Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 31 de mayo de 2011

Para una consultica...

Votar es importante, y definitivamente la democracia es el mejor de los sistemas de gobierno o el menos peor, pero el fin de semana pasado los colombianos tuvimos la oportunidad de ver otro de los negros lunares de este sistema cuando se aplica en demasía. El domingo se llevaron a cabo unas consultas internas partidistas a las cuales sólo asistió aproximadamente el 10% del censo electoral, cosa que eventualmente está llevando a polémicas y revalidaciones de esta práctica electoral.

Debo decir, sin mayor orgullo, que yo hice parte del 90% abstinente, y que es la primera vez que me abstengo de participar en unos comicios. Aunque no quiero excusar mi comportamiento, he de decir que de todos modos no hubiese sabido por quién votar de haber ido, peor todavía, ni si quiera sabía si el Partido Conservador estaba realizando una consulta en mi circunscripción. Esto a pesar de ser miembro carnetizado de dicha colectividad, hubiese esperado cuando mínimo recibir por parte del partido una notificación sobre las consultas a realizarse, y que candidatos se encontraban en ellas, si es que realmente les interesa mi participación y la de tantos otros miembros en las actividades del partido.

Por otra parte, la polémica también va a todo el gasto innecesario del erario y con justa razón.  Y es que lo incomprensible aquí es que se vaya una millonada en un asunto que se supone es privado y/o interno de los mismos partidos, haciendo suponer que deberían ser ellos mismos los encargados de realizar estas consultas por su cuenta. ¿Qué no tienen alcance en todo el país? Bueno, de seguro acá habrá una buena motivación para acercarse más a los votantes, hacer una base de datos seria, y que la membrecía a un partido realmente tenga algo de peso. Porque es realmente ridículo que una persona que no pertenezca a un partido, pueda votar en sus consultas, dando pie a situaciones como el sabotaje ocurrido en la última consulta presidencial azul. Nada les cuesta enviar correos electrónicos con la información actualizando, y buscando motivar a la gente a hacerse más partícipe de estos eventos.

Lo que esta abstención demuestra es que claramente los partidos no están representando a nadie, salvo tal vez a los caciques de siempre. Porque incluso si su estrategia es ser partidos de aluvión o atrápalotodos, realmente están fallando gravemente en sus métodos para conseguir tal fin. Por eso considero que si este tipo de actividades quedasen en manos de los mismos partidos, donde ellos mismos puedan reglamentar la forma de escogencia que les convenga y bien podría ir en línea con los planteamientos de cada uno, los acercaría más a los votantes, y de hecho podría forzarlos a sentar una posición que fuera más atractiva para éstos, y así cumplir realmente la función que les compete.

Esto no fue más que una muestra de cómo la democracia y la supuesta equidad no sirven para todo. De asignar las funciones correspondientes a aquellos que les compete, en vez de meter al Estado en todo, se hubiese podido evitar este despilfarro de dinero y tiempo. Este tipo de muestras si son bien utilizadas pueden mejorar la calidad de nuestra democracia y llegar a hacerla más efectiva, pero por lo visto en las notas reseñadas, los viejos caciques pelearán para que todo siga como les conviene.

sábado, 28 de mayo de 2011

Verde que te quiero verde

“Yo soy como el chile verde, Llorona,
Picudo pero sabroso.”

Jamás me hubiese imaginado yo que las intrigas de las pasadas elecciones presidenciales serían más interesantes después de realizadas que dentro de la misma contienda. Harto se ha hablado de cómo Santos dio una voltereta e impuso su propia agenda haciendo a un lado al uribismo, agenda que lo ha llevado ya a un abierto enfrentamiento con Uribe, y que varios de sus antiguos opositores declaren ahora que hubiesen votado por él de haberla conocido desde un principio (lo que es no leer los programas de campaña). Pero ahora son los dramas verdes que han surgido a raíz de las próximas elecciones regionales los que están para alquilar palco. Y ni siquiera regionales, bogotanas, pero miremos más de cerca.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las pasadas elecciones no se dio una pelea de fondo sino de forma, o de estilo si lo prefieren. A pesar de haber salido de dientes para fuera de nuestro histórico bipartidismo, aún es notoria la tendencia centrípeta de nuestras elecciones, y más bien yo diría que son diestro-centrípetas, porque a la izquierda consolidada como tal (afortunadamente) no logra levantar mayores emociones y votaciones. Las diferencias de los programas entre Santos y Mockus eran mínimas, de hecho Mockus podía ser en algunos aspectos más neoliberal, pero el motivo real de la popularidad de éste estriba en el hecho que propone una política alternativa más ligada a un estilo académico y en teoría más prístino y diáfano que la política tradicional.

Por eso es que se dio el fenómeno de la Ola Verde fue un fenómeno virtual casi en su totalidad, al estar el internet local ampliamente dominado por las élites intelectuales citadinas (de las cuales obviamente provengo), pero en la realidad vimos como incluso en las ciudades la victoria fue de Santos. La razón por la cual Mockus ganó en el Putumayo fue debido a que esos votos no iban a favor suyo sino contra Santos; recordemos que desde ese departamento se dio el ataque al campamento de Raúl Reyes, y fue ahí donde se dio el desmonte duro de las pirámides, razones por las cuales el uribismo no es muy querido por allá.

Claro, el que no aceptaran los reembolsos de la campaña fue emblemático y diciente para aquellos que gustan de la política “alternativa”, formando así en su imaginario al uribismo como el emblema de su tan odiado “todo vale” y a Mockus como el paladín de lo que es recto y correcto. Que importa si los verdes se gastaron dinero del erario en una consulta innecesaria, en la cual Mockus estaba aliado con uno de sus antiguos rivales por la alcaldía, así como alguna vez dejó botada la alcaldía para hacer campaña junto a (¡oh Dios mío!) Noemí Sanín porque en esa época era ella quien representaba a la susodicha política alternativa.

Por eso ante la acusación de hipocresía al aliarse Peñalosa con el uribismo también le cabe al Profesor Chiflado. Obviamente se distanció de la efigie que combatió durante su campaña presidencial, y ahí no radica su hipocresía, radica en el hecho en que él también ha hecho alianzas “non-sanctas” con tal de asegurarse un puesto en el poder, en que sus posturas son lo suficientemente flexibles para permitírselo, y su vocación de político tiene el mismo componente megalomaniaco de los demás políticos (es que no puede ser de otro modo). Pueda que Mockus le esté apuntando con sus desplantes a generar cierta disciplina de partido lo cual es loable y necesario en más de una de estas entidades, pero él mismo admite que se trata de un acumulado, y los verdes al igual que los demás partidos no son más que una suma de partes en la cual cada una jala para su lado y se desentiende del partido a conveniencia.

