Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 28 de enero de 2011

Anatomía de una crisis

Normalmente se asume la caída de la bolsa en 1929 y la posterior depresión como el símbolo del colapso del libre mercado, y argumento principal por el cual debe haber un fuerte control del Estado sobre la economía. Afortunadamente, existen economistas como Milton Friedman que nos muestran otra versión de los hechos.

lunes, 24 de enero de 2011

Teóricamente, realmente, prácticamente, idealmente. Parte II.

(Si no entiende de qué demonios estoy hablando: lea la primera parte)

Respecto a la dualidad pragmatismo-idealismo, es un tema que va de la mano con la idea de que sí una economía basada en la libertad individual es consecuente con el principio de Estado fuerte propuesta por el conservadurismo actual. El primer ataque que hice contra el alardeado pragmatismo del gobierno actual se debe a que lo venden no como una forma efectiva de gobernar, sino por decir que no tienen marasmos ideológicos. Como bien lo expuse, incluso haciendo un seguimiento realista de las situaciones, toda persona está guiada por alguna convicción interna. Un ejemplo claro de esto es el impulso que se le da a la Ley de Tierras y a la Ley de Víctimas.

El segundo ataque tal vez no ha sido muy evidente, pero dicho pragmatismo sin ideas o propósitos, no es más que una continuación de nuestra eterna política de tapar huecos, y no establecer una meta clara a la cual encaminarse. Y si bien el gobierno podrá alegar que no sigue ideología alguna, es de notar que todas las constituciones que hemos tenido durante 200 años de historia, más que establecer los derechos de los habitantes y la organización del Estado, siempre está a la última moda con la ideología de la época. Y como expuse en la primera parte, al haber primado la corriente social del liberalismo, y por eso ahora todo es derecho y como en la fiesta del Sr. Burns, se nos obliga a ser felices.

Por otro lado, se podrá acusar que una economía libre es también una utopía, aunque no tan mitológica como aquellas que nutren a las alas radicales y extremas de ambos lados del espectro. Y es verdad, si se cree que dependiendo exclusivamente del mercado y dejando a la gente a la bartola se puede dar cierto orden, un ejemplo de tal desastre sucedió acá mismo durante el Olimpo Radical. Hay que entender que si bien la libertad es un ideal que ha estado siempre presente en la historia de la humanidad (o por lo menos en el pensamiento occidental), una libertad al 100% es imposible de lograr, principalmente por el siempre presente lado oscuro de la mente humana, que hace que se abuse de las libertades en detrimento de los demás.

Ahora bien, el que sea necesario limitar un poco las libertades individuales en pro de la buena convivencia en sociedad, no significa que no se pueda apuntar a la mínima limitación posible de la libertad, y que esto no lleve a una mayor moralidad en la sociedad. Al tener la gente que trabajar por su propia versión de la felicidad, adquiere mucha de la disciplina y demás valores que sólo se aprenden con el trabajo duro; muy distinto a una sociedad permisiva que pretende otorgarlo todo. Además de eso, un Estado limitado es un ente que puede hacer su trabajo de forma más efectiva que es gobernar. Como hemos visto, un Estado que está en todo es inefectivo, al no estar en nada. Una última ventaja, siendo consecuente con la corriente civil, es que un Estado pequeño se ajusta más fácil al imperio de las leyes.

Volviendo al tema del pragmatismo, después de décadas de gobiernos sociales e intervencionistas no se puede dar un salto a una economía libre de buenas a primeras. Como bien mostraron los gobiernos durante los 80 de Reagan, Thatcher, Kohl, Lubbers, Nakasone, entre otros; los cambios deben darse poco a poco, y deben estar pegados a la realidad. Muchas de las medidas tomadas por estos líderes se hicieron a su debido tiempo y ajustadas a la coyuntura que atravesaban, pero teniendo en cuenta la meta que se habían propuesto.
Con esto espero haber dejado en claro algunas dudas, o por lo menos se me han despejado a mí. Probablemente haga una tercera parte en días venideros, por ahora, me voy a clase.

domingo, 23 de enero de 2011

Teóricamente, realmente, prácticamente, idealmente. Parte I.

Ya mañana es el retorno a clases para mí, y por lo tanto considero pertinente despedir estas vacaciones haciendo un balance personal basándome en algunas de las muchas lecturas realizadas en este periodo de descanso. Particularmente me basaré en “Historia de la Teoría Política” de George Sabine; “Ensayo sobre las libertades” de Raymond Aron; “La naturaleza de la derecha” de Roger Eatwell y Noël O’Sullivan; “Derecha e Izquierda” de Norberto Bobbio, y “La Economía libre y el Estado fuerte” de Andrew Gamble. Aunque no han sido los únicos que he leído en estas vacaciones, ni tampoco son exclusivamente aquellos que más honda impresión me han causado; los considero útiles para definir ciertos lineamientos propios y de este blog.

Haciendo una revisión de algunos artículos y otra personal, a veces pareciese que hago aseveraciones contradictorias, como por ejemplo decir que soy Liberal Conservador, o haber criticado las declaraciones de pragmatismo por parte del Presidente Santos y la falta de ideología, para luego hacer criticas a otras posturas por exceso de idealismo y estar desconectadas de la realidad. No tengo problema de admitir mis propias contradicciones, al considerar de forma personal que aquel que intenta que todo en su vida sea razonable se pega un estrellón duro contra la vida. Así mismo, muchas de mis conclusiones han sido la obra de lo que he visto y las impresiones que me he llevado de muchos eventos en mis ya casi 30 años. De todos modos, vale la pena mirar algunas cosas.

Vale aclarar que lo de mi posición política, Liberal Conservador, podrá parecerle un revoltijo raro a más de uno, además teniendo en cuenta que existe una concepción de que todo lo que sea derecha, necesariamente implica fascismo o algo similar, y no que pueden haber varias corrientes distintas dentro de ese lado del espectro (al igual que la izquierda). A pesar de que “Liberal Conservador” era el nombre original del partido azul, este dio un giro bastante grave cuando se le adhirieron desde un principio elementos monárquicos, lo que Eatwell y O’Sullivan calificarían como Derecha Reaccionaria, los cuales tomaron un gran auge durante el mandato de Miguel Antonio Caro. Es por ello que la concepción local de conservadurismo es de aquellos que añoran un imperio que dejó de existir hace siglos, y cuyas políticas se les puedan tildar de feudales.

Quizás una “revolución” a lo francés no era lo más adecuado para nuestras tierras, más teniendo en cuenta que en la misma Francia no hubo mayor estabilidad luego de su famoso tierrero. Dentro de las calificaciones mencionadas, es probable que el partido iniciara como una Derecha Moderada, la cual si bien tiene cierto hálito nostálgico por las viejas formas, no es reacia al cambio, aunque prefiere que este se dé de forma paulatina, y apela más a un acercamiento pragmático hacia la política. El gran referente de esta tendencia es Edmund Burke, a quien suelo mencionar en mis artículos. Claro que Burke está dentro de la filosofía del liberalismo, entendida ésta en su forma más amplia, y al que podríamos circunscribir en el tiempo desde Thomas Hobbes hasta John Stuart Mill.

Dentro de la mencionada filosofía se pueden identificar dos corrientes distintas, una civil y otra social. La segunda es aquella que ha cogido bastante fuerza durante el siglo pasado en el mundo occidental, en la cual desde Rousseau se cree que todos los individuos deben estar dentro de la concepción de Estado, y esta figura garantizará el que todos sean felices. Es por esa razón que todas las doctrinas que siguen esta corriente no ven problema en que el Estado se extralimite en sus funciones con tal de lograr esa tan anhelada y esquiva “felicidad”, cayendo fácilmente en el engaño de que todas las personas serán felices con exactamente lo mismo.

La corriente civil por el contrario ve una separación entre Estado y Sociedad Civil, y lo que el primero debe garantizar es evitar cualquier poder arbitrario sobre los individuos, y por lo tanto debe ser limitado en sus funciones. Además, la felicidad depende de que cada individuo la logre por sí mismo. Creo que a esta altura no les sorprendería el hecho que autores como John Locke o el mencionado Burke pertenezcan a esta corriente. Como tampoco el hecho que esta sea considerada como la Nueva Derecha, y que es la que he proclamado en este blog desde un inicio.

El resto de la explicación se las quedaré debiendo. Ya se hace tarde y mañana tengo que madrugar mucho para mi primera clase. Así que los dejo por ahora, y esperen mañana la segunda parte.

viernes, 21 de enero de 2011

La autoayuda

Mi esposa concluyó de manera exitosa hace unos meses su maestría en Psicología Clínica Sistémica. Dentro de esta corriente se encuentra la escuela de la Terapia Narrativa, cuyo fundador Michael White desarrolló con la idea de que las personas le dieran la vuelta a sus problemas y los tuvieran como beneficios, además de encontrar dentro de sí mismos las herramientas para resolverlos. Desde que leí algunos capítulos de la obra de White, me llamó bastante la atención la forma en que logró resolver muchos casos, sobretodo al parecerme muy “punk” el saberle dar la vuelta a una mala situación. Quisiera por este motivo compartirles este video de sus seguidores, donde un grupo de ellos logró ayudar a una comunidad en Uganda a hacerse auto-sostenible, y a superar paso a paso los problemas que los han aquejado durante generaciones.


