernador Eduardo Verano del Atlántico, quien desde hace rato viene haciendo fuerza para lograr la Autonomía Caribe.

Ahora que después de 19 años se sancionó la Ley de Ordenamiento Territorial, la cual permite la asociación entre municipios y/o departamentos puedan asociarse tipo “empresa” para llevar a cabo proyectos conjuntos de infraestructura y demás (ver: detalles), además de poner en funcionamiento los Artículos 306 y 307 de la Constitución que contemplan esta figura. Ya a varios departamentos les suena la idea, y se propone la creación de la Región Pacífico; la Región de los Santanderes, Boyacá y Arauca, y Bogotá con Cundinamarca. Algunos aplauden, otros lloran pero ¿qué puede significar en realidad esta nueva ley?

Entre los motivos por los aplausos está el que ya será posible coordinar mejor a las distintas circunscripciones involucradas en un proyecto. Muchas veces las obras quedan sin terminar o mal hechas debido a que cada ente sólo podía trabajar en su territorio, y muchas veces se dan destiempos, ineficiencias, o incluso ha sucedido que no hay claridad en ciertos sectores sobre a cual departamento pertenecen haciendo que ninguno de los dos haga algo so pena de incurrir en prevaricato. Ya con esta nueva ley no habrá excusas para las chambonadas de siempre, y se puede hacer una mayor fiscalización de las grandes obras que aún se requieren.

También es positivo el hecho de que sean los mismos departamentos o municipios los que tomen la iniciativa, como lo insinué al principio de este artículo, esta nueva ley ya hace que sean los directamente implicados quienes se hagan cargo de estas decisiones, y así ya no tendrán menos forma de echarle la culpa a Bogotá por sus propias metidas de pata. Sumado a eso también está a que gracias a la Ley de Regalías se supone que todos arrancaran con una base igual de recursos, mostrando acá quien los aprovecha de forma más inteligente.

Y esto me lleva a las lágrimas, la cuales encabeza el propio Gobernador Verano quien al parecer esperaba que al Región Caribe se le diera carta blanca frente al centro, lo cual la verdad es una posición algo prematura. Si bien aquí hay un avance hacia la descentralización, de todos modos los proyectos que presenten estas regiones tienen que ser aprobados por el gobierno central, entonces seguirá jugando mucho quien pueda “endulzar” a Bogotá para llevar a una real concreción los megaproyectos que se están pensando.

Se dirá entonces que tal control por parte del gobierno central es necesario porque los principales departamentos que promueven la creación de regiones son a la vez donde se dan los mayores escándalos de corrupción. Pero tal argumento no deja de sonar como el papá que en pleno guayabo le impuso un castigo severo a su hijo porque lo pilló echando aguardiente con sus amigos. Al igual que la mencionada Ley de Regalías, una gran preocupación es que parece que se abrieron más canales para que se den más casos de corrupción, y el control de esta nunca es claro y levanta muchas sospechas.

Por lo pronto será tener los ojos bien abiertos para ver qué sucede. Es positivo el que finalmente se den pasos a una mayor autonomía y menor dependencia, pero queda siempre el temor de que esta autonomía no haga más sino alimentar y engordar más a los caciques locales, manteniendo los niveles de atraso de siempre. Las cosas no dan para ser muy optimistas, pero por otro lado el que ya no se pueda tan fácilmente endilgarle todos sus males al gobierno central, hará que sea más notorio quien es quien en los casos de corrupción, como también el chance de ver cuales regiones sí pueden por sí solas.

martes, 28 de junio de 2011

No más democracia

De una vez advierto que existe una buena probabilidad de que este artículo se ponga denso y sea difícil de seguir, por lo tanto pido a mis lectores paciencia en su lectura y que ojalá puedan seguirme. En este artículo retomo otro que escribí hace más de un año, y me baso además en los libros “The Future of Freedom” de Fareed Zakaria e “Ingeniería Constitucional Comparada” de Giovanni Sartori. Ahora que festejamos y nos abrazamos por los 20 años de nuestra actual constitución política, la más democrática, justa y social, es necesario preguntarse si se justifica tanta celebración; porque viéndola con cierto detenimiento, nuestra Carta Magna más bien ejemplifica lo perjudicial de los valores post-modernos.

Empecemos porque algo que no hemos logrado, no sólo en Colombia, sino en gran parte de la región, es mantener una Constitución estable y tal vez ese sea el principal motivo de la celebración. Una Constitución debe ser un punto de referencia para todo Estado que aspire a ser un Estado de Derecho (donde gobiernan las leyes y no el arbitrio de una o varias personas), más aún en nuestro caso donde no existe una figura o institución histórica como en los estados europeos que nos sirva de referente. Por lo tanto habla muy mal el hecho en que ya vayamos por la Constitución número 13, y que además todas nuestras Constituciones estén sujetas a la ideología imperante de turno.

Porque es ahí donde ha radicado el principal error en muchas de nuestras Constituciones es el creencia que tienen aquellos quienes las redactaron consideran que dichos documentos son las verdades últimas y eso es un craso error. El resultado de esto ha sido en el mejor de los casos un compendio de buenas intenciones, y en el peor de éstos un aglutinamiento de trabas y medidas contradictorias que han contribuido al estancamiento general. Analizando las dos partes de una Constitución: orgánica (organización del Estado) y dogmática (derechos), es de notar que el requerimiento en la primera es lograr unas instituciones que logren ser sólidas y eficientes, a la vez que logren mantener sus justas proporciones y no se dé un desbalance de poder, todo esto enmarcado en lo que se ajuste mejor a la sociedad en cuestión (puede verse que no es tarea fácil).

En cuanto a la segunda, es ahí donde vemos el mayor problema siendo que cada vez vemos como las listas de derechos aumentan y aumentan. Esto se debe al cambio de percepción sobre lo que son la libertad y los derechos, porque ahora se habla de libertad negativa y positiva, siendo la primera lo que no se prohíbe y la segunda la capacidad de hacer. Y claro, como hoy en día se habla de ser más “democrático”, término que parece ser casi sinónimo con “equitativo”, entonces se busca igualar lo más posible esa “capacidad de hacer”, así no esté claro como se logrará y cuáles condiciones entran y cuáles no. Claro, es que para estas mentes “libertarias” las palabras “prohibición” y “no” por supuesto tiene una connotación inequívocamente negativa, lo que no se dan cuenta es que en esas declaraciones “negativas” al que se le niega capacidad de acción ¡es al Estado! Es la forma de proteger a los individuos de los excesos de poder que pueden darse, no lo que el Estado debe hacer por los individuos. Insisto, darle más responsabilidades es darle más poder, y contener eso puede llegar a ser muy difícil después de un rato.