Además con la grave situación de que más allá de John Sudarsky y Ángela María Robledo los verdes no cuentan con personalidades originales, al ser el resto de ellos los independientes que por la ley de cuotas vuelan al partido que mejor les convenga o miran como seguir por su cuenta como ya lo hace Juan Carlos Flórez. Fuera de eso, su presencia más allá de Bogotá no está del todo asegurada, y el mismo Sergio Fajardo ha acusado al partido de sólo concentrarse en la capital.

Y si hablamos de alianzas “non-sanctas” ya se oyen voces de una alianza Mockus-Petro, que si bien no ha salido por boca de los implicados, ya los líderes de la élite mamerta dicen que esta podría ser una dupla muy positiva para la ciudad. Obviamente esta alianza se haría al margen del Polo y el Partido Verde, porque de seguro van a venderse como la “independencia” y la “alternativa” para poder recoger esas banderas que tanto gustan en la ciudad, además de la mogolla y leche propia de los polistas para ganar los votos de los barrios populares. Táctica de por sí que le fue muy útil al buen Sammy para llegar al puesto de burgomaestre.

De todos modos hay que ver que pase con Peñalosa, si al ganar estas elecciones hace que despegue el Partido Verde, o si finalmente se lo traga la U y será un bonito recuerdo de unas buenas intenciones. Por otro lado todos se han dejado ganar la partida en la consecución de las banderas “alternativas” por Gina Parody, quien desde hace un buen rato anda haciendo bulla con este tipo de discurso. Lo curioso con ella es que va a ser la primera “indie” en haber salido de un campo netamente uribista, con lo cual me atrevo a decir que para bien o para mal, estamos viendo el inicio de una nueva tradición política en nuestro país.

martes, 24 de mayo de 2011

Un caso histórico: la independencia en Argentina y Bolivia

Como preámbulo al próximo nuevo espacio, les presento otro de mis proyectos universitarios mientras salgo de finales.


De entrada lo más curioso en el proceso independista de ambos países es que a pesar de sus diferencias éstos se encuentran estrechamente ligados. Esto debido a que desde las Reformas Borbónicas el Alto Perú paso a ser parte del Virreinato de la Plata donde se vio opacado por la influencia de la ciudad portuaria de Buenos Aires, que había pasado a ser un punto estratégico tanto en lo económico como en lo militar. Esto tuvo como significado concreto el hecho que la mayor parte de la riqueza altoperuana se destinaba a la manutención de Buenos Aires.
Esta situación le dio al Alto Perú una condición de tapón que puede decirse que persiste hasta nuestros días, al estar en medio de la autónoma Buenos Aires y la realista Lima. Este sentimiento de aislamiento bien explicaría no sólo los sentimientos carlotistas en las juntas creadas luego de los eventos de Bayona, sino también declaraciones abiertas de rechazo hacia la Corona Española, como lo evidencia un documento redactado por la Junta de La Paz, la cual se hizo llamar “Junta Tuitiva de los Derechos del Pueblo”:
“Hasta aquí, hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos inmolada nuestra primitiva libertad al despotis­mo y tiranía de un usurpador injusto, que degradándonos de la especie humana, nos ha reputado por salvajes y mirado como a esclavos[…]”[1]
Esto también teniendo en cuenta que en principio los movimientos autonomistas paceños buscaban el apoyo de la alta población mestiza e indígena de la zona, lo cual hizo que los criollos por temor a perder sus beneficios se uniesen a los españoles. Esto lo que evidencia son las grandes contradicciones dentro del Alto Perú dadas las influencias a las que estaba sujeto, y que por ello haría que su proceso de independencia fuese más complejo.
Caso contrario sucedió en las provincias platenses lideradas por Buenos Aires, donde la junta de dicha ciudad si bien se declaró leal a Fernando VII, también fue acusada de carlotismo por parte de Uruguay. El sentimiento autonomista porteño se basaba principalmente en un orgullo local por la resistencia a las invasiones inglesas, y al hecho de que el interés español se trasladó a Montevideo para hacerle frente a los portugueses. Buenos Aires logró definir mejor autonomismo debido al aislamiento de su posición geográfica, y al no tener una influencia realista fuerte a diferencia del Alto Perú.
Así mismo, esta resistencia contra los británicos había creado un estamento militar fuerte en las provincias rioplatenses, que además recibió un apoyo temprano de las élites urbanas, lo cual les dio una fuerte presencia caudillar. Lo curioso es que la influencia de los caudillos platenses en su propio territorio no se sentiría sino hasta después de la guerra con los españoles, debido a la mencionada distancia geográfica y el empeño español de reconquistar el continente desde el norte, por lo tanto su esfuerzo fue más que todo naval y de espionaje. Estos factores son los que pueden llevar a la conclusión de que las provincias platenses tuvieron una independencia “rápida”, pero luego traduciría en choques entre estos caudillos por el control de las provincias.
Donde sí actuaron los mencionados caudillos fue en el Alto Perú en apoyo de los caudillos locales, como lo fueron las fallidas incursiones de Belgrano y San Martín. La guerra en el Alto Perú fue de un corte irregular, donde los caudillos patriotas encabezaban guerrillas o “republiquetas”, en las cuales se vio la interacción de distintos grupos sociales, donde un terrateniente o hacendado lideraba a un grupo de mestizos o indígenas, y no fue sino hasta la entrada de Sucre y las fuerzas de la Gran Colombia que lograron finiquitar la guerra de una buena vez, incluso recibiendo el nombre del máximo caudillo de esas fuerzas. Debido a esto, a diferencia de Argentina la independencia en Bolivia fue tardía.
Así como ambos países tuvieron una relación directa en el campo militar, en el campo económico la relación fue mucho más estrecha. Al depender Buenos Aires de la producción minera en Potosí, cuando se dio inicio a la junta del 25 de Mayo iniciando el proceso independencia los porteños perdieron el metálico de las minas de dicha región, y esto sumado a su insatisfacción por el monopolio impuesto desde la península, fue lo que impulsó la causa independentista para poder comerciar libremente, principalmente con el que se estaba convirtiendo en su principal aliado comercial: Gran Bretaña. Aliado que si bien no mostró un apoyo directo a la causa independentista debido a su reciente alianza con España, pero fue abonando el terreno forzando el reconocimiento de la independencia por otros países aliados como Portugal, para luego ellos mismos poder reconocerla cuando hubiese culminado su proceso.
En el Alto Perú no se dio tanto la independencia a causa del deseo de las riquezas generadas por sus minas por parte de las élites, sino más bien se vio impulsada por las prácticas alrededor de ésta tales como la mita y la tributación. La exigencia de la supresión de tales prácticas fue lo que principalmente movilizó a las poblaciones indígenas, sumado a la debacle institucional entre el liberalismo y el antiguo régimen.
A pesar de la influencia mutua entre ambos estados incipientes, es de notar cómo se generaron dos estados distintos. En el caso Argentino podemos ver como los intereses eran principalmente económicos, y su mirada estaba más hacia afuera del continente que hacia dentro de  éste. Esto explica su pronto paso a la industrialización, como la posterior captación de inmigrantes de los países industrializados con los que estableció vínculos durante su proceso independista. Hasta el día de hoy Argentina se percibe a sí misma más como europea que como americana.
Bolivia al contrario se tornó en una isla dentro del continente (cosa que cobraría fuerza con su posterior cierre al mar), empezando porque la influencia recibida en su independencia era de países vecinos como Argentina o Colombia, además de ser también el país tapón no sólo entre las lealtades e ideologías en conflicto sino también en el terreno militar, siendo el campo de batalla donde los platenses contenían al enemigo español, y las tropas realistas avanzaban desde Perú. Además los motivos de su independencia se basan más en los distintos grupos sociales dentro de ella, que en un impulso económico, lo que hasta el día de hoy vemos con su lema: “Un país, muchas naciones”.