Raising our heads above the clouds: The use of narrative practices to motivate social action and economic 'development' from Dulwich Centre Foundation Inc on Vimeo.

jueves, 20 de enero de 2011

Fuera con las CAR

Una crítica que se hace aquí a menudo es la intervención del gobierno en la economía. Muchos alegan así mismo que no todo puede ser privatizado, y que ciertos aspectos requieren de un control especial al afectar al bien común. Para ese tipo de argumentos la contra-argumentación se basa en que si definitivamente se debe intervenir, hay que ver como lo hace, si es efectivo o no, y si se están aprovechando de manera eficientemente los recursos del erario para no tener que sobre-tasar a los contribuyentes. Debido a esta razón es que recibo con beneplácito el hecho que se decrete la liquidación de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) [1] [2], las cuales fueron totalmente inoperantes en las pasadas inundaciones.

Aunque todavía tengo claro los lineamientos del derecho administrativo colombiano (por cierto, materia que veo este semestre), y por ello no tengo precisados todos los detalles de las CAR, aunque para quien tenga paciencia acá hay un buen referente. Pero como su propio nombre lo dice, estas entidades a pesar de ser entes gubernamentales gozan de autonomía, y eso también quiere decir presupuesto propio. Sin embargo, esto no ha evitado que haya habido escándalos por malversación de fondos y politiquería, y como bien señala la nota, entre todas suman 1,3 billones de pesos en su presupuesto, lo cual no es un monto pequeño como para poner en juego con los mencionados escándalos.

Como era de esperarse, ya más de uno esta brincando por este decreto, la vicepresidenta de la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales ya está diciendo que es un ataque a la institucionalidad, algunos se manifiestan en pro de la reforma, pero sin hacer mayores cambios estructurales, y en defensa de esa supuesta institucionalidad, piden el retorno del inoficioso, inoperante y extinto Ministerio de Medio Ambiente. Pero hasta donde tengo entendido, dichas corporaciones y ministerio no son piezas claves en una institucionalidad democrática, más bien son agregados de estas, y al probar ser ineficientes no debe haber mayor problema en dejar de drenar el erario en éstas.

Tampoco se trata de cantar victoria, si se lee entre líneas cuidadosamente, lo que se va a hacer es reducir el número de CAR a la mitad, quizás cambiarles el nombre (y no me extrañaría que fuese a uno más pomposo), y de pronto se establezcan un par de funciones y controles más, pero a la larga serían ramificaciones del gobierno; lo cual quiere decir que estarán sujetas a los mismos malos manejos y tráfico de influencias que las han caracterizado. Por alguna extraña razón, a pesar de que algunos de nuestros políticos tienen experiencia empresarial, no aplican estrategias de obtención de resultados mientras están el gobierno.

Claramente se necesita una buena gestión de los recursos ambientales, y contrariamente a lo que promueve la Tercera Vía santista, el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario; estoy casi seguro de que hay entes privados detrás de ese propósito y ese dinero. La ventaja de encargarle esta responsabilidad a entes privados es que el gobierno podría darles el trato que se le da a un empleado cualquiera en una empresa: cada cierto tiempo una rendición de cuentas, cumplimiento de metas, y si no se dan buenos resultados, a la calle. De hecho si se sabe privatizar, se le podría dar a cada región una empresa distinta para que así compitan entre sí, en vez de darle todas las regiones a una sola empresa, generando un monopolio y cayendo en el mismo mal.

Lo que no sirva, que no estorbe. No se pueden defender a capa y espadas unas instituciones cuya efectividad es casi nula, han demostrado ser mayoritariamente innecesaria, y además son otro foco de corrupción. Hay formas más inteligentes de lograr buenos resultados, y motivar a que la gente los consiga. Ojalá se den buenos pasos, aunque todavía falta que la Corte Constitucional apruebe este decreto.

miércoles, 19 de enero de 2011

La fusión hace la fuerza

Mientras en Sudamérica son bastante visibles las alianzas fundadas en la retórica altisonante, en la fuerte ideologización, y en una postura bastante demagógica y retrógrada. Mientras eso sucede, nadie parece advertir que aquellos que se encuentran del otro lado del espectro político han optado por hacer sus propias alianzas, pero estas más encaminadas hacia cosas prácticas, de bajo perfil, y ya la estrategia parece ser capotear e ignorar dichos discursos rimbombantes. Había escuchado como rumor que las bolsas de Chile, Perú y Colombia se iban fusionar pero que dicho trato no se dio por una leve caída en la bolsa de Lima. Pues de Chile aún no he podido confirmar nada, pero ya se está desarrollando una fusión entre la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) y la Bolsa de Valores de Lima (BVL).

Siendo yo uno de aquellos que crecieron junto a la “perubólica” de los años 90, no me es difícil nombrar el desdén que solemos sentir los colombianos hacia nuestro vecinos del sur, basados en nuestro contraproducente clasismo, y escudándonos en la estridencia de la programación inca (como si la nuestra fuese muy buena). Lo que no parecemos caer en cuenta es que fue precisamente ese desdén lo que llevo a Perú a tener un satélite para transmitir sus cadenas televisivas, al haber sido rechazado éste por el gobierno de Turbay; como también fue esa convicción de ser muy “patricios” el que nos llevó a rechazar a muchos inmigrantes japoneses (aunque algunos se establecieron en el Valle y en el Cauca), los cuales formaron colonia en el vecino país, y por eso ahora tiene buena relación y contacto con la nación asiática. Lo más triste del caso, es que no nos damos cuenta que después de la guerra a principios de siglo XX, en las buenas y en las malas, Perú ha sido el amigo incondicional de Colombia en la región.

Es gracias a esta amistad que esta fusión se dará, y aunque no faltarán los críticos, ya sea porque de entrada están en contra de este tipo de acercamientos, el mencionado sentimiento perverso o creer que la economía del Perú está peor que la nuestra. En realidad como bien dice el comunicado, este acercamiento tiene la potencialidad de fortalecer ambas economías, y no sólo se debe al hecho en que pueden crear un bloque económico un tanto más sólido ante la economía mundial, sino también por el fortalecimiento mutuo de la competitividad empresarial.

Yo persisto en mi idea de que se puede dar un mercado libre en nuestro país, acomodado a nuestra idiosincrasia y a nuestro debido tiempo. No me sacan de la cabeza que los colombianos tenemos un instinto comercial que no hemos sabido explotar de forma adecuada, como también es cierto que las medidas de inicios de los 90 fueron necesarias pero muy apresuradas, y pensar que una economía libre por sí sola va a lograr grandes resultados tiene que ver más con el utopismo que con el pragmatismo. Es como si se pensase que un niño de 8 años tiene la misma habilidad de un hombre hecho y derecho. Por eso el que aceleren el TLC con Estados Unidos puede ser temerario, sería enfrentarnos con un mercado que nos lleva amplias ventajas.

Por el contrario, el empezar este tipo de relaciones con Perú nos llevaría a competir con alguien de nuestro nivel, lo cual bien aprovechado nos ayudara a fortalecernos para subir a “primera división”. Esto no tiene porque significar un perjuicio para el vecino país, la idea de que la competencia es algo necesariamente destructivo es una idea proclamada por aquellos que tienen “autoestima”, y que no les gustan que se les señalen sus fallas, como pasa naturalmente en cualquier competencia, y prefieren vivir en ese estado de “paz y perfección”, que no es más que un estancamiento soporífero y mediocre. Tanto las empresas de un país como del otro pueden aprender de esas fallas que vayan saliendo a la superficie, y lograr conjuntamente un nivel con el que ya se pueda aspirar a enfrentarse a economías de alto nivel sin salir perdiendo.

Reitero una vez más que se trata de una buena oportunidad, que ojalá sepamos aprovechar para así poder finalmente ser un país con verdaderas miras al desarrollo y a una buena economía, salir de nuestro ensimismamiento, dejar atrás malas mañas, y de paso hacer a un lado con argumentos de peso todo ese melodrama que han montado algunos de nuestros vecinos, y así sacudírnoslos sin ningún problema para que esos gobiernos no sean más que un mal recuerdo.

martes, 18 de enero de 2011

De eso tan bueno no dan tanto

Algunas personas dicen que no puede haber demasiado o en exceso de algo bueno. Yo no he podido comprobar esa teoría, conociéndome yo sé que incluso las cosas que me encantan las hago a un lado temporalmente para no perderles su mística. Otras personas sí parecen conformarse con una sola cosa durante mucho tiempo, y a veces me da la impresión que estas personas son mayoría. Por mí eso está bien cuando se trata de asuntos personales, los líos empiezan cuando nos tenemos que poner de acuerdo, aún más si estamos hablando de temas de gobierno.

Después de mucho tiempo, hemos encontrado si no la mejor, sí la menos peor de las formas de lograr orden sin tener que concentrar el poder en una sola persona o institución. Y digo menos peor, porque de todos modos la democracia liberal no ha estado a prueba de fallos, abusos de poder, corrupción; y además queda latente el sentimiento de que no es un sistema adecuado para todas las naciones, y que sólo funciona cuando la gente quiere que funcione. Es por ello que hasta el día de hoy vemos en naciones como la nuestra donde se supone que la democracia está asentada, varios intentos de manipularla para concentrar el poder, muchas veces con el beneplácito de una mayoría. No me refiero sólo a nuestro referendo reeleccionista o el caso de Venezuela, Bielorrusia desde su separación de la URSS ha tenido un único gobernante, y de repente un país africano ocupa las noticias internacionales.

El hecho que Túnez sea un país árabe situado en la costa sur del Mediterráneo, implica que a pesar de estar influenciado por el islam, también tiene una fuerte influencia occidental, particularmente de Francia quien los colonizó desde 1869 hasta 1957. Es por ello que este país presenta una democracia mixta al estilo francés donde conviven las figuras del presidente y el primer ministro. Pero a pesar de tener todos los lineamientos considerados democráticos, como una constitución escrita y separación de poderes, el país sólo ha tenido dos gobernantes desde entonces, Habib Bourguiba, quien gobernó entre 1957 y 1987, y Zine El Abidine Ben Ali, quien ha gobernado desde 1987 hasta hace unos días, debido a las fuertes revueltas en su país.