Ahora en nombre de esa “democracia” tenemos circunscripciones especiales basadas en una discriminación afirmativa (pero discriminación al fin y al cabo), una sarta de derechos que no se ven porque son difíciles de cumplir, y un montón de normas que se podrían establecer desde la legislación ordinaria como el manejo económico o la enseñanza de ciertas materias en las escuelas. Concedido, dado el manejo heredado del Imperio Español en su peor época, se estila mucho una sociedad casi de castas sin mérito alguno, y se ha tendido a la exclusión. Pero los resultados de llevar las cosas casi al extremo contrario no han sido tan satisfactorios como se esperaría. De hecho, se ha demostrado en la práctica que la participación por la participación no es algo benéfico porque todos los individuos y los grupos sociales querrán jalar para su lado, y el haber ganado ciertos beneficios por encima y a costa de los demás los instará (y lo hace) a seguir propendiendo por ello.

Un claro caso fue el referendo reeleccionista. Muchos alaban las figuras del referendo y los demás mecanismos de participación, pero no se está teniendo en cuenta que una legislación, y peor aún, una Constitución construidas a base de referendos puede llegar a ser una buena receta para el estancamiento y la inamovilidad. Seguro, los que respaldan estos mecanismos porque ven que están logrando pasar sus ideales sin mayores trabas los defenderán a capa y espada, pero ¿qué pasara cuando el referendo sea usado con ideales contrarios? ¿Qué tal si elevan a estatus de derecho el aborto vía referendo? ¿O que prohíban la existencia de sindicatos?

Todo es posible con una mayoría. Creo que estamos de acuerdo en que ciertas normas, ciertos deberes y ciertos derechos merecen un debate más amplio y sesudo, y no un simple arranque emocional a favor de una medida. (Admito que hace poco apoyé el referendo de la cadena perpetua, pero aunque sigo apoyando esa medida, el medio para lograrla ya no me parece el adecuado).

La invitación no es tanto a frenar en corto la participación ciudadana sino saber ponerle sus justas medidas, al igual que todo aquello que sea fuente de algún poder. La democracia nos puede llevar a la tiranía de las mayorías, o por lo menos a la fábula de los dos burros para no ser tan dramáticos. Nuestro punto de referencia no puede ser un compendio de buenas intenciones y normas contradictorias, en sí, debería ser algo corto y concreto y ojalá lo más neutral posible para desde ese cimiento poder construir y tener suficiente margen de acción por lado y lado. En definitiva, no me gustaría que todo aquello que pueda afectarnos sea decidido por unos pocos enquistados eternamente en el poder, como tampoco de las opiniones “iluminadas” que comentan las noticias por internet. Todo tiene su justa proporción.

sábado, 25 de junio de 2011

La lente con la que se mira

Por hoy los dejo con este video sobre teoría en Relaciones Internacionales cuyo título me parece muy apropiado para este blog y su nueva sección (Bastardo Realista, que se estrena pronto). Cualquier pregunta me la hacen saber.

viernes, 24 de junio de 2011

Desastres y buenas ideas

Ahora que pareciera que por fin se acabaron las fuertes lluvias y por lo tanto se detendrán las inundaciones que han tenido asolada a buena parte de la población desde el año pasado. Uno de los problemas ahora va a ser reconstruir todos los sitios dañados, reubicar a los damnificados, calcular la magnitud de los daños, y por supuesto, cuáles van a ser los costos de todo esto. Un aspecto clave, pero que pasará de largo a más de uno, es la lentitud con la cual ha respondido, responde y responderá el Estado ante todos los sucesos vinculados con este desastre.

Esta lentitud se debe a que el Estado, y específicamente la administración quien es la encargada de este tipo de temas, no puede actuar de buenas a primeras y con una estricta adherencia a las leyes. Este es uno de los costos negativos de procurar mantener un Estado de Derecho, o incluso su hijo bastardo el Estado Social de Derecho, donde el Estado se sujeta a las leyes para evitar arbitrariedades, así en casos como éste se espere acción más directa. Sumado a los siempre prevalentes casos de corrupción que son un verdadero cáncer en todas las esferas de la sociedad, y también el hecho de que nuestro Estado ha tenido históricamente un perfil más reactivo que planificador.

Por lo tanto, una diferencia fundamental entre una entidad pública y una entidad privada es que la primera sólo puede hacer lo que la ley le permite, mientras que la segunda puede hacer todo aquello la ley no le prohíba. Con esto explico una de las razones por las cuales prefiero lo privado a lo público, al tener más margen de acción. Curiosamente una entidad privada que fue afectada de manera visible por las inundaciones, que hasta chistes crueles provocó, fue la Universidad de la Sabana aún tiene su campus principal inundado y aún no está adecuado para dictarles clase a sus alumnos, que a la hora de la verdad fueron los mayores afectados por la suspensión de sus actividades.

Algo positivo de que se haya inundado esta universidad, es el hecho de que no sólo traerán a expertos holandeses para arreglar el problema, quienes por sus condiciones geográficas e históricas son los mejores ingenieros hidráulicos del mundo, sino que además proyectan acabar con el problema a largo plazo. Lo mejor es que la negociación no se queda ahí, la idea también es que estos expertos instruyan a los estudiantes de ingeniería de dicho plantel educativo, lo cual es paso importante para mejorar la infraestructura de nuestro país.

Como este proyecto cubre las zonas aledañas afectadas, lo mejor que puede hacer en este caso es hacerse a un lado y dejar trabajar, claro, asegurándose de que no se trate de un timo o un escamoteo, pero sin interferir en el proceso de readecuación de la zona. A largo plazo, dado que en una función que se ha quedado corto el Estado y SI le corresponde, que es la infraestructura, debería hacer todo lo posible para que estos nuevos profesionales se encarguen de futuras obras, y pase poco a poco de ser un Estado reactivo a uno planificador. Sé que es algo anhelante de mi parte, pero de vez en cuando me gusta soñar.

Es triste que haya tenido que haber un desmadre para que a alguien se le hubiese ocurrido una buena idea, pero parece que así es que suele funcionar la mente humana. Ahora lo interesante sería que las otras universidades intentasen no dejarse ganar por la Sabana, y buscar también suplir ese campo profesional que tanto nos hace falta (para que luego me digan que la competencia no funciona). Estamos acá ante una clara muestra de cómo algo en principio devastador, si se sabe aprovechar puede ser a la larga beneficioso para todos.

jueves, 23 de junio de 2011

El gigante embrionario

Cuando se trata el tema de formación de estado, África y en particular la región subsahariana sigue siendo motivo de gran intriga al ser un proceso que todavía trascurre ante los ojos del mundo (o de aquellos que quieran ver). Hogar de antiguas tribus que no tenían el concepto de estado-nación y que además aún parece no arraigarse, y que fueron distribuidas casi con cuadrícula haciendo que se dieran choques entre ellas (caso Ruanda), en países que se independizaron apenas hace unos años. Además de ciertas tradiciones de patrimonialismo que dan pie a regímenes autocráticos de larga duración.

Hago énfasis en este aspecto, y no en los consabidos problemas de esa región, porque poco a poco voy notando un aspecto de configuración de poder más allá que las cruentas imágenes de siempre. Posiblemente tras el ensordecedor zumbido de las vuvuzelas pudimos ver que el país con más elementos para ser potencia regional en el África Negra sufre también de los mencionados problemas referidos a la vez que puede tener el chance de superarlos. No por nada logró hace un par de meses ser la ‘S’ del grupo BRICS, el cual se ha vuelto en un club de potencias emergentes que le apuestan a una proyección distinta en el sistema internacional, sin embargo parece que las intenciones de Sudáfrica no van necesariamente tan enmarcadas en una sola visión.