[1]  CHIARAMONTE, José Carlos (2008): Autonomía e independencia en el Río de la Plata, 1808 – 1810. Buenos Aires, Instituto de Historia Argentina “Dr. Emilio Ravignani”, Universidad de Buenos Aires/Conicet. Pág: 11.

sábado, 21 de mayo de 2011

Un gran concierto

Una de mis grandes frustraciones en la vida es no haber podido alcanzado a ver a los Ramones antes de que se retiraran, y luego una de mis tristezas fue ver como uno a uno se iban muriendo (Joey siendo el primero en mi cumple número 20). Pero hace unas horas gracias a la ayuda de mi hermano pude ver en concierto a Marky Ramone tocar varios de los hits de esta legendaria banda, acompañado nada más ni nada menos que por Michale Graves, quien fuese cantante de los Misfits y uno de los fundadores de la página de Conservative Punk, y también nos regalase versiones acústicas de las canciones que compuso dentro de esa banda.

Como dije en alguna ocasión, los Ramones siempre serán la banda de Godopunk, es por ello que en esta ocasión no sólo les comparto una de las canciones que escuché hoy en vivo (un cover de Creedence Clearwater Revival), sino que tendremos a Graves como banda de Mayo en Godopunk.


viernes, 20 de mayo de 2011

¿De qué va el Fondo Monetario Internacional?

Dada la fama de románticos que tienen los franceses no es de extrañarse que sus políticos y dirigentes se casen con modelos, tengan 3000 amantes, o incluso que mantengan a una familia paralela de la que muestran en los medios. Tal vez fue por eso que los avances del anterior presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn fueron tomados como una violación por parte de la mentalidad puritana de los americanos; o tal vez sí lo fue, igual eso es problema de las cortes decidirlo. Pero la salida por la puerta de atrás de este personaje va a tener reverberaciones más allá de lo que nos quieren mostrar los medios.

En primer lugar, Strauss-Kahn era el principal contradictor del actual presidente galo Nicolas Sarkozy y el más opcionado para reemplazarlo en el cargo presidencial por parte del Partido Socialista (¿cómo así? ¿un socialista dirigiendo un ente “neoliberal”? ya veremos cómo son las cosas). Como era de esperarse los copartidarios de Strauss-Kahn ya alegan complot y jugadas sucias con el propósito de sacarlos de la contienda, pero eso es lo esperable de un partido de dicha corriente. Pero lo que sí es claro es que este escándalo le dejó la vía libre al Presidente Sarkozy para tener una reelección más cómoda, porque ahora la opción más sonada sería Marine Le Pen del National Front. Al igual que su padre y su partido, Le Pen es acusada de ser un regreso a la ultraderecha, lo cual es probable que haga que se repita la derrota que tuvo su padre ante Jacques Chirac, al ser este último percibido como el menor de dos males.

Ahora bien, en lo que respecta al FMI es de anotar que esta entidad que causa tantos dolores de cabeza, es una muestra de cómo entidades que crean los Estados con unos supuestos buenos fines logran prolongarse más de lo debido y tener un efecto adverso. El FMI fue creado en la cumbre de Breton Woods cuando el keynesianismo estaba en auge, precisamente para seguir las ideas de intervencionismo y regulación estatal y demanda agregada que se exponen en esta escuela económica. Pero una vez que los problemas de principios de los 1970 forzaran el abandono del patrón oro y demostraron la inviabilidad del keynesianismo, hubiese sido el momento perfecto para desmontarlo, pero eso no fue así. Si un error grave ha tenido el resurgimiento de la economía liberal (y lo digo como un fuerte seguidor de ésta), es el utilizar los métodos impositivos del modelo económico anterior como si la libertad pudiese ser forzada, llegando a una grave contradicción que el FMI todavía promueve.

Y es que precisamente es el poder que maneja el FMI tiene un jugoso atractivo en el ajedrez internacional. No por nada ya los alemanes se están manifestando a favor de lograr que el próximo presidente de esta entidad sea otro europeo, porque hay que tener en cuenta que ha sido el FMI quien ha ayudado a Alemania a poner en línea a los países díscolos de la Unión Europea. Por consiguiente, es una muestra más de mi hipótesis de que Alemania está usando la economía para lograr aquello que no consiguió en dos guerras mundiales: establecerse como potencia regional. Así vemos como en vez de aprovechar el momento para desmontar este aparato, se busca fortalecerlo.

Por un clavo se perdió un reino. El retiro escandaloso de un funcionario ha logrado darle un viro tanto a la política interna de un país como al sistema internacional. Mientras otros se concentran en los detalles telenovelescos del asunto, el mencionado ajedrez adquiere nuevos movimientos y nos fuerza a pensar en nuevas jugadas. No se tratan de los oscuros complots que se promueven por las redes sociales, sino las configuraciones de poder que han estado durante toda la historia y que hoy toman una nueva cara.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Colombia y la Corte Penal Internacional

En este alejamiento del blog debido al fin de semestre han sucedido cosas que valen la pena mencionarse, justo cuando me es difícil escribir como era de esperarse. Una de ellas la oí ayer por radio, y fue la visita del presidente de la Corte Penal Internacional (CPI), Sang-Hyun Song, a nuestro país por invitación de nuestro presidente. Al haber sido conducida por Vicky Dávila no fue mucho lo que le pude extraer a dicha entrevista, pero ya revisando un poco mejor el motivo de tal visita puedo concluir cosas más interesantes [1] [2].