Ben Ali se tomó el poder cuando era Primer Ministro en una toma sin sangre, al ser Bourguiba declarado no apto para el cargo por cuestiones de salud. Desde entonces Ben Ali si bien logró algunas reformas democráticas como el permitir elecciones pluralistas desde 1994 y hacer del parlamento un ente bicameral, en esas reformas constitucionales podemos ver que también aseguró su permanencia en el poder, y todavía penden sobre él denuncias por violaciones a derechos humanos, particularmente libertad de prensa [1] [2]. Si bien algunos de los alegatos de los manifestantes tienen componentes económicos, como el alza de precios y el desempleo, no sería acertado asegurar que esto se debe a políticas neoliberales. Si bien la economía tunecina ha avanzado en temas de privatización, gasto público y ha logrado cierta prosperidad, como era de suponerse bajo un régimen autoritario que el proteccionismo es rampante, que si bien blindó al país de la pasada crisis financiera de 2008, aún hace que su economía sea poco fluida, además de que sus leyes laborales siguen siendo engorrosas.

Pero realmente lo perjudicial detrás de todo esto no es tanto un modelo económico, sino una consecuencia casi natural de lo que sucede cuando hay alguien por tanto tiempo en el poder, al pensar que este es eterno, y esto es la corrupción, o si no, díganme de algo que funcione cuando ésta está por todos lados. Hace poco salió a flote como la mujer se llevó una buena cantidad de oro del banco central de ese país, y eso es de lo primero que salta a la vista, posiblemente haya más. Sumen este factor, con el descontento general de la población, y el hecho que haya violaciones a los derechos humanos, en particular cuando hubo una promesa de respeto y protección a estos, y el resultado es una bomba molotov que como vemos, hasta el día de hoy causa estragos. (Incluso el gobierno provisional compuesto por la oposición está en apuros).

Túnez en la actualidad es una buena muestra de cómo un régimen democrático exige que la participación ciudadana y la protección a la institucionalidad se dé a tiempo, y no cuando es demasiado tarde. El caer en facilismos, pensar que un gobernante es un salvador, y que su gestión va a ser perfecta eternamente, es un caldo de cultivo para problemas; porque de seguro cuando ascendió Ben Ali, fue tomado como un alivio, pero ya ven como el tiempo malogró esa solución. El mundo no se basa en utopías, todo requiere de un esfuerzo, y es mejor actuar a tiempo con una infección, que amputar por gangrena.

lunes, 17 de enero de 2011

Un ejemplo de buenas intenciones

Hoy en día me encuentro enviando hojas de vida. Afortunadamente esto no se debe a que me despidieron en el instituto donde trabajo, o a un mal desempeño de mi labor como profesor de idiomas. La razón por la cual me encuentro en esta situación es el hecho de existir en Colombia una de tantas leyes bienintencionadas, pero cuyos resultados son nefastos para el empleado promedio, en particular para aquel como yo que no siente derecho alguno por algo que no se ha ganado. Claro que en estas épocas donde por el sólo hecho de existir se considera que hay derecho a todo, seremos pocos los que tenemos esta mentalidad, pero igual hay que dar la pelea.

Siendo que desde comencé en este oficio desde abril del año pasado, no tenía mayor experiencia, no tengo un título o licenciatura en idiomas, y antes le hacía el quite a dar clases de inglés; mi única ventaja es el hecho de ser hablante nativo del idioma. Otro obstáculo que tengo es el hecho de estar también estudiando, lo que reduce enormemente mi disponibilidad de tiempo. Teniendo en cuenta eso, como también aquella sabia frase que dice “la iglesia no contrata cardenales”, no esperaba que mi primer trabajo como profesor de inglés recibiera un gran sueldo y/o que lograra un contrato definido. Por ello mismo me puse como reto personal el ascender en este campo, y más teniendo en cuenta que contra todo pronóstico, disfruto mucho de enseñar.

Ah, pero en el país de las buenas intenciones los empleados no podemos decidir cómo gastar nuestro bien ganado dinero. Por ley toda persona empleada en Colombia debe estar afiliada a una Empresa Promotora de Salud (EPS), incluso si trabaja de forma independiente. El meollo está en que por ley uno debe ser cotizante, y no basta ser beneficiario del plan de un familiar, y para los independientes se cotiza en base del 12,5% del salario mínimo; y ahora que la gente está pugnando para que le suban al mínimo, al considerarlo injusto, pero para aquellos como yo que ganamos menos de un mínimo dada la naturaleza independiente de nuestro oficio, esto podría bien significar en gastar buena parte del ingreso en una EPS.

Debido a esa extraña noción que cunde en el imaginario colectivo de que aquellos que forman empresa están sentados sobre una olla de oro, y por ello tienen la obligación de pagar por la responsabilidad de los demás. Por ello muchos insisten en que la salud debe ser pagada por ellos ya sea por impuestos, o haciendo aportes obligatorios a las EPS. Y al igual que una subida estrepitosa del salario mínimo lo que hace es aumentar el desempleo en vez de reducirlo, también las empresas prefieren “curarse en salud” y contratar menos personal para evitar este tipo de gastos. Lo tragicómico del asunto, es que estas medidas son impuestas y reclamadas por aquellos que dicen estar en contra de los grandes monopolios, y no se dan cuenta que son precisamente estos monopolios los que pueden costear estos gastos, dejan por fuera de competencia a las empresas emergentes, y que muchos trabajadores prefieran optar por la tan temida informalidad con tal de ganar unos pesos más de los que ganarían haciendo las cosas legalmente.

Como están las cosas por lo menos yo le veo la ventaja de que esta situación me empuja a buscar un empleo mejor, y lograrlo acomodar a mi estrecho horario. Además, puedo demostrar vivencialmente como todas esas políticas basadas en buenas intenciones, producen más mal que bien. Yo considero la salud como una responsabilidad de toda persona y no como un derecho, para la muestra un botón, y estoy dispuesto a asumir ese pequeño riesgo con tal de poder seguir produciendo, menos mal mi situación no es tan estrecha; pero de pensar en todos aquellos que se ven recortados por estas medidas, y que agravan su situación pidiendo imposibles sólo porque tienen “derecho”, no muestra un panorama para nada alentador.

sábado, 15 de enero de 2011

¿Gangrena o pandilla verde?

Hace rato no publicaba a una banda de la genial escena hardcore de Boston. Esta vez se trata de Gang Green, una de las pocas bandas que sigue tocando hasta el día de hoy. Si bien la mayoría de sus canción hablan más de fiestas y borracheras, a a principios de los 80 lograron resonar con esta excelente canción que creo su letra es bastante comprensible para cualquiera, incluso teniendo en cuenta la tomadura de pelo que los ha caracterizado.

viernes, 14 de enero de 2011

Las andanzas de los trasnochados

Cuando escribí mi artículo sobre las pasadas elecciones legislativas en Venezuela, veía como positivo el hecho de que si bien la oposición no logró ser mayoría, si obtuvo la cantidad de puestos suficiente para cualquier intento por parte de Chávez de hacer reformas orgánicas, lo que frenaría enormemente sus ansias de transformación. Algo que no preví, y fue un error bastante craso, es el hecho de que el nuevo congreso venezolano no se posesionaba ahí mismo. De hecho se posesionó el pasado 5 de enero, pero ya el Gorila Rojo hizo de las suyas logrando pasar una Ley Habilitante donde tiene facultades legislativas extraordinarias, bloqueando efectivamente al nuevo congreso durante ese periodo.

Un ejemplo de ello fueron las pasadas leyes de medios de comunicación y de educación superior, las cuales ponen un cepo aún mayor alrededor de la libertad en ese país, y no hay que ser un genio para darse cuenta que una corporación legislativa maniatada viola cualquier principio de separación de poderes, y puede decirse que de la democracia, a ser esta entidad la que representa a la ciudadanía. Es por ello que finalmente la OEA, quien ha sido muy permisiva con este tipo de regímenes en el continente, finalmente se pronunció al respecto causando que los esbirros del ALBA se pronunciaran en contra de la organización.

Ya desde antes existía el precedente de Cuba, que al abrazar una dictadura comunista quedó por fuera de la OEA, y hace poco Honduras por el presunto golpe de estado contra Mel Zelaya. Entonces, si bien apoyaron el caso Honduras por atentar contra la democracia, ahora no vengan con el argumento westfaliano de que cada estado hace lo que le parezca dentro de sus fronteras, el hecho de pertenecer a esta organización hace que se atengan al principio que de forma tácita o explícita promueve esta organización, la democracia.

Obviamente se trata de un caso de oportunismo, empecemos porque no hay una definición clara de democracia, y Chávez y sus secuaces sólo echan mano de la democracia cuando les conviene, como también la autodeterminación de los pueblos. Dudo mucho que los zurdos radicales hagan una salida en masa de la OEA, ya que el ALBA no despegó mayores emociones en la región, y a pesar de todo, les conviene estar en el juego internacional, así sea para hacer ruido. Sumado a esto, al no estar ya quien les entre en el juego de la bravuconada, podrán parecer apaciguados, pero también hay que tener en cuenta que sus grandes utopías se les están saliendo de las manos, y tienen que arreglar su propio patio.

jueves, 13 de enero de 2011

Uno solo a la alcaldía

Es definitivo, se acabaron las vacaciones en Bogotá, sólo falta que se establezca de nuevo el Pico y Placa y que las universidades y colegios vuelvan a clases, pero esos son detalles menores ya. Las elecciones para Alcalde de Bogotá serán en octubre, pero si bien no tenemos claros los candidatos a ese puesto, es interesante ver como se mueve el ajedrez político. Pero ojo, dado el sentimiento que cunde por estos tiempos de “Unidad Nacional”, la tendencia se está mostrando hacia un candidato único, o casi único, con una oposición deficiente, y la lista de candidatos marginales que nunca faltan.