Después de años de aislamiento producidos por el boicot de la sociedad internacional hacia la nefasta política interna del apartheid, en la cual dominaba en el país una reducida pero poderosa minoría blanca y se daba un efectivo aislamiento propiciado desde el gobierno que favorecía a dicha minoría. Luego del ascenso del líder negro Nelson Mandela al poder en 1994, Sudáfrica parece estar intentando mostrar una mejor cara ante el escenario mundial, y por eso muestra una línea más aperturista a diferencia de la línea un tanto más autárquica de los otros BRICS, incluso invitando a una mayor inversión por parte de Estados Unidos, lo que recientemente se ha dado con la compra del 51% de las acciones del mayor almacén de ese país por parte de Walmart, al parecer prefiriendo la inversión americana sobre la china.

Aún así, los efectos del apartheid aún se sienten en el país meridional y contribuyen a que la formación de estado en éste sea tan gelatinosa como la de sus vecinos. A pesar de los avances económicos y el haber logrado salir de la recesión, muchas de las proyecciones parecen castillos de arena al seguir siendo el desempleo uno de los mayores problemas que enfrenta Sudáfrica, siendo en buena medida la falta de educación causada por el aislamiento del apartheid una de las razones principales de su existencia. Sumado a esto sigue habiendo un problema de tierras, al ser pocos los ciudadanos negros que tienen acceso a granjas, y una alta corrupción en el gobierno.

Esto ha hecho que se dé cierta insatisfacción con el Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés), y por ello en las últimas elecciones regionales se vio un avance por parte de su principal opositor, Alianza Democrática (DA, ídem.), aunque el ANC sigue llevándose buena parte de la estima de los votantes al ser el partido de Mandela. Lo preocupante fue que algunos de los miembros de éste partido conminaron a varios de los votantes a no apoyar al DA basándose en una retórica de un supuesto regreso a épocas más oscuras del país al ser la líder de este partido una mujer blanca, pero a la vez olvidando que este partido tiene sus raíces en el Partido Anti-Apartheid, y que Helen Zille fue una de sus voceras más fuertes. Lo que esto demuestra que aún persisten ciertos problemas raciales que Sudáfrica deberá resolver para poder lograr un futuro más promisorio.

De todos modos, el hecho de que existan estos problemas no ha detenido a Sudáfrica en sus propósitos de establecer una zona de influencia. No sólo ha promovido la cooperación en la zona sur del continente, sino que ya algunos países responden a este llamado como es el caso de Suazilandia, quien ya pide un rescate financiero a su vecino. Lo curioso del asunto, es que Suazilandia al ser una de las últimas monarquías absolutistas en el mundo es llamada una “isla de absolutismo en un mar de democracia”, y Sudáfrica le impone para tal rescate medidas de austeridad y hay voces contrarias que afirman que tal ayuda no debe darse al ser aquella “isla”. Todo esto me recuerda a mí ciertas medidas que suelen tener algunas potencias con su vecindario, y que hoy en día acaparan más las noticias.

En suma, a diferencia de sus colegas más cercanos, no considero que Sudáfrica busque tanto ser una alternativa dentro del sistema internacional, sino ser más visible dentro de éste, y por eso vemos que se muestra muy dispuesta a participar en todo lo que pueda, pero a la vez intentando poner una agenda clara a su favor. Al igual que Brasil y Rusia parece tener la dicotomía en su interior entre ser pro-occidente o construir una propuesta distinta, pero por el momento parece estar más acentuada la primera opción. En el cenagal que ha sido hasta ahora la construcción de estados africana ya parece asomarse un nuevo gigante, y las preguntas pertinentes son ¿el mundo lo está viendo? (sí) ¿Nosotros lo estamos viendo? (no estoy seguro).

PD: Como nota final y aparte, quiere señalar la gran coincidencia que se dio hoy gracias al aporte de una amiga muy cercana que me dio a conocer la existencia de una banda de punk sudafricana, National Wake, cuyo disco reeditaron ahora 30 años después de su grabación original y además se lanzó un documental sobre la misma. Lo particular de esta banda es que sus miembros eran negros y blancos, lo cual en esa época era algo bastante riesgoso y por eso su disco ha estado en la anonimia todo este tiempo. Encontré esta canción la cual encuentro muy de mi agrado y espero disfruten ¡en especial esa percusión!

miércoles, 22 de junio de 2011

Precios y soluciones por las nubes

Cuando empecé a independizarme una de las primeras cosas que hice como preadolescente fue montar en bus. En esa época un bus costaba entre 150 y 300 pesos, hoy en día está entre 1300 y 1400 pesos, y un pasaje de Transmilenio cuesta 1700 pesos. Incluso teniendo en cuenta los problemas inflacionarios en el pasado fin de siglo, es de notar que el precio de la gasolina es bastante alto, llegando a ser más costosa que en lagunas ciudades del mundo industrializado.

Por ello no sorprende que haya un fuerte descontento ante estos precios, y un intenso debate por los mismos. En la entrevista del lunes pasado al Presidente Santos, la cual muy a su estilo fue ambivalente y de “centro”, comentó brevemente el tema del combustible defendiendo que los altos impuestos sobre éste son justos al ser de los más regresivos y permiten mayores subsidios, y que la iniciativa que se opone a esto es impulsada por populistas. Tal iniciativa es la recolección de firmas a favor de un referendo que buscaría fijar el precio de la gasolina, en cabeza del senador liberal Luís Fernando Velasco.

En principio, se pensaría que es una buena idea el apoyar la propuesta del Senador Velasco, donde expone claramente cuanto está fijado y cuanto se tasa. Tiene razón el congresista al afirmar que no son los ricos los únicos que pagan gasolina, de hecho, la economía se mueve gracias al sistema de transporte, y así este sea una mafia como en nuestro caso (lo cual trae otros problemas), mucha de la gente que depende de este sistema no es precisamente la más potentada. Hace bien el Senador Velasco en señalar que al final terminamos los consumidores pagando todas las sobrecargas en el producto final, como también el hecho de que la gasolina que se produce en el país nos la cobren como si fuera importada.

Donde yerra el congresista rojo, y por eso se gana el mote de populista, es en intentar empujar su posición desde un referendo. Sí, el referendo es un medio democrático contemplado por nuestra Constitución, pero el que sea democrático no quiere decir que sea de facto bueno, es más, creería yo que con el pasado referendo reeleccionista quedó claro lo peligroso que puede ser pasar leyes de primerazo sin un debate previo, pero por lo visto nos vamos en esa espiral en descenso (este tema da para más, y me encargaré de él en otra entrada). Si todo el asunto es lograr un debate en el Congreso ¿por qué no pasa el proyecto de ley directamente? ¿Por qué acudir a las pasiones del “pueblo”?