Es notable como el Presidente Santos sigue dando pasos fuertes para posicionar a nuestro país en el escenario internacional y sacándolo de nuestro tradicional aislamiento, cosa que le aplaudo pero no por ello considero que deba celebrarle cada movimiento. Notable en el sentido en que ahora somos el primer país en América que se suscribe un acuerdo con la CPI para recibir en nuestras cárceles a criminales internacionales. Esto bien puede seguir con la idea que alguna vez expuse en que al mejorar nuestras relaciones internacionales es probable que aliente una “limpieza en casa”, aunque de todos modos no encuentro peor castigo que terminar en La Modelo. Aún así, hay que tener en cuenta que estos acuerdos son bilaterales, y obviamente ambos lados esperan ganar algo en concreto lo cual puede suscitar ciertas dudas y sospechas.

La primera es por supuesto el que la soberanía nacional, en figura del Estado Colombiano, se mine al quedar suscrita a un ente internacional, y por lo tanto perder el monopolio de impartir justicia. Esto debido a que los casos que suelen ir ante la CPI son aquellos donde el estado en cuestión ha sido incapaz de ejercer dicha función, y algunos podrían decir como hace un par de años, que el involucrar a la CPI es una muestra de debilidad. Y Santos es muy claro al referirse sobre el deseo del acompañamiento internacional en los procesos de reparación y justicia que se llevan a cabo en nuestro país. Aquí lo más probable no es que se trate de una debilidad del estado, aún teniendo en cuenta nuestro ineficiente sistema judicial, sino una forma que tiene el Estado Colombiano bajo la batuta de Santos de cubrirse el trasero ante el resto del mundo con todas las posibles ollas podridas que se vayan destapando.

Por otro lado, están aquellos de siempre que se quejan diciendo que la CPI responde a los intereses de la OTAN y por lo tanto no puede ser imparcial, y no faltarán aquellos que dicen que es otra sumisión nuestra ante su tan querido imperialismo (porque sin este término su discurso se les viene abajo). Y yo pregunto: ¿cómo más podría ser? Recordemos una vez más que a pesar de lo que se diga, no existe un ente superior a los estados que los regule a todos, y por lo tanto no puede existir un ente de justicia internacional que sea 100% imparcial. De hecho, las llamadas leyes internacionales sólo aplican para aquellos estados que las firmen, y si se salen de éstas, si bien hay disuasivos por parte de los otros estados, no existe una autoridad superior que las haga cumplir. En consecuencia, todos estos tratados internacionales se darán entre aliados afines con una potencia como eje, ergo, no será imparcial.

Por el momento Song mantiene una posición neutra frente a los actores del conflicto interno (o lo que sea que tengamos), aunque dice que estudiará los avances de la Ley de Justicia y Paz. Pero si no estoy mal, para que empecemos a recibir a estos presos internacionales este acuerdo antes lo tiene que ratificar el Congreso, entonces no creo que veamos pronto a algunos de estos reos por nuestras cárceles. Eso sí, me queda la intriga de cómo se va a desarrollar esta situación, cómo responderá nuestro país, y qué más voy a saber al respecto de esto ahora que tengo dos cursos de derecho internacional por delante.

viernes, 13 de mayo de 2011

Melodrama burgomaestre

(este es un artículo que ya se había publicado, pero parece que algún idiota me hackeó y lo borró, de buena yo siempre guardo todo)


Ridícula. No puedo encontrar una mejor palabra ni un mejor término para describir la situación por la que atraviesa actualmente Bogotá, y en particular su alcaldía. Bien sabido es que el poder engolosina, además de que corrompe, y como bien lo han demostrado grandes mentes como Maquiavelo y Hobbes, la política es básicamente la pugna por el poder. Lo particular acá es a los niveles que llegan para acceder al poder.

Como es habitual del Polo y de la izquierda en general, ya salió a flote su instinto de n prestar el hacha ni dejar rajar. Esto lo digo porque la terna anunciada para reemplazar temporalmente a Ungenio ya tuvo su primera demanda acusándola de antidemocrática, y tal demanda surgió dentro de las mismas filas del partido obligado a presentarla: el Polo. El autor de la demanda se basa en el hecho de que tal terna supuestamente fue nombrada a dedo y no por consenso como se supone que lo estipula el reglamento interno del partido. Esto no sólo demuestra la falta de disciplina propia de nuestros partidos, sino además que no es del todo erróneo suponer que se trata de una patada de ahogado de alguien que quería conformar dicha terna.

Por otra parte, ya presenciamos los últimos pasos de la lenta muerte del Partido Verde, y precisamente a manos de la política “indie” que tanto gusta en esta ciudad, y que el partido cooptó en las pasadas elecciones. En una pelea de novias que uno de los diarios no ha tenido problema en llamar “Uribe o yo”, Antanas Mockus ya le pasa factura a Peñalosa por los coqueteos entre éste y el ex presidente. Y hasta razón tiene nuestro político colombo-lituano, porque si bien Peñalosa ha sido el menos anti-uribista de los tres tenores, el aceptar el apoyo del Caballero del Ubérrimo demostraría que la única línea coherente es bailar al mejor son que le pongan con tal de volver al único cargo en el que ha sobresalido.

Mientras tanto la ciudad sigue sumida en la incertidumbre al no tener una cabeza clara, como tampoco candidatos claros y atractivos para las próximas elecciones. Contrasta bastante el hecho de que por un lado unos sean capaces de pasar por encima de las propias instituciones que los apoyan, mientras otros que podrían ayudar prefieren dejarle el chicharrón a alguien más. Perdonarán lo breve de este artículo, pero en definitiva el futuro cercano de la ciudad es gris (por lo de obra gris).

lunes, 9 de mayo de 2011

Todo por un nombre

Hasta que finalmente estalló, o hicieron que estallara. Ya se dio la primera pugna abierta entre el Presidente Santos y el ex Presidente Uribe, y todo por un pinche nombre dirán algunos. Santos dice que hay conflicto interno y Uribe insiste en que se trata de una amenaza terrorista. Claro, como aspirante a politólogo yo veo como varios autores cambian de nombres para categorizar varios aspectos y fenómenos de la política, y muchas veces toca especificar en qué autor se basa uno para dar ciertas definiciones. Esto no es así en materia de derecho, donde incluso una coma mal puesta puede cambiar todo el significado de una palabra, y llevar a consecuencias jurídicas bastante complejas.