Como era de esperarse, el Partido Verde se encuentra moviendo fichas para este cargo, ya que sus figuras más populares lograron su visibilidad precisamente en la alcaldía. Ya con Lucho Garzón afortunadamente neutralizado como dirigente de ese partido, además de las posibles demandas que penden sobre él por los escándalos destapados recientemente. La duda está entonces entre Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, y como aquel ya ha sido alcalde dos veces, y además fue el candidato presidencial verde en las elecciones pasadas, todo parecía indicar que Peñalosa sería quien llevara la candidatura, lo cual sería una jugada interesante.

De los tres tenores, es Peñalosa el que podría decirse que está más hacia la derecha, pero de todos modos se encuentra en el partido de aluvión donde caen todos los independientes y alternativos, como lo fue el Polo hace ocho años. Y ahora que el Polo anda radicalizado hacia la izquierda, y además en una popularidad decreciente debido a la ineptitud de las pasadas alcaldías, su anterior candidato presidencial, Gustavo Petro, quien gusta de promocionarse como el gran político alternativo, ha intentado acercarse a los verdes lo cual le causa bastante incomodidad a Peñalosa, y ya tienen en el medio a Mockus, quien suele tener un discurso de conciliación. La verdad no es claro ese acercamiento, si se supone que Petro ya tiene candidato para la alcaldía de su antiguo partido.

Aún así, el hecho de que se confirme Peñalosa como el candidato verde para la alcaldía sería un catalizador para dicha unificación, porque a pesar de su rechazo hacia la segunda reelección, Peñalosa goza de cierta popularidad entre ciertos sectores uribistas, y por eso es que el Partido de la U no descarta la posibilidad de respaldar a éste en su campaña electoral, a menos que finalmente algunos fanáticos como Roy Barreras logren convencer al ex presidente Uribe de lanzarse a ese cargo. Y aunque duela decirlo,  lo más probable es que el Partido Conservador se pegue  a lo que decidan los unionistas, y ni siquiera intente mandar candidato propio, o si lo hace, lo someterá a una consulta interpartidista.

Pero no serían los únicos, aunque el Partido Liberal está rearmándose y recuperando su presencia histórica, sabe que aún no está fuerte y por eso está dispuesto a someterse a consultas interpartidistas en todas las regiones, y en el caso particular de Bogotá, a consulta con los verdes. Tal vez esta no sea la mejor medida que puedan tomar los rojos, debido a que su candidato oficial, David Luna, goza de cierta probabilidad, y no es del todo descabellado pensar que él pueda llegar por su cuenta a la alcaldía. Esto debido a que Luna sabe equilibrar el populismo demagógico que gusta en los estratos bajos, con la actitud patricia que deleita a las clases intelectuales.

Por lo tanto, si se da consulta verdirroja, sumada al apoyo de unionistas, y la adhesión de los godos a éstos, ya casi que se dará por sentado quien será el nuevo alcalde de Bogotá. Es difícil pensar que el Polo tenga una opción de llegar por tercera vez al alto cargo distrital, a su candidato, Carlos de Roux, de seguro apelará a la demagogia propia de ese partido, pero la mala gestión de Moreno será el Talón de Aquiles que aprovecharán sus rivales, o posiblemente, rival. Aunque es motivo de alegría si se lograse sacar al Polo del Palacio de Liévano, quedaría demostrado que más que un fortalecimiento de los partidos, tenemos es un fortalecimiento de las facciones.

miércoles, 12 de enero de 2011

Separación en Sudán

Uno de los países más conflictivos en la historia reciente es Sudán. Empezando porque su presidente, Omar al-Bashir, está acusado por la justicia internacional por crímenes en contra de la humanidad y crímenes de guerra durante la guerra en la región de Darfur, conflicto que inició durante la década de los 70 y continúa hasta el día de hoy. Por lo tanto Bashir tiene la particularidad de ser un mandatario que no puede salir de sus fronteras. Además de eso, el conflicto mencionado logró desestabilizar las relaciones con el vecino país de Chad, estando en estado de guerra con este durante dos años, culminando con la paz firmada en Arabia Saudí en 2007.

Algo que tal vez no es muy notorio, pero que es subyacente a la guerra en Darfur, es el hecho que el país más grande de África tiene serias divisiones por dentro, y si bien Darfur es la muestra más visible, también existen movimientos armados separatistas en el este y en el sur de este país. Es por esta razón que se está llevando a cabo desde el pasado 9 de enero hasta el 15 de este mes un referendo secesionista en Sudán del Sur, como parte de una las condiciones de la paz negociada con el norte en 2005. Los motivos de tal ánimo separacionista se deben a que el sur es el hogar de la minoría cristiana sudanesa, como también de aquellos que practican religiones tradicionales, y todos ellos se sentían oprimidos por el gobierno musulmán en Khartoum. Aunque ha habido por parte y parte temor de un retorno a la guerra, todo parece marchar con normalidad, y la separación ya parece un hecho.

Si bien es loable el que se haya resuelto este conflicto por vías pacíficas, aun no parece haber claridad sobre cómo se conformará esta nueva nación. Empezando porque para que una entidad pueda definirse como un estado independiente, ésta debe ser reconocida por sus pares como tal. De entrada, no se ha definido cuál sería el nombre de este nuevo estado, y por el momento no parece haber mayores pronunciamientos al respecto de este referendo en el campo internacional. Si nos basáramos en el mero idealismo, se podría suponer que Occidente al ser mayoritariamente cristiano apoyaría tal reconocimiento, y Medio Oriente se opondría a éste. Pero las cosas no son así de sencillas, si bien Occidente podría ganar un aliado clave en la región, recordemos que al igual con Kosovo, no todos los países estarían de acuerdo en otorgar dicho reconocimiento, en particular aquellos que tienen problemas internos de grupos separatistas, como es el caso de España.

Pero hay algo más, a pesar de sus políticas de no-interferencia en asuntos internacionales, China ha resultado ser clave en este proceso separatista, lo que es llamativo al tener este país sus propios líos de esa índole con Taiwán y Tíbet, y por esta causa lo hace rechazar iniciativas de este tipo en otros países. Por supuesto el asunto no tiene que ver con ideologías o temas similares, al mantener China su postura ultra-pragmática (lo que le ha hecho ganar amigos en el continente negro), todo el asunto se reduce a que en Sudán del Sur se encuentran los mayores yacimientos petrolíferos sudaneses, los cuales explota el gigante asiático desde que Chevron los dejó a causa de la violencia. Lo cual no descarta que se vuelva a buscar explotar dichos yacimientos por empresas gringas, si se logra la paz, lo cual puede generar incomodidades con China.

Y una desventaja que tendría este nuevo país, en especial para la exportación de petróleo, es el hecho de que se encuentra bloqueado al mar. Si bien parece que lo que tranquiliza al gobierno de Bashir es que a pesar de la secesión, el petróleo requeriría pasar por el territorio del norte para poder llegar al mar, cosa que sabría aprovechar. Por su parte China ya está tomando medidas al respecto, y como bien dice el artículo referenciado, al parecer tiene entre manos la construcción de un oleoducto que pasa por Kenya.

Como muchos de los procesos africanos, este parece estar rodeado de un gran hálito de ingenuidad. El optimismo es rampante, pero no es clara la estrategia a seguir, lo cual puede dar manipulaciones externas por parte de países más poderosos. Dudo mucho que realmente la situación se apacigüe en Sudán del Sur, ya que el solo hecho de independizarse de la parte norte no le garantiza mayores avances, el hecho mencionado de que ni siquiera se tenga claro el nombre de la nueva nación, evidencia la falta de planeación de los sudsudaneses, y el hecho que tengan riquezas en su subsuelo y pobreza extrema, va a dar a luchas internas por el control de tales riquezas.

martes, 11 de enero de 2011

Comentarios sobre las leyes

Debe haber un orden. Si algo puede entenderse leyendo y estudiando la historia política es que lo que se ha buscado desde un principio en la vida en comunidad es una noción de orden. Por eso se encuentran desde tratados que defienden una forma específica de estado, otros que la atacan, unos que crean sociedades “perfectas”, otros que simplemente se dedican a escudriñar las existentes y exponer sus ventajas y falencias. Y algo a lo que nos ha llevado la evolución de esta historia es lo que se llama el “Imperio de las Leyes”, el cual fue concebido para evitar las arbitrariedades que se producen cuando el poder se concentra en una sola persona.

Y digo evolución, porque contrariamente a lo que argumentan ciertos retrógrados, desde la antigüedad existe la concepción, y la disputa, de que las leyes deben prevalecer por encima de las personas, principalmente por la razón expuesta. Claro, si bien las leyes se concibieron como un modo de regular las relaciones humanas, y evitar pleitos entre las partes, hay que tener en cuenta que al fin y al cabo son creación humana y por lo tanto no son perfectas. Es por ello que estamos tan familiarizados con los casos de leyes que se producen sólo para beneficiar a unos pocos, o como aquellos que aprovechan para modificarlas a su antojo.