Y acá llego al segundo yerro, y este sí es general. La propuesta indicada no habla de recortar impuestos, sólo de fijar un nuevo precio vía estatal. Pues de razón los precios están distorsionados si son fijados por el Estado, además a una medida internacional, y de repeso les clavan cualquier cantidad de impuestos. Hay una industria nacional que puede y debe competir en su propio terreno y hacer respetar su casa, incluso si se tumbaran todas las barreras Ecopetrol tiene cierta ventaja al no tener que pagar por tanto transporte como sus rivales, y siendo más realistas, de por sí ya existen protecciones como tarifas de entrada y demás.

Pero claro, se da el caso del burro hablando de orejas, y ambos caen en el discurso que busca verse como un redentor del “pueblo”, tanto en los alegatos de Santos a favor de los impuestos como en la entrevista radial que tiene Velasco en su página, donde se mira con malos ojos que el dinero llegue a manos privadas. Pues insisto, a Ecopetrol le iría muy bien haciendo respetar su casa en una verdadera competitividad, en vez de estar pagando manutenciones astronómicas a sus sindicatos, y recogiendo un dinero para una supuesta inversión social que no se ve. Entre ambos discursos no se sabe si es peor el remedio o la enfermedad.

domingo, 19 de junio de 2011

Iggy Pop: un padrino en la derecha

Para la banda de este mes me siento muy orgulloso de revelarles este hallazgo, y no porque se trate de una banda del todo desconocida, de hecho a su líder lo veo más y más en medios publicitarios. Les hablo del ya legendario Iggy Pop, quien es considerado el padrino del punk. La razón de su presencia en este blog de seguro les sorprenderá tanto como a mí, pero ni modos, contra todo pronóstico Iggy Pop fue uno de los varios votantes que apoyó a Ronald Reagan en los 80, y la razón de ello él mismo la explica en la página 99 de su libro Gimme Danger: The Life and Times of Iggy Pop: "I've been waiting for someone who could communicate the joys of liberty as compared to the joys of equality" (he estado esperando a alguien que pueda comunicar las bondades de la libertad en vez de las bondades de la igualdad).

Espero que con esto quede finalmente sellado el distanciamiento entre el punk y el hippismo, a pesar de la insistencia de varios personajes de ser hippies con crestas. Mientras el mundo le paraba bolas a un montón de idealistas romanticones en los 60, teníamos tras bambalinas a Iggy Pop y los Stooges tomando una posición en realidad desafiante, y por ello pongo esta canción de los inicios de la carrera de Iggy Pop. Vuelvo a lo mismo: la izquierda es llorona, la derecha es rabona.

sábado, 18 de junio de 2011

Y acá en Suramérica

Ya antes me he manifestado respecto a las potencias emergentes en Europa, Asia y Eurasia, ahora les voy a mostrar otro documento que escribí hace poco hablando sobre esa misma competencia de poder en nuestra región, donde a pesar de los grandilocuentes discursos dependentistas, también vemos como los países compiten entre sí por la adquisición de poder, dándome a aún más pie para ser un Bastardo Realista:
En 1991 con el Tratado de Asunción se dio inicio al Mercado Común del Sur (Mercosur) como un acuerdo político entre cuatro países del Cono Sur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Fue creado en principio como un acuerdo comercial influenciado por las corrientes de la época, es decir, los lineamientos neoliberales del Consenso de Washington y el neo-idealismo kantiano de la post-guerra fría[1]. Y curiosamente, fue a la vez una respuesta por parte de Brasil para establecer su poder regional en línea con el proyecto estadounidense del ALCA, en el cual se busca una alianza de libre comercio entre todas las Américas. Por lo tanto, mirando este acuerdo comercial desde un enfoque distinto al idealismo descrito, se puede notar que se trata más de una competencia de poder entre Brasil y su principal socia dentro de dicho acuerdo, Argentina.
Un aspecto de esta competencia está en la divergencia entre las políticas exteriores de ambos estados. Por un lado, Argentina ha mostrado una política exterior errática cuya única constante ha sido el reclamo histórico de las Islas Malvinas. Bajo el mando de Perón y su idea de la “Tercera Vía”, Argentina intentó hacerse al margen de la competencia bipolar de la guerra fría, pero debido a la inestabilidad política no logra unirse a los No Alineados sino hasta 1973. Luego durante el gobierno de Carlos Menem en la década de 1990 se dieron lo que se llamaron las “relaciones carnales”, basadas en el realismo periférico que buscaba la mayor cantidad de beneficios posibles posicionándose bajo la esfera de influencia de Estados Unidos. Finalmente con Néstor Kirchner se consolidada la política exterior actual argentina, la cual busca una mayor cooperación regional y alejarse de las políticas de Washington[2].
Por otro lado, a pesar de ciertos cambios en el estilo de conducir su política exterior, Brasil ha sido consecuente en su idea de fomentar el desarrollo interior al mejorar sus condiciones exteriores. En particular desde 1970, Brasil ha mostrado cierta autonomía frente a Washington y se ha concentrado en hacer “parcerías estratégicas” con países que siente afines como sus socios en Mercosur[3]. Y a diferencia de su vecino austral, Brasil ha buscado y encontrado tales socios estratégicos en países africanos y asiáticos como Egipto, Nigeria, Tanzania, Filipinas, Indonesia, Pakistán, Tailandia, entre otros; y también ser miembro del grupo BRICS (junto con Rusia, India, China y Sudáfrica), el cual además de ser un acuerdo comercial, busca ser una alternativa en la política mundial al atlanticismo imperante por parte de los grandes estados periféricos. Sumado a esto, Brasil también aspira a un puesto en Consejo de Seguridad de la ONU, la dirigencia de la OMC, y un papel más protagónico dentro del G20[4]. Además también es consecuente en tener presente la Teoría de la Dependencia, la cual fue ideada por sus propios científicos sociales, en al cual no se ve al subdesarrollo como una camino hacia el desarrollo sino como un aspecto de este, y donde las regiones que se aíslan de esa relación centro-periferia suelen lograr un desarrollo propio[5].
Por lo tanto, es notorio que la mayor diferencia entre los dos países estriba en un clivaje dependencia-independencia. Argentina en sus tres variantes de política exterior ha buscado el obtener beneficios usando un bajo perfil o como miembro de un bloque mayor, pero sin mayores afanes de protagonismo, basándose en la cooperación, a la vez que mantiene una mirada estrecha que apenas sale del continente. Por su parte Brasil, y en especial desde la presidencia de Lula da Silva, ha aprovechado el discurso de la cooperación más para establecer distintas zonas de influencia y fortalecerse a sí mismo como potencia regional y/o periférica, con miras hacia una mayor presencia mundial, que en realidad como un discurso nivelador entre países.
Por ello no sorprende que Argentina sea la principal talanquera en las aspiraciones de Brasil de adquirir un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Argentina argumenta que tal organismo no cumple con los principios democráticos promovidos por Mercosur, además de sostener que uno de los objetivos de éste es lograr una negociación 4+1 con los demás actores del sistema internacional[6]. Detrás de ese discurso podría evidenciarse el hecho de que con un Brasil con mayor peso internacional, la asimetría existente entre los dos países aumentaría de forma desfavorable para Argentina.
Esta asimetría es aún más notoria en el campo de lo económico, a pesar del espíritu comercialista en el que fue pensado Mercosur, en la cual entre otras cosas, se mantiene el principio de hacerle frente a la globalización es por medio de un bloque regional. La situación es gravosa para Argentina al depender de Brasil, dado que entre el 30 y el 40% de sus exportaciones van hacia el país carioca[7]. Y a pesar de ser ambos los países más grandes e influyentes dentro de Mercosur, al ser Brasil la octava economía del mundo, este país representaba un 70% del PIB de Mercosur para el año 2008, mientras Argentina apenas un 27%[8]. La rivalidad entre los dos países se ha manifestado principalmente en las áreas de trigo, sector automotriz, siderurgia, y el azúcar, en las cuales ambos países han tratado de proteger su propia industria y poner un freno a la del país vecino[9].
Desde un principio Mercosur ha presentado varios problemas para su consolidación, la mayoría de estos se deben más a la persecución de los intereses propios de los países al aplicar medidas proteccionistas, a pesar de tratarse en el papel de una zona de “libre comercio”. El primero de estos choques se dio en 1999 cuando el Presidente Cardoso de Brasil decretó la libre flotación del real haciendo que este sufriera una fuerte devaluación, resultando en importaciones baratas para los empresarios brasileros, pero costosas para los argentinos. El Presidente Argentino Carlos Menem sugirió la implantación de una moneda única con tal de evitar tales desbalances, pero al estar el peso argentino en esa época amarrado al dólar, tal sugerencia no fue recibida con beneplácito por parte del gobierno brasilero forzando a Menem a aplicar salvaguardas para su economía. Tal problema se resolvió con la remoción de tales salvaguardas y algunos de los subsidios por parte del Estado Brasilero a su industria, a la vez haciendo que todos los miembros adoptaran el modelo de moneda flotante[10].
Paralelamente se dio la crisis económica argentina, la cual le costó la presidencia a De la Rúa, haciendo que los demás miembros de Mercosur buscaran otros socios comerciales dándole un estatus de paria a Argentina dentro del grupo. Ante la renuencia de Estados Unidos de dar un salvavidas al país austral, los demás países de Mercosur intercedieron ante las instituciones financieras internacionales para ayudar a Argentina[11]. Incluso en este mismo instante existe una relación tensa entre los dos países en el campo comercial, al aplicar Argentina mayores restricciones a la entrada de mercancías brasileras, particularmente calzado y productos automotrices (específicamente partes para reparaciones)[12].
El hecho de que Brasil no hiciera una mayor intervención económica durante la caída economía argentina, puede llevar a la conclusión de que éste país le faltó visión o valor para asumir tal riesgo, que de tener un resultado positivo, hubiese reafirmado su peso como potencia en la región al mantener a la Argentina en una dependencia aún mayor. Claro que por otra parte, también podría pensarse que Brasil no tomó tal determinación porque podría quedar mal ante la sociedad internacional, cosa inconveniente al no tener su posición de potencia periférica del todo asegurada; y por ende mostrando su preferencia por ampliar su influencia bajo políticas de más largo plazo, tal como lo ha venido haciendo desde tiempo atrás y que parecen darle buenos réditos.
Por su parte Argentina parece que ve cada vez más lejana la posibilidad de establecerse ella como potencia regional, al haber preferido políticas que la ponen a la sombra de alguna potencia mayor, y no mostrar ya una política exterior de mayor proyección. Sumado a esto, las recurrentes crisis económicas hacen que Argentina cada vez más tenga menos posibilidades de ejercer presiones reales a sus pares a la vez que aumenta su dependencia económica hacia un país más fuerte, en este caso Brasil.