Y éste es precisamente el alegato de Uribe contra el reconocimiento por parte de Santos de que haya un conflicto interno, de hecho es el argumento de mayor peso en sus 10 razones para rechazar tal reconocimiento. Tal debate que se dará mañana entre los dos líderes políticos en la Casa de Nariño y con la bancada del Partido de la U como juez, deberá echar mano de toda ley interna e internacional para apoyarse en la decisión que tome, y lo más complicado será que ambas partes saquen sus propio lado emocional del asunto, además de dar una interpretación verosímil de las leyes que presenten.

Basándome en el Capítulo III de “El derecho de Ginebra frente a los conflictos armados sin carácter internacional”, es interesante notar que el derecho internacional no prohíbe los conflictos internos, al ser estos son jurisdicción del Estado, basándose en el principio de soberanía westfaliano. Entonces algunos de ustedes se preguntarán ¿para qué carajos revisamos al derecho internacional si este es un problema nuestro? Sí y no, porque si bien se trata de un problema al interior de nuestro país, claramente este se ha salido de nuestras fronteras en más de una ocasión, y más clave en cuestiones de derecho internacional, en el momento en que un Estado declare conflicto interno ambas partes gozan de los mismos derechos y obligaciones del derecho de guerra.

Por lo tanto, lo que le preocupa a Uribe son los derechos que puedan recibir las guerrillas por parte del derecho internacional, lo cual puede llevarlas efectivamente a un estatus de beligerancia e igualarlas con el Estado Colombiano. Además, el hecho de que ambas partes tengan las mismas obligaciones bien pueden hacer que las guerrillas tengan que rendir cuentas por todas las atrocidades cometidas durante sus casi 50 años de existencia; pero el lío acá es que al Estado también le tocará responder por cuestiones que aún no tienen una conclusión satisfactoria como los falsos positivos.

Ahora bien, al estar tan de moda el tema de Osama Bin Laden hay que recordar que desde los ataques del 11 de septiembre el calificar de terrorista a un grupo armado da pie para una política de erradicación a toda costa, y en ello se verían cubiertas todas las posibles cagadas cometidas por el Estado Colombiano. Además de obligar a países vecinos simpatizantes con estos grupos delincuenciales de perseguirlos y tener que colaborar con el Estado Colombiano, según el Tratado de la OEA contra el terrorismo firmado en 1971.

Por consiguiente, lo que declare este gobierno es bastante delicado, porque fuera de la jurisdicción lo que tenemos es una guerra donde el terrorismo ha sido uno de los instrumentos más utilizados. El hecho que las guerrillas estén supuestamente basadas en una ideología no las hace heroicas, ni mucho menos excusa sus actividades las cuales en vez de darle una solución a los problemas que las crearon, lo que han hecho es agravarlos. Fuera de eso, a todos nos dejaron en claro que no negociarán la paz de forma seria, a menos que se sientan arrinconadas y con ninguna posibilidad de escape, claramente el diálogo en este momento no va a surtir el efecto deseado. Guerra es guerra, y a pesar de lo que se consigne en unos papeles, las atrocidades continuarán hasta que uno de los lados se rinda.

domingo, 8 de mayo de 2011

Partidos políticos en Colombia

Hoy no voy a tener mayor tiempo para escribir en el blog, así que les dejo este trabajo que hicimos un compañero y yo para la universidad. Espero aclare algunas preguntas y genere otras.

Orígenes desde la independencia:

Durante la temporada independentista no se puede hablar de partidos políticos como tal, pero desde la traducción de los Derechos del Hombre se puede decir que fue la llegada de los principios liberales a Colombia, y aquellos que se sumaron a esta causa a pesar de llamarse independistas, se les considera los fundadores del Partido Liberal. A ellos se opondrían los peninsulares quienes querían conservar las tradiciones españolas. Estos independistas estarían divididos desde un principio entre centralistas y federalistas, las cuales marcaron las mayores disputas durante el periodo conocido como la Patria Boba. Después de la independencia lograda en 1819, se firmaría la Constitución de Cúcuta donde ser liberal era al mismo tiempo ser conservador, porque aquello a conservar era la libertad triunfante y la armonía entre hecho y derecho. Entre 1821 y 1826 no existían los partidos políticos, solo republicanos, aunque ya se presentaban algunas diferencias entre ellos. Todas las corrientes políticas de esa época se denominaban liberales, y al término se le añadieron diversos calificativos para poder diferenciarse.

Hasta el día de hoy no son claras las primeras divisiones y su correspondencia con los dos partidos tradicionales, Liberal y Conservador; pero se pueden observar ciertos factores comunes. Una primera división se da entre civiles y militares, los primeros representados por Santander y los segundos por Bolívar, quienes también representaban la división entre federalismo y centralismo respectivamente. Así mismo, quedaban reductos realistas dentro de la sociedad neogranadina, una élite criolla, la cual buscaba reemplazar a la élite española, pero no para cambiarla sino para ser igual a ésta, y mantener las tradiciones coloniales.

Durante y alrededor de la presidencia de Santander, a quien algunos consideran que tenía un corte conservador por establecer instituciones con leyes y orden, como también por establecer a la élite criolla en éstas, y otros consideran liberal por su filiación con el federalismo; el militarismo se reduce significativamente con la separación de Venezuela y Ecuador, pero se da un fraccionamiento entre los liberales republicanos, donde aquellos que le hacen oposición a Santander crean el partido ministerial, al que luego se unirían antiguos bolivarianos, militares, y tradicionalistas.

Ya dentro de los liberales se da su primer fraccionamiento interno, los liberales conservadores liderados por Santander, y los liberales rojos liderados por Azuero. Ya en 1848 Ezequiel Rojas presenta el programa liberal, y al año siguiente José Eusebio Caro y Mariano Ospina presentan el manifiesto conservador. Los primeros conservadores se presentaban a sí mismos como representantes de otra forma de entender la libertad, el progreso y el progreso, anteponiendo el derecho y el orden. A ellos se unirían posteriormente los ministeriales, dando así a la conformación de los partidos tradicionales en Colombia.