Porque entiéndase bien, el principio de igualdad al que se alude, no es el hacer que todos seamos iguales a rajatabla, ya que eso es imposible por más que los utopistas insistan en ello, se trata de que las leyes se apliquen sin distinciones para todos aquellos que vivan en determinada sociedad o comunidad. Por ello es que encuentro deleznable el hecho que las leyes se utilicen en detrimento de unos para favorecer a otros, sea de arriba para abajo como de abajo para arriba, así digan que se trata de un extraño y perverso sentido de justicia. Además de este modo evitamos esos argumentos tipo “¿por qué al otro sí, y a mí no?” que han sido la causa de tantos desmadres.

Muchísimo menos encuentro agradable la concepción de que el poder o la libertad se definan como hacer lo que bien se viene en gana. Esto ha degenerado en que la gente necesite de un “policía2 para portarse bien, y crea que es una gran muestra de inteligencia el pasarse por la faja cuanta ley exista, especialmente aquellas que están creadas para protección de la gente, y tienen una fuerte justificación. Es este tipo de actitudes las que llevan a que existan dirigentes que modifican las leyes a su antojo y para su bien propio, sin tener en consideración las posibles consecuencias de estos actos. Si bien quien está en un cargo público debe ser un ejemplo para el resto, la verdad es que estos reflejan la situación de la comunidad que representan.

La idea de vivir bajo el Imperio de las Leyes, es tener una tabla de salvación a la cual nos podamos aferrar en caso de sentir que se nos ataca nuestra vida, libertad o propiedades, a diferencia de un régimen donde los caprichos de una persona deciden arbitrariamente sobre estas cuestiones. Vivimos obnubilados por la figura de un ejecutivo fuerte, cuando nuestra verdadera protección reside en ese legislativo débil que hemos dejado corromper, y que es el que en realidad nos representa. No quiero decir con esto que deban haber más leyes confusas de las que ya hay, todo lo contrario, el ideal sería que hayan pocas, claras y efectivas. Lo único que hemos demostrado que entre más regulación se intente, es porque hay más desorden hay, y así mismo el desorden sólo causa más regulación arbitraria, creando un círculo vicioso. La idea es poder alegar con argumentos, y no desde la marginalidad; una ley se cumple, y si es injusta, hay que buscar derogarla; no simplemente pasarla por la faja, lo único que se logra con ello, es seguir descendiendo al desorden.

Citaré como cierre a nuestro prócer Francisco de Paula Santander, quien bien dijo: "Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad"

lunes, 10 de enero de 2011

Sobre Herrera y el "herrerismo"

En una de mis varias investigaciones encontré una corriente ideológica bastante interesante que se originó alrededor de hace 100 años acá en Sudamérica, y aún mantiene vigencia. Les estoy hablando sobre el Herrerismo, aunque admito que su nombre tiene el sello característico del personalismo que tanto ataco, al ser la doctrina iniciada por Luís Alberto de Herrera; he de admitir que se trata de un pensamiento trabajado, y que además ha logrado mantener una fuerte influencia en su patria de origen: Uruguay. Creo que sobra decir que a diferencia de la mayoría de doctrinas personalistas en nuestra región, no se trata de un caudillismo y/o de un discurso demagógico, sino de hecho de una forma de pensar acorde con las libertades individuales y las instituciones democráticas.

Herrera fue militante del Partido Nacional o Partido Blanco, que junto con el Partido Colorado es uno de los partidos históricos de Uruguay. Aunque ambos partidos han tendido más a ser partidos atrapatodo o de aluvión, es apenas de suponerse que el partido de Herrera ha tendido más hacia la derecha. Pero no se trataba de cualquier derecha, mientras en el resto del continente los elementos que apoyaban al “Antiguo Regimen” lograron imponerse en los partidos de dicho lado del espectro, con Herrera y su línea de pensamiento el Partido Nacional tiene un fuerte carácter liberal conservador, lo cual es extraño en esta región. Y a pesar de que Herrera ocupó varios cargos públicos, no logró llegar a la presidencia de su país; pero su nieto, Luis Alberto Lacalle, logró llegar al solio cargando las banderas del herrerismo.

Inspirado en pensadores como Alexis de Tocqueville, Edmund Burke y Thomas Jefferson; Herrera desarrolló una visión  política para su país. Es curioso que a pesar de su renuencia a la industrialización, al considerarlo como algo “mágico” o “ficticio”,  y su visión se encaminaba más hacia el ruralismo, pero eso no significaba que al igual que sus homólogos latinoamericanos apoyara a la vieja encomienda disfrazada de latifundismo, todo lo contrario, el veía como la supuesta industrialización lo que hacía era promover una repartición feudal de las tierras. Tampoco significaba esto que tuviese un carácter proteccionista, si por algo se le recuerda a Herrera es por su postura abiertamente defensora del libre mercado y antiestatista, y más de una vez promovió una huelga de “bolsillos cerrados”, en contra de la alta cantidad de impuestos de su época. (Una conjetura personal: ¿Herrera habrá leído algo sobre los movimientos agrarios en Escandinavia?)

Así mismo, fue un duro crítico de la Revolución Francesa y su influencia en Latinoamérica, creyendo que nuestras revoluciones le debían más a la norteamericana que a la mencionada. Fuerte crítico del jacobinismo, consideraba a los cambios radicales como un mal a atacar, y que no traían nada bueno consigo, de hecho llegó a conjeturar que en la América Hispana hubiese sido mejor un cambio gradual a una monarquía constitucional. De todos modos, fue un férreo defensor de las instituciones democráticas, y siguiendo con su ataque al modelo galo, consideraba una monstruosidad el hecho que todo se concentrara en la capital, promoviendo el establecimiento de regiones autónomas fuertes.

A pesar de su admiración por los padres fundadores estadounidenses y sus principios ideológicos, fue bastante crítico de la intervención de los Estados Unidos en asuntos extranjeros, y por ello se le considera una muestra del antiimperialismo de derecha. Principalmente esto se debía a su idea de ver a Uruguay como un país fuerte que no estuviese al vaivén de lo que dictaran las potencias, lo que complementaba con su creencia de la autodeterminación de cada Estado. Esto no es tan contradictorio como parece, es cuestión de recordar que los “Padres de la Patria” estadounidenses profesaban una política de aislacionismo, que se vino a romper definitivamente con las políticas del Presidente Wilson. Por sus críticas al acercamiento wilsoniano a las relaciones internacionales, entre otras cosas, a Herrera se le puede considerar como un buen referente de la escuela realista en Latinoamérica.

Como era de esperarse, nunca han faltado las acusaciones de fascismo contra Herrera. No sólo por parte de aquellos que califican con este nombre todo aquello que no comprenden y que va en contra de sus “grandes ideas”, el hecho que Herrera abogara por la neutralidad del Uruguay durante las guerras mundiales, le sirvió de argumento a muchos para hacer tal acusación. Como también el hecho de que sus ideas fuesen “antiliberales” y “antidemocráticas”, esto debido a su fuerte oposición a las políticas progresistas de Luís Batlle, cuyas doctrinas proteccionistas crearon la tendencia homóloga del herrerismo en el Partido Colorado, ustedes lo adivinaron, el batllismo.

Con el tiempo las ideas de Luís Alberto de Herrera se han ido transformando y mejorando, permaneciendo como constante la defensa de los derechos individuales y la liberalización del mercado, y una muestra de esto fue la mencionada presidencia de su nieto, Luís Alberto Lacalle, quien gobernó entre 1990 y 1995. Aprovechando el auge de las políticas neoliberales de la década anterior, Lacalle logró aplicar dichas medidas, y entre las cuales se vieron la creación de Mercosur, y a pesar de la resistencia hacia ciertas privatizaciones, estas medidas han tenido bastante éxito; tanto así, que los dos mandatos recientes del Frente Amplio (partido de la izquierda uruguaya) no han modificado sustancialmente las políticas económicas del país. Con Luís Alberto de Herrera y el herrerismo encontramos que es posible tener una política basada en la libertad tanto individual como económica que se adapte a las condiciones propias de un país, y hacer que este sobresalga y se distinga de sus vecinos.

sábado, 8 de enero de 2011

Chile y Palestina

Hay una tendencia generalizada en esta región del mundo de solidarizarnos y sentirnos redimidos con los logros de aquellos a quienes sentimos “pequeños” como nosotros. Su faceta más cómica sale a flote, por ejemplo, en los certámenes deportivos como los mundiales de fútbol, donde los medios y varias personas detrás le hacen barra a los equipos que no sean de países potencia, o que son considerados como tal. En su lado más serio, lo vemos en las alianzas políticas que hacemos, como el entrar en los NoAl, y en casos más extremos, a lo Castro y por ende a lo Chávez, nos aliamos con aquellos que son percibidos como enemigos por la Sociedad Internacional.

Ahora Chile reconoció a Palestina como Estado [1] [2], como ya antes habían hecho Cuba, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia. Cosa que sorprende, dado que Chile actualmente no se encuentra bajo un dirigente que se presente a sí mismo como un “revolucionario”, como algunos de los países mencionados, es más, ni siquiera está bajo una presidencia izquierdista ¿Cómo explicarse esto?

Aunque el discurso es un llamado a la paz, dudo mucho que el gobierno chileno sea tan ingenuo en pensar que realmente dicha acción logre calmar los ánimos en Tierra Santa, como bien dice el gobierno israelí. En realidad, hay que ver dos factores: 1) Chile tiene una amplía población tanto palestina como judía, y 2) Chile está en el grupo que si bien reconoce a Palestina, no ha reconocido formalmente las fronteras del Estado Palestino, lo que hizo que Israel no lo sintiera tanto como una afrenta. Más bien, no es descartable la idea que si tal vez el gobierno chileno desea la paz en Medio Oriente, pero con este acto pretende mantener la paz dentro de sus fronteras, y que lo que pase allá no se vea reflejado en el país austral.