[1] En el cual los estados que comercian entre sí no entrarán en guerra.
[2] BRIEGER, Pedro (2010): “La política exterior de la era Kirchner”. En: QUIROGA, Yesco, FRANÇA, Cassio (Organizadores): Consenso progresista: Política exterior de los gobiernos del cono sur. Divergencias y desafíos (pp. 35 – 61). Sao Paulo, Fundación Friedrich Ebert. Pág: 44.
[3]BERNAL-MEZA, Raúl (2008): “Argentina y Brasil en la Política Internacional: regionalismo y Mercosur (estrategias, cooperación y factores de tensión”. En: Revista brasilera de política internacional 51 (2), http://www.scielo.br/pdf/rbpi/v51n2/v51n2a10.pdf,  pp. 154-178. Recuperado el 22 de Mayo de 2011. Pág. 159-160
[4] POMAR, Valter (2010): “A política externa do Brasil”. En: QUIROGA, Yesco, FRANÇA, Cassio (Organizadores): Consenso progresista: Política exterior de los gobiernos del cono sur. Divergencias y desafíos (63 – 95). Sao Paulo, Fundación Friedrich Ebert. Pág. 79 – 81.
[5] FRANK, Andre Gunder (2005 [1966]). “El desarrollo del subdesarrollo”. En: El nuevo rostro del capitalismo. Monthly review selections en castellano No. 4. Pp. 144 – 157. Pág. 152.
[6] Op.cit. Pág. 166.
[7] Ibíd. Pág. 165.
[8] SPRAGUE, Daniel (2008): “Argentina y el Mercosur: una relación compleja”. En: http://www.gettysburg.edu/dotAsset/1781271.pdf Recuperado el 22 de Mayo de 2011. Pág. 6.
[9] MACHIANANDIARENA DE DEVOTO, Leonor (2006): Historia del Mercosur: desde su fundación hasta el año 2000. Buenos Aires, Libros del CEIEG. Pág. 71 – 90.
[10] Ibíd. Pág 135 - 150.
[11] Op.cit. Pág. 5.
[12]Director1 (2011): “Guerra comercial entre Argentina y Brasil ahonda la parálisis de Mercosur”. En: Infocifras, http://cifrasonline.com.ve/informecifras/?p=109705 Recuperado el 22 de Mayo de 2011.

viernes, 17 de junio de 2011

En defensa de lo aburrido

Con la explosión mediática acaecida los últimos 60 y pico de años desde la creación de la televisión da la impresión que hoy en día todo es más rimbombante, espectacular y glamoroso, aunque estas definiciones no vayan siempre de la mano con el buen gusto. La política no está exenta de esto, y aunque desde los encuentros en el ágora ésta ha tenido algo o mucho de circense, en esta época se ha hecho este aspecto más visible y más manipulable. Si no me creen, no más revisen las imágenes de la audiencia de Uribe que se realizó ayer (por parte y parte).

Por eso es que al dársele tanto valor al carisma y estando ad portas de las elecciones regionales, yo me pregunto si en verdad será útil y necesario votar por aquellos candidatos que apelan más a mover nuestras emociones, que si no estoy mal son los mismos que se llenan la boca con mil y un proyectos y promesas que nunca llegan a ninguna concreción. Si revisamos los casos extremos veremos como Hitler y Mussolini era unos oradores tremendos, y muchos alemanes e italianos estaban realmente convencidos de la capacidad de líderes de este par de dirigentes, aunque luego las cosas terminaran muy mal para ellos. Siendo más moderados también vemos como líderes que no terminaron mal en los libros de historia reciben mucho bombo y platillo por su grandilocuencia, pero sus actos en sí pueden llegar a ser modestos.