Principales reformas constitucionales:

Como dijimos antes la principal división que se dio entre santanderistas y bolivarianos fue que, quienes apoyaban a Santander buscaban un sistema federalista, mientras quienes apoyaban a Bolívar buscaban un sistema centralista. Las primeras constituciones previas a el nacimiento de los partidos no tenían una ideología partidista clara, pero si luchaban porque sistema escoger entre el federal y el centralista.

Las constituciones de 1811, 1812, 1821, 1830 y 1843 proponían un sistema centralista bastante marcado, aunque aún no se diferenciaban el partido conservador del partido liberal, pues en un principio se luchaba por acabar con el tradicionalismo español y no por un partido político definido.

En la constitución de 1853 ya se habían formado los partidos políticos como los conocemos hoy, el partido conservador y el partido liberal, durante el año de 1849. Además en 1851 se da el nacimiento del golgotismo, la facción radical del partido liberal, encabezada por sus elementos más jóvenes; diferenciándose del ala moderada, legista y heredera de Santander del Partido Liberal, a la que llamaron draconinana. En esta constitución se manejaba un corte federalista, se dio el derecho a elegir al presidente y vicepresidente de manera directa, además fue la constitución más corta de Colombia, característica del partido liberal, escrita por los gólgotas, quienes dominaban la Cámara de Representantes.

En la constitución de 1858 se dio mayor autonomía a los Estados de la confederación en un sistema federalista, y se buscó un equilibrio entre el ejecutivo y el parlamento, además dio libertad de culto en los diferentes Estados, el presidente durante este periodo fue Mariano Ospina Rodríguez, liberal conservador.

La constitución de 1863, fue la constitución federalista por excelencia, pues cada Estado era libre de tener su propia moneda, tener su propio ejército y su propia aduana, en este periodo se le dio aumento el poder del parlamento y el poder del ejecutivo disminuyó considerablemente, también se dio libertad de culto además de libertad política y administrativa a cada Estado, el presidente durante este periodo fue Tomás Cipriano de Mosquera, liberal radical.

Después se dio la regeneración de Rafael Núñez y con él la constitución de 1886 que rigió durante 105 años, pues finalmente logró regular la disputa entre el centralismo y el federalismo, dando una centralización política con una descentralización administrativa; aunque vale aclarar que su ideología conservadora se notaba en el corte religioso, declarando el catolicismo como única religión de la nación, además de regresar varios poderes al ejecutivo que se habían perdido durante la constitución de Rio Negro.

Durante esta constitución se dieron varias reformas a la misma, cada una con diferentes cargas partidistas. Las reformas más relevantes fueron:

·         1910, se trató de dar una reforma de modernizar e industrializar al país; esta reforma no tiene ninguna carga ideológica, pues ambos partidos buscan lo mismo, pero si se nota en las actitudes de Reyes al dar un poder más alto al ejecutivo, y reducir el poder del parlamento característico del partido conservador.
·         1936, con López Pumarejo, se crearon los primeros movimientos sociales y sindicatos en Colombia además de derechos a los derechos laborales; en este tiempo el partido liberal fue influenciado por el pensamiento socialista, dando así toda esta serie de reformas en búsqueda de la ayuda de los trabajadores y movimientos  sociales.
·         1957, se da el plebiscito para el frente nacional, esto fue hecho para terminar con la rivalidad entre ambos partidos, alternándose el poder por dos periodos, pero que después se convirtieron en 4 periodos.
·         1968, con Carlos Lleras Restrepo se da otro gobierno liberal, dando participación a los terceros partidos e intentando dar una reforma agraria, la cual no se llevo a cabo, además de limitar al ejecutivo con las leyes cuadro.

Finalmente se da la Constitución de 1991, no con una ideología de un partido específico, sino por una iniciativa popular que buscaba quitar el poder que el narcotráfico había ganado en el Estado. Con las reformas presentadas dicha Constitución Política de 1991, donde posteriormente se dio una atomización de los partidos los partidos políticos podían presentar para las elecciones un número ilimitado de listas, así que en vez de presentar una lista única, los partidos tradicionales presentaron varias listas bajo una etiqueta, lo que posteriormente llevó a la creación de partidos llamados “de garaje”.

Esto fue corregido con el Acto Legislativo 01 de 2003, el cual ha limitado estas listas y ha reducido el número de partidos debido a una serie de medidas que se presentarán en la sección de normatividad.

Normatividad jurídica:

La normatividad de los partidos políticos colombianos está contemplada en la Constitución Política de Colombia de 1991. Basándose en el artículo 40 de los derechos fundamentales, el cual reconoce el derecho de todo ciudadano a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político.

Así mismo, bajo el Título IV de dicho documento, el cual contempla la participación democrática y los partidos políticos, y su segundo capítulo estipula tal normatividad con una serie de artículos neutros que van del 107 al 111. Nos referimos a estos artículos como neutros, al no referirse a la organización del Estado, como tampoco pertenecer a la declaración de derechos; pero que el legislador constitucional consideró de suma importancia para darles la categoría de constitucionales. Dichos artículos son:

Art. 107:
·         Derecho a formar partidos.
·         No permitir la doble militancia.
·         Principios rectores: transparencia, objetividad, moralidad, equidad de género, y el deber de presentar y divulgar sus programas políticos.
·         Posibilidad de consulta interna para elegir a sus candidatos.
·         Responsabilidades de los partidos políticos.
·         Sanciones.
Art. 108: Reconocimiento de la personería jurídica de los partidos por parte del Consejo Nacional Electoral  a aquellos que logren el 3% de los votos emitidos de forma válida en las elecciones parlamentarias, y la pérdida de la personería a aquellos que no logren dicho umbral. Los partidos se reglamentarán por sus propios estatutos, y sus representantes actuarán dentro de ellos como bancada.
Art. 109: Financiación política y electoral por parte del Estado, sus condiciones, sanciones por actos indebidos o ilegales, y deberes de los partidos políticos.
Art. 110: Prohibición a contribuciones de aquellos que desempeñan funciones públicas.
Art. 111: Derecho al uso del espectro electromagnético.

Los artículos presentados fueron modificados por el Acto Legislativo 01 de 2003, una reforma de iniciativa congresional. Dicho acto reitera el propósito original de los artículos mencionados además de modificar artículos referentes al proceso de elecciones, agregando nuevos elementos como ordenar listas y candidatos únicos, convertir a los miembros del Consejo Nacional Electoral de carácter permanente, cambia el sistema de elección del registrador, e introduce los conceptos de cifra repartidora y umbral electoral.