Como era de esperarse, tal medida ya alzado tremendo polvorín, no sólo por parte de los sionistas, sino también de aquellos que están en el otro extremo, que acusan de la opresión judía, y de los pobres y pacíficos palestinos que sufren sus vejámenes. Si el lío sólo fuera por tierra, no veo el problema en que se le reconozca un territorio a Palestina, en particular el de antes de la guerra de 1967, bajo acuerdos previos de ambos estados, y que se diera una situación westfaliana donde ambos verán que hacen dentro de sus fronteras. Pero nada es así de sencillo, el lío es que hay grupos fuertes dentro de los palestinos que no están de acuerdo con esa repartición, ya que su propósito es el destierro y aniquilamiento del Estado de Israel. El islam como religión probablemente será pacífico, pero como doctrina política es muy similar a los extremismos del siglo pasado, que no descansará hasta que todos quedemos bajo su mando.

Me parece extraña esa creencia de intentar calmar a un enemigo feroz que busca la destrucción total de uno, siendo uno el que se desarme primero. Paz debería existir entre ambos pueblos, y si es por cuestiones culturales, nuestro aliado natural es Israel no Palestina; y así como debe haber una disposición para negociar paz, también hay que hacerle saber a los otros que no se puede negociar con fanatismos, y que se está dispuesto a defenderse.

viernes, 7 de enero de 2011

Echando globos

¿Cuál sería el modelo político ideal? Es una pregunta que se formula de manera sencilla, pero cuya respuesta es compleja, no por nada fue algo que preocupó a los pensadores griegos, y ya vemos como Platón y Aristóteles escribieron largos tratados al respecto, los cuales hoy en día son considerados por varios académicos como los primeros escritos en Ciencia Política. Muy probablemente la primera parte de dicha respuesta hoy en día diría que depende de cada estado, al no contar estos con las mismas características, y por lo tanto no puede haber uno que le sirva a todos por igual. Por lo tanto valdría la pena preguntarse ¿Cuál sería el modelo para Colombia?

Si algo tiene nuestro país, es que es muy contradictorio, y por ello suele usarse la ya trajinada expresión “realismo mágico” para describirlo. Somos el único país suramericano con acceso a dos océanos, pero nuestra capital está en medio de las montañas, de ahí la expresión “la política la hacen los de ruana”; mostramos una reverencia insana por cualquier cosa extranjera, pero a la vez somos muy resistentes a las cosas foráneas (miren más allá de la juventud urbana de clase media); hablando de resistencias, no hay nada peor para nosotros el que hayas cambios, y por ello estábamos dispuestos a hacer un cambio monumental por mantener el status quo; tenemos una enorme biodiversidad, pero las tres cordilleras han hecho imposible la comunicación interior desde épocas precolombinas, y esa naturaleza hace que demos todo por sentado; nuestras emociones nos llevan a ser los más alegres, pero a la vez muy violentos; tenemos en nuestro ideario la imagen del colombiano camellador, pero vemos la forma de hacerle el quite al trabajo a la primera oportunidad; muy creyentes, y a la vez muy supersticiosos; solemos ser sumisos, pero si nadie mira nos volamos todas las reglas, haciendo que nuestro día a día sea caótico; tenemos mentalidad de pobres, pero somos excesivamente clasistas; ha habido cualquier cantidad de conflictos internos, pero la democracia se mantiene. Y así podría seguir dando ejemplos.

Como un modelo ideal sólo existirá en nuestras mentes, la pregunta siguiente sería entonces ¿qué hacemos con lo que tenemos, con este realismo mágico? Claro, una tesis aceptada generalmente (¿y quién estaría en desacuerdo?) es que se necesita mayor educación, el problema con esta tesis es que se nos ha convertido en una especie de panacea que queda flotando en la estratósfera, pero que no se lleva a cabo. Además, el problema de la cobertura en educación no sólo es cuestión de cantidad, sino también de calidad, y que además surgen varios interrogantes que al parecer no nos sentamos a discutir a fondo tales como ¿Cuál sería el propósito de tal educación? ¿Cómo hacemos que esta llegue a todos los rincones y sea adecuada? ¿Debe ser la misma en todo el país, dada la diversidad que tanto alardeamos? Por nombrar algunos. De seguro con mayor educación veríamos avances en la solución de graves problemas como los grupos armados, la corrupción en las instituciones, y su gran aliada, la malicia indígena; pero tengan en cuenta que muchos de los causantes de estos problemas son gente estudiada, y por lo tanto “educada”.

Se podrían pensar muchas formas de mover la economía, como aprovechar el instinto comercial que tenemos (nomás miren como funcionan San Victorino, o cualquier Sanandresito del país), o cualquier otro que se les ocurra, pero de nada servirá mientras no haya un orden, y éste no se dará mientras no haya un modelo político eficiente. Lo preocupante del asunto, es que persiste la idea en que se necesita una terapia de choques tipo Chile bajo Pinochet, o cualquier otra dictadura, para poner en línea a Colombia. El sólo pensarlo me produce escalofríos, al parecerme en primer lugar una regresión, y que muchos de los que consideran que no les sucedería nada bajo un régimen de estos, pueden estar más equivocados de lo que creen, y simplemente considero que no vale la pena el orden por el orden pasando por encima de las personas. Creo que es preferible y menos traumático a largo plazo, el trabajar poco a poco para lograr tal orden.

Vale mencionar que el surgimiento de China genera grandes emociones, y no es descartable el que varios colombianos vean a este gigante asiático como un modelo a seguir, donde si bien el gobierno unipartidista se ha tornado más laxo, sigue siendo el único que controla la vida política del país. Lo cual acá varios verían como ventaja, ya que a veces pareciese que por la razón que sea, la idea es desentenderse de la política como sea, y se empiezan a ver las elecciones y demás mecanismos de participación como innecesarios; además de mantener sin mayores cambios la vida diaria. Además, que en China fusilen a los funcionarios corruptos no le debe ser mal a más de un criollo. Pero seamos honestos, el modelo chino podrá parecer productivo, pero como otros modelos que nos parecieron productivos en su momento, bien podríamos terminar haciendo otra mala copia, y de un modelo tan temible, los resultados no pueden ser gratos.

Como bien lo mencioné, a pesar de todos los problemas, aquí la democracia persiste; y tengamos en cuenta que con todo y todo, hacemos parte del pensamiento estoico occidental. Entonces más bien el enfoque no sería ver como la cambiamos, sino como la mejoramos. Además de eso, es ver que talentos tenemos, y que tradiciones nos son ventajosas así no lo parezcan; el cambio por el cambio no es útil, como tampoco el aferrarse a un pasado que además tiene tintes míticos (a mí en lo personal me parece que antes estábamos más jodidos). Parte del problema es que esperamos resultados inmediatos, y que la sociedad internacional nos pone a correr. Tranquilos, respiremos, este es un país maravilloso, pero tiene potencial de serlo todavía más si le quitamos lo “mágico” al realismo mágico.

jueves, 6 de enero de 2011

Uribe en campaña

Una murmuración frecuente en la política colombiana actual, y de cara a las elecciones regionales que se llevaran a cabo en el presente año, es que el ex presidente Álvaro Uribe Vélez se lance en una de estas, particularmente que se postule a la alcaldía de Bogotá. Que él se lance como tal a un cargo de elección popular está en veremos, incluso su página oficial no ha sido renovada en mucho tiempo; pero sí está en planes de recorrer el país tratando de encontrar a aquellos que carguen sus banderas en las regiones, y lo hace como él lo sabe hacer.

Una buena pregunta, quizás retórica, es ¿qué pasó hace 10 años para que la preponderante clase política de este país dejara el poder y se lo entregara al capataz? De seguro la respuesta la encontraremos si revisamos con cuidado las obras cumbres de Maquiavelo y Hobbes. Luego del sonoro chasco del Caguán, el país se percibía a sí mismo en caos y sin una cabeza, y con justa razón. Uribe supo tomarle el pulso al país en ese momento, y se propuso pisar todos los callos y romper todos los huevos posibles con tal de lograr su cometido. Fue ese sentir el pulso del pueblo lo que lo mantuvo en el poder, y que muchos lo defendieran a pesar de todos los escándalos a su alrededor, la única vez que su popularidad cayó un poco fue con lo de Agro Ingreso Seguro, al ser algo que tocaba los bolsillos de la gente (y Maquiavelo le recuerda al Príncipe no meterse con las arcas del pueblo). Aún así, no sólo logro llegar al poder, sino prolongarse, apelando también a cierto deseo interior que pervive en nuestro país de no tener cambio alguno, y poderse despreocupar de la política dejándosela a alguien más.

Parte de ese sentir tiene que ver con el estilo campechano manejado por Uribe, como el que tenga lesiones ecuestres, se meta en traje de baño a nadar en un río con la gente, el discurso pugilista, o el calificarse a sí mismo como un gamín. Ahora que volvimos al estilo patricio de la vieja clase política, y además se le dio la vuelta a su programa político bajo sus narices, al reclamar su posición así como lo hicieron en su época con Rojas Pinilla; no es de extrañarse que el ex presidente sienta que sólo él es capaz de llevar a cabo a la perfección la doctrina del uribismo. Tal vez por eso no descarta la idea de dejar a un lado el papel de hierofante que suelen asumir los ex presidentes, y ponerse él mismo a ser su vanguardia. Dicha posición sus seguidores podrían considerarla admirable, pero en realidad mostraría debilidad, no por parte de Uribe, sino de su doctrina, cualquier cosa no pueda trascender más allá de su creador no deja de ser un mero personalismo.