Hace unos pocos meses llegó a mi correo este artículo haciendo un llamado a considerar los posibles candidatos en las primarias republicanas que empezaron en forma hace un par de días, y para mi sorpresa reseña a Calvin Coolidge, conocido como “Cool Cal” por su estilo calmado y callado, presidente gringo que según mi opinión ha escapado a la lista de los “grandes” que suelen hacerse. Me llama la atención también porque meses después recibí esta columna dando enhorabuena a la mayoría conseguida por los conservadores en Canadá, y en particular alabando el estilo seco y apagado del Primer Ministro Stephen Harper. Considerando mi ciudadanía dual, ya tengo candidato para las primarias (Huntsman) precisamente por ser el que más va con mi línea de pensamiento, y siendo mormón, uno de los más aburridos.

En consecuencia, creo que el ser un candidato y un político “aburrido” va muy en línea con una propuesta política en realidad conservadora. Porque es verdad que tanto izquierda como derecha han apelado a la emocionalidad para vender sus ideas y llegar al poder, un bajo perfil que por otro lado se limite a hacer lo que debe hacerse, mantenga al gobierno contenido en sus propios asuntos (y si lo puede echar para atrás otro tanto mejor), a mantener estable el presupuesto, y saber llevar inteligentemente los distintos ciclos y mareas políticos, sociales y económicos tiene mucha más cabida en la última que en la anterior. Porque para la izquierda es apremiante el que se “haga algo”, en particular el gobierno y sus líderes, al verse a sí mismos como los grandes héroes redentores de los “desfavorecidos”; mientras que la austeridad y la parsimonia son consideradas actitudes típicamente “conservadoras”.

En cuanto a las votaciones por la alcaldía de Bogotá va a ser difícil elegir un candidato con estas condiciones. Primero, como “Colombia es Pasión” va a ser muy difícil que pasen los proyectos serios y por ello las campañas se van marcar más por las promesas que les “lleguen al corazón” a los votantes, esto seguido porque acá tenemos unas expectativas excesivamente altas de las capacidades del Estado y además nos encanta delegarle funciones y responsabilidades, lo cual reforzara dicha mogolla y leche. Ahora bien, insisto que en las condiciones en que se encuentra la ciudad al candidato que gane, le guste o no, le va a tocar llevar una gestión de bajo perfil arreglando todos los daños de administraciones pasadas como en su época le tocó a Jaime Castro, lo cual me hace preguntarme si sabe a lo que se le mide lanzándose de nuevo o es que tiene mucha alma de saneador (de ser lo segundo tiene mi voto).

Difícilmente se pueda dar que volvamos a tener mandatarios “aburridos” y que en teoría “no hacen nada”, pero yo por lo pronto me mantendré en la línea de votar bajo los dictados de mi consciencia y aspirar a este tipo de dirigentes (la verdad los líderes me saben a cacho ya). Yo sé que nadie quiere hablar de aburrición en pleno viernes, y creánme, el escribir esto me fue denso pero sentía desde hace rato que tenía que decirlo. Ya dicho, que tengan un buen fin de semana y que se diviertan.

(Godopunk no se responsabiliza por babas caídas sobre el teclado al quedar dormido leyendo este artículo).

jueves, 16 de junio de 2011

Influencia gasífera

Es posible que los discursos no sean ya tan altisonantes o enarbolados como hace 40 o 70 años, que ahora la política internacional se muestre más sobria para el lego salvo por algunos fundamentalismos, rezagos de la Guerra Fría o uno que otro bochinchudo, y que todo parezca mostrar una homogeneidad que algunos incluso acusan de ser impuesta; pero una mirada más atenta nos revela que esto no es tan cierto, y aún persisten viejas competencias. Se me viene ahora a la mente las palabras de George Kennan donde declaraba que ya fuera con los zares o los bolcheviques, Rusia representa uno de los principales rivales de Occidente.

Algo que ha caracterizado las relaciones entre Rusia y sus vecinos europeos, es el intento de estos últimos por contener el ánimo expansionista de la primera, una muestra de ellos fue la creación de toda una línea de países de contención durante el periodo entre-guerras que igual fueron absorbidos por la URSS luego del pacto Molotov-Ribbentrop. Hoy en día esos países han recuperado su independencia y se les han sumado otros, y también hoy en día las formas de imposición de poder han cambiado sustancialmente de forma más allá de la mera excursión militar.

Uno de esos nuevos países que hacen de cordón de seguridad en la actualidad es Ucrania, que al igual que varios de los países eslavos emergentes luego de la caída del comunismo presenta desde su independencia una división interna, pero a diferencia de muchos de estos países la división no se da entre pro-rusos y pro-occidentales sino entre pro-rusos y nacionalistas. De hecho, ha sido la corriente nacionalista la que ha llevado la batuta de la política y economía ucranianas estos últimos 20 años con algunas interrupciones, lo que ha significado una construcción de nación que ha usado el imperialismo ruso como enemigo común, sostenido por una economía autárquica de corte mercantilista. Sin embargo, la realidad golpea cada tanto a la puerta de Ucrania, al ser bastante complicado hoy que un país logre sostenerse a sí mismo, más teniendo en cuenta que en el caso ucraniano a pesar de su alta producción minera, depende energéticamente de Rusia. Es por ello que todos los inviernos se den las “guerras del gas” entre los dos países, y actualmente se presente otro altercado, al depender Ucrania del gas Ruso y depender Rusia de los gasoductos ucranianos para abastecer los mercados de la UE.

El lío para Ucrania es que varios de sus intentos por abastecerse de energía con sus propios recursos, especialmente el carbón, han sido fútiles al no contar con los medios económicos suficientes para tal cambio. Fuera de eso, los gaseoductos ucranianos al ser los mismos de la época de la URSS se encuentran ya desgastados, y el modelo autárquico no ha producido el dinero suficiente para que Ucrania se haga cargo de su mantenimiento, reparación o posible reemplazo. Pero Gazprom, la empresa estatal rusa de gas, si tiene dichos recursos. Desde que el occidentalista Yeltsin dejó el poder y al poco rato murió, la Rusia bajo Putin (Medvedev no es que muestre mucha independencia de él) muestra un claro enfoque euroasiático, el cual busca diferenciar a Rusia de la cultura europea y hacer de este país una potencia por lo menos regional; el Gigante Ártico tiene acá una oportunidad dorada para restablecer su zona de influencia.