Según el inciso 2° del artículo 1° de la Ley Estatutaria de 1994, los movimientos políticos son asociaciones de ciudadanos constituidas libremente para influir en la formación de la voluntad política, o para participar en las elecciones. En nuestro país la diferencia entre partido y movimiento político, es que el partido es una institución permanente, mientras que el movimiento es una asociación temporal. En la misma ley mencionada, se reconoce la personería jurídica a aquellos partidos o movimientos que cumplan con los requisitos estipulados en la Constitución por parte del Consejo Nacional Electoral.
Los derechos obtenidos por dicha personería jurídica son:
* Derecho a inscribir candidatos a cualquier cargo de elección popular sin requisito alguno. (Art. 108, inc. 3, Cons; LE 130/94)
* Derecho obtener financiación estatal para su funcionamiento y campañas electorales. (Art. 109, inc. 1, Cons).
* Derecho a utilizar en todo tiempo los medios de comunicación que hagan uso del espectro electromagnético. (Art. 111, Cons).

Aspectos políticos:

Anteriormente anotamos el origen de los dos partidos tradicionales en Colombia, el Conservador y el Liberal, y como éstos derivaron de una sola corriente política luego de la independencia; y como algunos autores atribuyen a la génesis de los partidos a las figuras de los próceres, específicamente Bolívar y Santander. Así como también mencionamos la atomización de los partidos luego de la Constitución de 1991, y la reducción de éstos luego del Acto Legislativo 01 de 2003.

Aunque existió la diferencia entre centralistas y federalistas, Colombia al igual que las demás democracias liberales que surgieron en las revoluciones de los siglos XVIII y XIX no presentaba en sus inicios una división partidaria, al pensarse la unidad como uno de los ideales de estas revoluciones, y cualquier tipo de división era visto como una facción, y contraria a la democracia.

Es por esto que vale la pena hacer una diferenciación entre facción y partido más allá de lo establecido en la Ley Estatutaria, al tener la primera definición hasta el día de hoy una connotación negativa. Así podemos distinguir en principio una facción es un grupo concreto, y el partido es una partición analítica de un todo, entendido este “todo” como el Estado. Una definición más cercana a lo que se busca es que la facción tiene una búsqueda interesada por obtener puestos y emolumentos, mientras que el partido promueve el interés nacional sobre la base de un principio particular. En otras palabras, el partido busca le da preponderancia al bien común y la facción al bien particular. Por eso vale la pena destacar tres puntos clave sobre los partidos:
* No son facciones.
* Son parte de un todo.
* Son conductos de expresión.

Así mismo, los partidos también se pueden clasificar en:
* Basados en intereses.
* Basados en principios.
* Basados en afectos.

Cabe anotar que un partido en sí mismo puede contener divisiones, las cuales pueden calificarse como: fracciones, entendidas éstas como un “órgano conscientemente organizado, con una cierta cohesión y disciplina consiguiente”, y tendencias, que vienen siendo “un conjunto estable de actitudes”.

Retomando la parte histórica de los partidos políticos colombianos expuesta anteriormente, y con estos elementos de análisis vale la pena tratar de entender si lo que hemos tenido ha sido un sistema de partidos o de facciones. Como se mencionó anteriormente, el inicio formal de los partidos políticos en Colombia se dio entre los años de 1848 y 1849 cuando los partidos Liberal y Conservador presentaron su programa respectivamente, y ambos tienen su origen en el liberalismo decimonónico.

Podemos ver esto por ejemplo en el manifiesto escrito por Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro donde se lee: “El Partido Conservador es el partido que reconoce y sostiene el orden constitucional contra la dictadura, la legalidad contra las vías de hecho, la moral del cristianismo contra la inmoralidad del materialismo, la libertad racional contra la opresión y despotismo monárquico, militar, demagógico, etc… La igualdad legal contra el privilegio, la tolerancia real y efectiva contra el exclusivismo y la persecución, la propiedad contra el robo y la usurpación ejercidas por los comunistas, socialistas, los supremos o cualesquiera otros, la seguridad contra la arbitrariedad, la civilización frente a la barbarie.”

Anteponiéndolo con su programa actual, del cual se retoman como aspectos principales: “1. Dios es el centro del universo. 2. Existe un orden natural y una Ley natural de la humanidad. 3. La persona humana tiene dignidad y debe respetarse. 4. Existe una moral universal y unos valores éticos culturales. 5. La razón humana tiene límites. 6. El hombre es libre de hacer el bien o el mal. 7. Los grandes maestros son la civilización, la cultura y la tradición. 8. La estabilidad social requiere legalidad y autoridad fuerte. 9. La propiedad privada es un derecho natural y cumple una función social. 10. La equidad y la justicia social reflejan la solidaridad y el amor cristiano. 11. La autonomía local y la desconcentración del poder son importantes para preservar el orden y la tradición.” Además de hacer una clara referencia a la búsqueda pragmática de soluciones por encima de las idealistas.

Teniendo en cuenta esta comparación, el Partido conservador va muy en línea con la doctrina conservadora universal, la cual resalta los temas de tradición, imperfección humana, sociedad orgánica (donde los individuos dependen de ésta, y no al contrario), jerarquía y autoridad, y propiedad privada.

El Partido Liberal es un poco más complejo de caracterizar, porque al igual que la corriente universal de dicha ideología, paso desde un individualismo atomizador y librecambista, acusado principalmente en las constituciones de 1853 y 1863 mencionadas anteriormente; para pasar a un liberalismo moderno donde además de las ideas de libertad, razón, individualidad, y tolerancia, se le añaden las ideas de libertad positiva, liberalismo social, y administración económica, subrayadas en las reformas constitucionales de 1936 y 1968, y de incluso incluir en sus estatutos actuales puntos como: “9. El Partido Liberal Colombiano ha reconocido y reconoce el papel que juega la economía de mercado en el proceso económico y social. Este reconocimiento está en un todo de acuerdo con los postulados de la Social Democracia Internacional”.

La aparición de otros partidos diferentes a los tradicionales, bien puede explicarse gracias a estos dos. Durante la época del Frente Nacional, donde se dio la alternancia de los cargos públicos exclusivamente entre conservadores y liberales, la rivalidad entre los dos partidos perdió importancia respecto a la competencia intrapartidista, que desde entonces ha llevado a una desinstitucionalización y clientelización de los partidos en Colombia.

Precisamente fue con estas rivalidades entre las fracciones de los mismos partidos que se dio la atomización de partidos con la entrada de la Constitución de 1991 en el panorama político nacional. El que antes se podía inscribir un número ilimitado de listas a las elecciones parlamentarias se convirtió en un sinfín de listas unipersonales, las cuales durante las elecciones de 1994 y 1998 mostraron un nivel de atomización alarmante. Se puede concluir entonces que en Colombia después de la Constitución de 1991 se pasó de un sistema bipartidista a uno multifaccional, al obedecer todos estos partidos de “garaje” a un impulso personalista.