Pero sin confirmar dicho lanzamiento no quiero ahondar en sus implicaciones, y tal vez estoy observando la situación con el lente equivocado. Tal vez Uribe sí está asumiendo un papel de hierofante, pero lo hace de un modo distinto a la tradicional forma tras bastidores que han estilado sus antecesores. No por nada los mencionados Talleres Democráticos se asemejarán a los Consejos Comunales, en donde una vez más Uribe podrá hacer gala de su mencionado estilo que tantos admiradores le genera, y de paso se asegura de curtir a aquellos que cargarán sus banderas.

Esta es la primera muestra concreta del fuerte rumoreo sobre las próximas elecciones, el cuál desde ya me propongo seguirle el paso al darse una vez más una situación que rompe con la “normalidad” de nuestra política. Cualquier aporte a este seguimiento será apreciado. Hasta entonces.

miércoles, 5 de enero de 2011

Crítica a Cecilia López

Algo que es bien difícil en esta época que llamo yo de “resaca” o “guayabo”, porque así uno no haya bebido fuertemente o del todo, el sentimiento general es de letargo luego de las fiestas; es encontrar algo sobre lo cual comentar. Pero como yo me rehúso a entrar a ese embotamiento, porque el mundo sigue girando, y al cerebro hay que mantenerlo funcionando. Hoy me encontré con esta entrevista que se le hizo a Cecilia López Montaño, mujer con la cual no comparto muchas ideas, a decir verdad, casi que estamos en esquinas opuestas, y basándome en esta entrevista voy a mostrarles por qué.

Nada que hacer con el tema de impuestos, para ella el mínimo debería estar por encima del porcentaje actual. Yo no sé eso que tanto bien haría, empezando porque si bien habla de recaudar y recaudar, no es clara en decir en qué se debe usar, supongo que debemos inferir que en mayor política social y políticas de “equidad”. Pareciera que tampoco tiene en cuenta nuestro círculo vicioso tributario, donde muchos evaden, y lo que entra se lo tumban, y se excusan mutuamente en lo corrupto del otro; antes habría que ver cómo romper con ese ciclo.

Pero bueno, dejando ese percance a un lado, López admite que a las empresas no se les puede tasar tanto o se estancan, claro que ella ya considera que se les han dado muchas exenciones. Como he manifestado antes, para mí lo realmente igualitario es un solo porcentaje al ingreso para todos; y no medidas en pro de unos extraños conceptos de equidad y justicia donde más se tenga más se cobre. Soy consciente que para llegar a ello toca poco a poco y no de sopetón, pero claramente esa no es la meta de la ex senadora, más bien pareciera querer llegar a casos como el británico donde el mayor impuesto era del 90% (entonces ¿para qué esforzarse?).

Esto me lleva a hablar de un par de puntos en común pero desde perspectivas distintas. De acuerdo, basarse casi exclusivamente en la minería es muy peligroso, y si no quieren que se use el eterno argumento de la Enfermedad Holandesa, no más miren cómo está el Casanare. También de acuerdo, hay mucha tierra productiva sin utilizar y debería dársele un uso, además que devuelvan tierras no garantiza nada sin seguridad (a esto voy más adelante), pero tampoco garantiza el que las hagan productivos así sea para sí mismos. Desde una mirada reduccionista, acá el problema desde la independencia ha sido por tierras, y considero que el expropiar a diestra y principalmente a siniestra sólo causaría mayores agravios; más bien, propondría ahí sí propondría un duro gravamen así en principio parezca contradictorio.

Si se tasara la producción como tal eso le pegaría duro no sólo a los grandes terratenientes sino a los pequeños agricultores, y simplemente para evitar gravamen producirían menos. Si se grava la extensión, y empezamos a tratar la tierra productiva como un bien escaso, sus propietarios tendrían que producir fuertemente para cubrir dicho impuesto, y para ello necesitarían mano de obra, y como bien dice la Sra. López, ahí hay más formas de generar empleo (aunque igual se queda corta, recuerden que desde hace 200 años se dio una revolución industrial y la agricultura pasó a segundo plano). Aunque como dije anteriormente, no soy muy amigo de los impuestos, siendo realista sí es un problema al que debe dársele solución, y si en Hong Kong que es la economía más libre del mundo toda la tierra pertenece al Estado, pues por lo menos es una solución menos coercitiva, y por lo menos si responsabiliza más a la gente que andar otorgando subsidios, e impone mayor orden.

Hablando de subsidios, la entrevistada debería revisar sus apuntes sobre economía, y dejar de adherirle el mote de “neoliberal” a todas aquellas medidas que no son de su agrado, particularmente las medidas asistencialistas muy propias de nuestros gobiernos. Perdón mi señora, si a algo se le acusa al neoliberalismo  es de recortar con todas esas medidas en pro de reducir el gasto público. Un adefesio como Familias en Acción es más propio del keynesianismo que espera mantener el efectivo circulando que de políticas de libre mercado. De pronto Friedman sugirió lo del impuesto invertido, pero demás autores, incluso más contemporáneos como Thomas Sowell y Ken Williams, hablan de cortar con toda dádiva.

Y una frase que me dejó helado de esa entrevista, y que tiene que ver con el párrafo anterior, cito textualmente “El emprendimiento no es una cosa natural”. Por eso según López no se le debe dar créditos a los pobres, ni cualquier forma de ayuda que les exija alguna forma de responsabilidad. Esta frase deja ver la arrogancia de esta señora, que ya de entrada redujo a bruta, o por lo menos a incapaz, a la población pobre del país. Es el eterno lío de nuestra clase política, particularmente en la izquierda, en que ellos se ven como la “dirigencia de sabios” platónica, que saben que es lo mejor para todos los demás, incluso mejor que ellos mismos.

Mejor tener a un montón de mano de obra barata para la construcción, que hacer que aquellos que tienen cierta iniciativa se arriesguen a montar un pequeño negocio, y aprendan a ser responsables ¿seguro toda esa mano de obra bruta le dará buen uso a ese pequeño salario y saldrá adelante? ¿no se la beberá en cerveza águila? No creo que todos los seres humanos contemos con la iniciativa que distingue a nuestra especie de las demás, pero de seguro si aquellos que sí la poseen lograr despegar, es más factible que ayuden a su comunidad ¿o acaso en los pequeños negocios de barrios populares contratan a “yuppies” de las universidades caras? Lo que sí sé, es que varios de esos pequeños negocios logran darle una mejor vida a sus dueños, y a sus descendientes una posibilidad de avanzar.

Por último, quisiera hacer referencia a los comentarios que Cecilia López hace sobre su antiguo partido, Liberal, y su actual dirigente, Rodrigo Pardo. A pesar de felicitar al actual presidente por llevar un gobierno muy en línea con el programa de dicho partido, no se siente para nada cómoda con la presencia de Vargas Lleras, según ella por la “militarización”. Ella mismo dijo que se necesitaba seguridad para aquellos a los que les devolvieran las tierras, y yo añadiría para todos los colombianos ¿cómo espera lograrlo? Ah claro, ella es de las que piensa que el Estado debe hablar de igual a igual con bandas de criminales, y que estos se apiadarán y entregarán sus armas.

Más parece que respira por la herida al no haber quedado como la candidata presidencial de dicho partido en las elecciones pasadas, al haber perdido la consulta frente a Pardo. Aquí en Cecilia López Montaño tenemos otra muestra del personalismo que pervive entre nuestros dirigentes, y que además quiere acrecentar el alcance del gobierno, tal y como hizo en sus dos ministerios bajo la presidencia de Samper, quien de seguro es su mentor. Tal vez haya parecido pérdida de tiempo discutir con un artículo de relleno, pero es en estos rellenos donde pasan las cosas y no las vemos.

martes, 4 de enero de 2011

¿Para qué tantos?

Hoy en uno de mis múltiples trabajos ocasionales, como guía turístico, le explicaba yo a un grupo de europeos como funciona el sistema político colombiano. Uno de ellos me hizo una pregunta interesante: ¿Qué tan grande debe ser la coalición en el congreso que necesita el presidente? Interesante porque me llevó a explicarle las diferencias entre el sistema parlamentario que predomina en Europa, y el presidencial que predomina en América. Interesante también porque plantea serias dudas sobre los beneficios del multipartidismo en un régimen presidencial, ya que después de la rigidez causada por la repartija de los partidos tradicionales durante el Frente Nacional, se ha cacareado la necesidad de un “pluralismo”, y por lo tanto, de un pluripartidismo.

Luego de un partidismo atomizado durante los 90, donde ningún partido por sí solo llegaba a ser mayoría en el congreso al ser tantos, ahora el número se ha reducido a 8 partidos efectivos ¿pero qué los diferencia más allá de ciertos colores y logotipos? ¿Qué representan? La U en teoría representa al uribismo (algo de por sí difuso), pero en la práctica vemos como se pegan al poder de turno; el Partido Conservador parece la mitad añorar la época previa a la independencia, y la otra seguirle el juego a la U; los liberales no se deciden entre socialismo, socialdemocracia, liberalismo progre y hace rato se alejaron de las ideas clásicas (por las que aún se conocen a los liberales en Europa), y por tradición saben que tienen que estar a la izquierda, y Cambio Radical no es más que una disidencia liberal, conformada por elementos menos izquierdistas, creada porque Serpa no los dejó jugar hace 12 años.