Más teniendo en cuenta que en el ideario cultural ruso Ucrania junto con Bielorrusia representan los “hermanos menores” del Imperio Ruso, y cuando estos dos países se independizaron fue cuando se tomó en serio el desmembramiento de la URSS. Peor de insultante fue el hecho que Ucrania a diferencia de Bielorrusia se haya mostrado renuente al contacto con su “hermano mayor”, incluso llegando a conformar junto Georgia, Azerbaiyán y Moldavia un bloque común dentro de la Comunidad de Estados Independientes para hacerle frente a Rusia. Pero este tipo de actitudes y su encierro ahora le juegan una mala pasada al país eslavo, negociaciones energéticas con otros estados post-soviéticos como Turkmenistán han sido bloqueadas por Rusia, y le va a ser difícil hacer lobby en la UE siendo que esta se alimenta del gas que pasa por sus líneas. Esa es la razón por la cual Ucrania intenta negociar otros temas sensibles como la entrada al Mar Negro, pero ese es otro escenario donde Rusia tiene las de ganar.

A lo dicho, pueda que no hayan mayores discursos altisonantes, pero no por ello significa que no exista la usual competencia entre potencia. Es cierto, Rusia quedó debilitada luego de la implosión de la URSS, y China tiene más probabilidades de hacer frente a Occidente a un nivel global, más no por ello se debe despreciar la influencia que puede ejercer Rusia de forma regional, y viendo como en la realidad abastece energéticamente a la idealista UE. Nada está escrito, y nada debe darse por sentado, en vez de estar regodeándose en su autosatisfacción, Occidente debería estar viendo con atención que sucede en aquellas “tierras remotas”.

(Bastardo Realista).

miércoles, 15 de junio de 2011

Víctimas.... Ahorro.... puras contradicciones y buenas intenciones.

Estamos ad portas de la celebración de los 20 años de la firma de nuestra adefésica Constitución Política, la cual sus románticos adherentes llaman la más “democrática y social” de nuestra historia, a sabiendas que ese par de palabras suelen despertar simpatías más emocionales que racionales. Dejando a un lado todos los vicios legales específicos en nuestra carta magna, las mil y un reformas que ha tenido desde su firma, e incluso las teorías de conspiración alrededor de ésta, yo creo que se pueden resumir todos sus problemas en un solo término: la contradicción.

La Constitución es contradictoria en sí porque apela a un Estado Social de Derecho, o lo que se conoce comúnmente como Estado de Bienestar (o de Bienestarina en nuestro caso), a la vez que se implantaron artículos donde se busca la reducción del Estado muy en línea con el Consenso de Washington en boga durante esa época, y cuya mínima aplicación dada aún causa escozor. Uno de mis profesores de derecho constitucional me explicaba que se trataba de una constitución lo suficientemente flexible para permitir gobiernos de derecha o de izquierda. Yo por mi parte no me explico cómo puede ser flexible un obeso documento de casi 400 artículos de los cuales muchos se quedan en buenas intenciones al existir incapacidad para realizarlos. En defensa de mi profesor, debo decir que fue él quien me enseñó que una constitución real es aquella que toma en cuenta los factores reales de poder, y aquí en nuestro país cada vez me convenzo más que la contradicción y las buenas intenciones son factores reales de poder.

Pongo el caso:

Recientemente se firmó la Ley de Víctimas con la cual se busca indemnizar y reparar a todas aquellas personas que hayan sufrido alguna calamidad debida al conflicto armado después del 1ro de enero de 1985. Ley cuya sanción presidencial aprovechó la visita del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, para hacerse con toda la pompa posible y hasta faltó papayera para amenizar el evento. Aquellos que cuestionamos dicha ley hemos sido tachados de “extremos” por el propio presidente, pero por lo menos para mí no es claro porque el Estado se echa el fardo de todas esas reparaciones y no sólo de aquellas donde efectivamente el Estado incurrió en ataques contra la población.

De acuerdo, siendo defensor de la propiedad privada me parece apenas justo que el Estado le devuelva sus tierras a aquellos que fueron expropiados por los grupos armados ilegales, así mismo conviene que se sepa la verdad de muchas de las masacres tales como Bojayá, Chigorodó o la ocurrida dentro del Palacio de Justicia, más allá de cualquier simbolismo. Lo que vale la pena preguntarse también, por qué sólo se han procesado a mandos medios como el Coronel Plazas Vega con juicios guiñados, mientras que aquellos que empezaron el ataque llegan incluso a lanzarse a la presidencia. Reitero, el discurso político no es excusa para una banda criminal.

Ahora bien, yéndonos a asuntos más prácticos, aquí aparece la pregunta del millón, o más bien, de los millones de dólares ¿Cómo pretende el Estado pagar todas esas indemnizaciones? ¿De dónde va a sacar el dinero? Incluso viendo en la página oficial de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación que el Estado se ha cubierto el trasero ante mayores salidas de dinero (ver: Indemnizaciones), aún así el monto de dinero necesario para llevar a cabo esta ley es exorbitante, y no se sabe de donde saldrá. Tal vez mayores impuesto, deuda pública, lo cual me lleva a la contradicción.

Por otro lado, se ha avanzado el proyecto de la ley de sostenibilidad fiscal, la cual busca que el Estado ahorre en momentos de “bonanza” y no despilfarre. Aunque esta ley en apariencia va en línea con muchas de las propuestas de este blog, ya antes he denunciado que de nada sirve si el trasfondo sigue exigiendo grandes gastos, de hecho ya contempla gasto estatal en periodos de recesión. Por lo tanto, no es mucho el ahorro que va a lograr el Estado Colombiano si sus gastos son más altos que sus ingresos, pero sí podemos ver que se tomarán medidas “provisorias” como lo fue alguna vez el 2 por mil, haciendo que eventualmente todo el costo caiga sobre los contribuyentes frenando aún más nuestra ya de por sí estancada movilización social.

Algunos pensaran que esta idiosincrasia de buenas intenciones y contradicciones es un complot para lograr un control total por parte del Estado, y a veces pareciera cierto. Lo que en realidad se denota acá es el hecho de que los mencionados rasgos no son más que los síntomas de un Estado reactivo y acomplejado, que siempre está improvisando para intentar quedar bien, pero a la larga sólo deja cagadas monumentales.

martes, 14 de junio de 2011

La venta de ETB

Ayer llegó el recibo de la  ETB a mí casa, y revisándolo con mi esposa notamos que el consumo de telefonía fija fue lo más bajo, incluso llegando a considerar que gracias al uso extendido de los celulares en un futuro pueda que esta desaparezca o su uso sea muy disminuido. Es por ello que es visible como dicha empresa ha intentado diversificarse, particularmente por el servicio de internet que es el grueso de mi factura. Ahora la pregunta clave: ¿podrá enfrentar estos retos de forma rápida la ETB siendo aún una empresa mayoritariamente pública?

De seguro esa es una de las muchas preguntas que circulan actualmente frente a la posible venta de acciones de la ETB, lo cual ha sido todo un escándalo ya que se acusa al gobierno nacional de empujar tal iniciativa durante la suspensión de Ungenio, al ser algo que va en total contravía con la posición ideológica del Polo, y ahora el chicharrón le ha caído a la alcaldesa encargada Clara López, quien dice mostrarse abierta al diálogo en tal tema. Por su parte, el vocero más altisonante de dicha colectividad ya se ha manifestado en contra de tal venta, y en teoría ha expuesto sus argumentos, pero vale la pena mirar más de cerca.