A partir del mencionado Acto Legislativo 01 de 2003, donde los partidos o facciones para mantener su personería jurídica deben cumplir con un umbral de votación, hemos notado una reducción significativa de éstos en la vida política nacional. Aunque al parecer muchas de las facciones volvieron a su partido original, algunos de los partidos se han mantenido y han aparecido otros, de los cuales vale la pena mirar algunos para saber si realmente tienen un interés partidario o de facción.

Tenemos así por ejemplo al Polo Democrático Alternativo, partido de izquierda el cual podría decirse que surge como una reacción a la política del cambio de milenio, la cual es acusada por él mismo de ser muy de derecha: “El Polo surge de la configuración de opciones políticas al término del gobierno de Andrés Pastrana cuando en el país han fracasado los diálogos de paz y el péndulo de la opinión se inclina al guerrerismo y a un régimen de autoridad fuerte”, y, “Lo que es preciso resaltar aquí es que ante el hecho de las derechas coaligadas, incluida la derecha paramilitar como al momento se sospechaba y luego se comprobará plenamente, surge de manera conciente y con sentido de respuesta estratégica una coalición análoga de las izquierdas, sectores sociales y democráticos. Sin vacilación puede decirse que la unidad de la derecha indujo la unidad de la izquierda.”

Vale la pena resaltar aquí que dicho partido es consciente de su división interna, y aunque las menciona como tendencias, cabe anotar que al tratarse de viejos partidos  que se coalicionaron en éste, obedecen más al modelo de fracciones, al tener no sólo unas ideas claras y distinguidas de las de los otros, sino también una disciplina interna. Dichas fracciones son: la Anapo, inspirada en las medidas populistas de Gustavo Rojas Pinilla; el Partido Comunista, que le apuesta a las ideas marxistas-leninistas; Polo al Sur, el cual es el remanente del antiguo MOIR, partido de más tendencia maoísta, y la Tendencia Social-Democráta, que es de una izquierda más moderada.

También sobreviviente de la era del multifaccionalismo es Cambio Radical, el cual bajo sus propias palabras es: “…una Convención disidente de la del Partido Liberal, la cual estuvo conformada por  un grupo muy importante de personas inconformes con el transcurso de los acontecimientos políticos nacionales y con el manejo dado al Partido Liberal por sus directivos.” Lo que nos hace sospechar que se trata más de una facción que de un partido, al detallar en el mismo documento: “La Convención del nuevo movimiento se hizo el mismo día en que el partido Liberal estaba llevando a cabo su Convención Nacional y en la cual iban a elegir como candidato a la presidencia al Doctor Horacio Serpa, sin haber llevado a cabo una consulta interna, como era uno de los puntos establecido en los acuerdos por las cuales el Nuevo Liberalismo o Galanismo, había aceptado reunificarse con el partido Liberal a mediados del año 1998.”

Sumado a eso, a pesar de decir en el mismo documento que se llevaron a cabo reformas ideológicas en su plataforma durante su formación, Cambio Radical no muestra mayores diferencias entre sus estatutos y los del Partido Liberal del cual se desprendió. De hecho, en la actualidad se encuentra haciendo una consulta interna para definir su plataforma ideológica.

Así como Cambio Radical, otro partido que se desprende del tradicional Partido Liberal, es el Partido Social de Unidad Nacional, mejor conocido como el Partido de la U, el cual es actualmente el que más curules tiene en el Congreso de la República, y le dio el aval al actual Presidente, Juan Manuel Santos. Al igual que el partido anterior, el Partido de la U muestra amplias similitudes ideológicas con el Partido Liberal tales como: “El Partido defiende el papel del mercado y la empresa privada, como elementos básicos de nuestra economía, pero cree que el Estado debe jugar un papel regulador, para impedir abusos y distorsiones, y para generar políticas de distribución y fomento que faciliten la equidad y estimulen la competencia y la iniciativa particular.” Aunque difiere con este en temas como la autoridad, claramente marcada por su apoyo a la medida de Seguridad Democrática del ya ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

Es precisamente ese apoyo a dicho ex presidente lo que le da un carácter de facción a la U, en la misma historia del partido mencionan: “El Partido de la U se articula entorno a la obra de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, un colombiano de firmes convicciones, voluntad inquebrantable, valor y decisión civil sin par, que llega a la Presidencia de la República con un apoyo popular sin antecedentes y con un llamamiento a la unión para la urgente y definitiva solución de los problemas de la Nación”. Fuera de eso, el ex presidente Uribe recientemente acaba de retomar las riendas de esta facción.

Pero el Partido de la U no es el único movimiento político que muestra un carácter de facción hacia el personalismo de Uribe. Así mismo existe el Partido de Integración Nacional, PIN, el cual en un escueto documento en el cual resume historia y plataforma expone: “…somos la alternativa válida para quienes no quieren continuar en los partidos tradicionales, nuestra iniciativa política aglutina dirigentes provenientes de diferentes corrientes, la meta es formar una nueva opción política bajo la institucionalidad de nuestro lema “Seguridad y Compromiso Social” interpretando el querer de los colombianos hacia la transformación que necesitamos. Es así como PIN, un partido Uribista; inicia fortalecido, buscando respaldar y apoyar el gobierno nacional, en la defensa de la soberanía, como principio rector de un Estado Social de Derecho.”

Posiblemente se nos quedaron otros partidos o facciones por fuera, pero con los descritos podemos dar un marco a grandes rasgos de la situación actual de los partidos políticos en nuestro país.

Conclusiones:

 Hemos notado a lo largo de este texto como desde nuestros inicios como nación republicana ha habido diferencias en el modo de pensar de la dirigencia política de cómo debe dirigirse el país. Así mismo, dado el proceso histórico hemos llegado a que la misma constitución garantice la participación ciudadana por medio de partidos políticos, dando incluso su organización.

Pero algo que se ve acusado desde las diferencias entre bolivarianos y santanderistas, es que nuestros movimientos políticos han tendido más hacia el personalismo que hacia las bases ideológicas, y una percepción general y acusada es que no cumplen con su deber de ser un  medio de expresión de las ideas de la ciudadanía. Sería pertinente preguntarse cuáles medidas podemos tomar como ciudadanos para mejorar esta situación hacia el futuro.