La ETB como buena empresa pública se ha caracterizado por ser ineficiente y no importarle mucho la satisfacción de y buen trato hacia sus clientes, aunque esto mejoró notablemente desde la venta de poco más del 10% de sus acciones a principios de la década pasada, pero igual sigue siendo un elefante duro de mover. Incluso teniendo cierta competencia por parte de otras empresas de comunicaciones, como lo son Telmex, EPM y Telefónica, lo que es notorio es que de todos modos lo que se conformó aquí fue un oligopolio, y para cualquiera que haya lidiado con estas empresas es claro, porque igual el trato al cliente no deja de ser deficiente al saber que no hay mayores opciones para escoger.

Por lo tanto, ¿cuál sería el beneficio de privatizar ETB? Que por lo menos el dinero del erario, que igual proviene de los contribuyentes, no se emplearía para rescatar a una empresa cuando esta se encuentra en apuros, y de paso se le corta al ingreso a tanta rémora que suele colgarse de estas empresas, y son las que hacen que estas sean lentas e ineficientes a pesar de sus grandilocuentes cartelitos diciendo que “ETB es de todos” y que es “orgullo colombiano” (¿en serio? ¿desde cuándo?). El hecho que se venda por medio de acciones da la posibilidad para que la empresa siga en manos colombianas si la preocupación es un cierto impulso nacionalista. Ahora bien, el argumento principal de Robledo es que precisamente se ha dado una manipulación dentro de la bolsa de valores para bajar artificialmente el precio de las acciones de ETB.

Y aquí viene otro punto neurálgico, pues para las fuerzas estatalizadoras es inconcebible la fluctuación de los precios propios del cruce entre demanda y oferta, y por eso siente que los precios deben ser manipulados en “beneficio” de ciertos sectores; pero no cae en cuenta que tales distorsiones causan males más graves como la pasada crisis financiera de 2008 ¿Cómo no se van a arriesgar más de la cuenta ciertas empresas si saben que atrás va a estar papá Estado para limpiarles las cagadas? ¿Cómo no van a estar las acciones de una empresa pública sujetas a los cambios en la política como bien menciona el artículo reseñado? Más que hacer una buena defensa de la empresa pública, Robledo evidencia como su idealismo esconde su ignorancia sobre economía.

Los usuarios merecemos algo mejor, y si bien con la venta de ETB no se da un fin definitivo al oligopolio de las telecomunicaciones, por lo menos si da unos pasos en la dirección indicada, además del mencionado corte de rémoras. Al haber menos empresas del Estado, y no tener ya a papá Distrito que la empuje cuando esté mal, ETB tendrá que mejorar su servicio si se quiere mantener a flote lo cual ya es una pequeña ganancia. Robledo acusa manipulación porque aún guarda la aspiración de ser él o algún otro abanderado de la “causa” quien manipule todo este tipo de servicios para lograr una “justicia social”, que en el fondo no es más que un servicio igual de malo para todos salvo para aquellos que lo controlan.

lunes, 13 de junio de 2011

Los tigres y el dragón

En la agenda global actual se observa con beneplácito, temor o simplemente como un hecho desapasionado el ascenso que ha tenido China en las últimas décadas. Muchos ya la ven como el posible rival que le hace falta a Estados Unidos y como la próxima potencia económica mundial, la mayor parte de las veces parecen estar influenciados por la aparente hegemonía americana actual, y pensar que el ascenso de una potencia necesariamente significa el declive de la otra. No sólo eso, sino a veces pareciese que se piensa que China ya la tiene ganada, y pueda que esto no sea del todo cierto.

Es bien sabido, y la historia lo respalda, que además de poderío militar, territorio, riquezas, población, tecnología y otros aspectos, toda potencia requiere de una esfera de influencia para poder ejercer como tal. En el mundo de la globalización (cliché que no me agrada, pero me parece mejor que “post-guerra fría”) cada vez parece más claro el hecho de que tales esferas de influencia se dan bajo el telón de la “cooperación”, y por lo tanto las esferas de influencia ya no se dan tanto con presencia militar sino pisando duro dentro de una organización internacional, y algo que ha mostrado China es una fuerte reticencia a ser parte de dichas organizaciones, mucha más en cuanto a dirigirlas.

Esto no es del todo sorprendente, históricamente China ha sido una cultura ensimismada, haciendo del filme “El Último Emperador” una interesante metáfora. Además de eso, de los tres bloques que parecen mandar la parada en esta época (Estados Unidos, Europa y Asia-Pacífico), China se encuentra en aquel donde todavía no hay un liderazgo claro, y además la competencia entre las potencias regionales, e incluso entre los países como tal, esta delineada por fuertes resentimientos debidos a afrentas pasadas, invasiones históricas y fronteras aún borrosas. Por lo tanto un gran obstáculo para el ascenso chino es su propio patio trasero, que además ha decidido unirse en bloque en la forma de la ASEAN.

Una muestra de ello es el actual conflicto entre China y Vietnam por un territorio en disputa entre varios países en el Mar de China Meridional, donde Vietnam ha realizado recientemente ejercicios militares que Hanói califica de “rutinarios”, a pesar de claramente ser una enseñada de dientes. Fuera de eso, Vietnam ha llamado a un arbitraje internacional aunque sin dar nombres precisos, y ya la ASEAN ha resuelto actuar en bloque por una solución multilateral del conflicto territorial que también incluye a otros dos de sus miembros: Indonesia y Filipinas. Esta jugada también ha logrado molestar a las autoridades chinas, al preferir éstas lidiar uno a uno con los demás países y no con organizaciones internacionales.

Pero por otro lado, estas bravatas le pueden costar caro a los vietnamitas, no sólo debido al mayor poderío militar chino sino también a que la ASEAN no es un bloque del todo compacto. Dentro de esta organización, Camboya que es uno de sus miembros más débiles, depende enormemente de China y no ha tenido problemas para incentivar la rivalidad entre ésta y Vietnam. Como todo en este tipo de situaciones, estas acciones van en más de una sola dirección, no sólo Camboya se beneficia económicamente de la competencia entre las dos industrias, sino que China gana influencia dentro de dicha organización, y es posible que demuestre su también histórica astucia y empiece a inclinar la balanza hacia su favor, hasta que la ASEAN quede o bien a su merced o bien sin mucha fuerza real de contrapeso. También por otra parte, China pueda que no juegue inteligentemente sus cartas y quede simplemente como el niño matón del barrio.

Ahora, no soy un experto en estudios asiáticos, pero claramente está demostrado acá que la competencia entre países está viva y más vigente que nunca. El que China se encuentre sin una zona de influencia fuerte en estos instantes no quiere decir que no logre transformarse en una potencia mundial, simplemente que tal objetivo tiene muchos matices de los que se piensa. Pero China tampoco tiene una actitud pasiva, y pueda que esa apariencia pragmática y conciliadora no sea más que una estrategia para consolidar su peso de un modo distinto a aquellos que estamos acostumbrados a ver.

(nueva sección en contados días)