Esos son los de la Unión Nacional, ahora veamos a los otros cuatro: el Partido Verde es el partido “alternativo actual, por lo tanto son un maremágnum de personalidades distintas, lo que les dificulta tener un norte; el Polo recogió todas las movidas de izquierda que durante décadas no han logrado tener mayor acogida y ahora se pelean en un incómodo matrimonio;  el MIRA podría ser un ejemplo de la democracia cristiana en Colombia, pero su hermetismo hace que su posición sea clara y apenas tengan las dos curules con las que parecen estar felices, y finalmente el PIN, bueno, recogió a todos los que han quedado de los partidos investigados, y se dice que reciben instrucciones desde la cárcel Picota.

Es cierto, la política no es de blanco y negro, es de matices, y reducir las cosas a un dualismo simplista no soluciona nada. El hecho de que existan sistemas multipartidistas se debe a que estos, por lo menos en teoría, tienen distintos partidos que representan estos distintos matices, ya sea por diferencias ideológicas, religiosas, regionales, etc… No fue por una búsqueda consciente de un “pluralismo” forzado. Pero incluso en estos sistemas de más de tres partidos efectivos, se dan polarizaciones donde los partidos de tendencias similares se alían en lo que se podría llamar una coalición de derecha y una de izquierda.

En los regímenes presidenciales suele darse el bipartidismo, donde todas esas tendencias se concentran en dos partidos de aluvión, y a la hora de las elecciones es claro cuál de los dos conforma el gobierno, y cuál la oposición. Otro aspecto de los regímenes bipartidistas, y que acá puede ser considerado una gran ventaja, es que al buscar los votos pendulares de los moderados, más que ser polarizados tienden a ser centrípetos. Claro que si revisamos la historia, acá vemos como llevamos ese movimiento al centro al extremo de lo ridículo con el mencionado Frente Nacional, donde no se podría decir que había gobierno u oposición.

Aquí los partidos obedecen más a pugnas personalistas, y mientras dichas personalidades sigan en juego, se dan estas coaliciones de gran unión. Esto parece confirmar aquellos comentarios que dicen que sería mejor tener un único partido para no perder el tiempo en elecciones, y demás ejercicios democráticos. A decir verdad, hace poco vimos que se quería lograr un gran cambio para no tener más cambios. Esa perspectiva a es realmente tenebrosa, pero precisamente nos encaminamos a ella por querer participar en nuestra historia, y dejar que otros nos fuercen lo que ellos consideran son cambios positivos. La pregunta final sería: ¿Lo que vemos es lo qué queremos?

lunes, 3 de enero de 2011

Observando con lupa.

Desde anoche está publicada una nota en El Tiempo donde dirigentes y voceros de los cuatro partidos que conforman la “Unidad Nacional” presentan un balance del poco tiempo que lleva dicha coalición. Aunque superficial como es el estilo actual de ese diario, es interesante ver lo que se puedo o podría interpretar de aquellas someras respuestas que dieron los mencionados dirigentes, pero a leguas se nota la tendencia transversal de mantenerse en el gobierno a como dé lugar. Por lo tanto, voy a respetar el orden de la nota para hacer los comentarios de cada uno.

Juan Lozano (Partido de la U). Al representar un partido que es más una facción, ya que claramente gira más alrededor de una figura que de una ideología, doctrina o sector de la sociedad. Pero por lo menos uno pensaría que un grupo como tal giraría alrededor de los principios e ideas de tal figura, pero las respuestas de Lozano dan a entender que apoyan fuertemente la agenda contradictoria del actual presidente, confirmando así mismo que no son más que una facción interesada en estar en el poder sea como sea. El hecho de que sólo descarten coaliciones con candidatos sin una hoja de vida transparente, por loable que suene, también quiere decir que  la ideología que manejen les importa un comino.

Juan Fernando Cristo (Partido Liberal). Otro feliz con la gran coalición ¿Y cómo no iba a estarlo? Si algo ha demostrado la “Unidad Nacional” es que tiene una agenda claramente delineada con las ideas del liberalismo progre, y por eso Cristo es el que define de forma más clara los retos a futuro de éste gobierno y su coalición parlamentaria, a la vez que matizan las fisuras existentes dentro de esta, que más adelante veremos cómo podrían hacer que dicha unidad llegue a su fin. Así mismo, es claro con sus alianzas, las cuales enumera en orden de importancia: Cambio Radical, que será el primer hijo pródigo en volver al liberalismo, seguido por la política alternativa de los Verdes, y finalmente su eterno coqueteo con la izquierda radical del Polo.

Germán Varón (Cambio Radical). Como dije antes, este partido no es más que una fracción del liberalismo, cosa que cualquiera puede verificar revisando la biografía publicada en su página oficial. Es por ello que las respuestas de Varón hacen intersección con las anteriores hasta rayar en la similitud. Curiosamente, fue el único que se quejó de la interferencia de agentes externos, particularmente una figura eminentemente uribista como lo es José Obdulio Gaviria, lo que confirma dos cosas: su distanciamiento con esta línea, y como desde ya están armando rancho para ser la fuerza principal en las próximas elecciones. También es de notar cómo a diferencia de su casa madre, se distancian del Polo, no es que se trate de un partido de derecha, más bien son prácticos y se venden como el centro que tanto encanta pero no se puede definir.

José Darío Salazar (Partido Conservador). Aquí está clara la fisura, lo malo es que el partido azul no muestra el valor necesario (y de talante) para hacer que ésta sea de importancia. El descontento es notorio, y a pesar de mostrarse de acuerdo con ciertos puntos del programa liberal, como la ley del primer empleo, acusa de nombre al eterno rival, al bloquear de frente medidas conservadores como la ley de sostenimiento fiscal junto con los otros partidos de izquierda. Pero el interés de no ser oposición parece ser más fuerte, y por eso una vez más queda como un partido de lagartos, al igual que el último aliado, la U. ¡Ojo señor Salazar! La U antes podía promocionar ideas conservadoras pero no lo hace ahora. La ambivalencia con la que trata al PIN no es nada saludable para el partido.

Estas son unas primeras impresiones de algo que por el momento se va a mantener mientras las grietas no se hagan visibles. Es muy pronto para decir si su fin será una fuerte explosión, o si se dará poco a poco, en todo caso hay que estar atentos. Desde mediados del siglo pasado se viene pensando que la paz se logrará con un gran consenso, y aquí tenemos una muestra de esa creencia, pero es ridículo pensar que no surgirán diferencias aún evitando los nocivos extremismos. El chiste de un régimen político democrático es que existan diferencias y se pueda mediar entre éstas, pero todos del mismo lado suena a la más ridícula de las utopías, y como tal, no se puede esperar que perdure.

domingo, 2 de enero de 2011

Respice Mundi

En el semestre que concluyó hace poco más de un mes tuve mi introducción al estudio de las Relaciones Internacionales, craft o ciencia con la que tuve inicialmente cierto distanciamiento pero que finalmente logró despertarme un creciente interés. Y todo parece indicar que esto, como también las varias conferencias sobre este tema a las que asistí, se dio como una buena coincidencia con esta presidencia que empezó el pasado agosto. Santos y su Canciller María Ángela Holguín parecen apuntarle a una apertura a las relaciones internacionales colombianas, lo que marcaría un cambio positivo para nuestro país si se saben utilizar y se dan resultados concretos.

Digo esto porque si en algo nos hemos caracterizado en nuestra historia es en estar constantemente mirándonos el ombligo, y nuestros “grandes” avances en materia de relaciones internacionales son el Respice Polum (mirar al polo) de Marco Fidel Suárez, que no es más que ver la forma de congraciarnos con los Estados Unidos, y el Respice Simila (mirar al vecino) de Alfonso López Michelsen cuando era ministro de Lleras Restrepo y en su posterior presidencia, el cual era fortalecer las relaciones con los demás países latinoamericanos. Cualquier mirada superficial nos indicaría que hasta el día de hoy esas estrategias siguen vivas con resultados ambiguos, sumada también a la mirada a España que viene desde Núñez y Caro, donde nos basamos en la herencia cultural que es más celebrada por nosotros que por ellos.

Nada en contra de los países mencionados, de hecho sería bueno concretar dichas estrategias dejando de lado tanto discurso melifluo, y lograr realmente unas relaciones provechosas y de respeto mutuo, y poniéndonos manos a la obra para tal propósito. Pero aún así, eso no dejaría la estrechez de miras que nos ha caracterizado, y aunque en teoría tenemos presente que en el “Pacífico está el futuro” (lema que oigo por lo menos desde el bachillerato, allá atrás en los 90), y de tener países en ambos lados del “charco” interesados en que nos involucremos con todo en el comercio con dicha región, como lo son Chile, México y Corea del Sur; continuamos con la poca infraestructura y las buenas intenciones de siempre, como para realmente dar ese salto.

Pareciese que Santos y Holguín sí están parando bolas a este llamado, y sería genial si por lo menos dejan las bases sentadas para adelantar este trayecto. Por lo menos leyendo la entrevista realizada a la Canciller por el diario El Tiempo, es claro que recuerda nuestra alianza con países como la mencionada Corea del Sur e Israel, y que a diferencia de nuestros vecinos, nuestra representación no son unos locos fanáticos, aunque persisten las políticas de contención que critiqué anteriormente. Aunque ya viéndolo con un poco más de malicia, bien se podría considerar que se aplica aquella frase de “tener a los amigos cerca, y a los enemigos aún más cerca”, pero esto no puede ser del todo convincente.

Al fin y al cabo, algo que frena una posibilidad de choque armado con los venezolanos es que se ve ejemplificado uno de los argumentos de los que habla Kant en “La Paz Perpetua”, que bien pudo haber sido una de las semillas de la Interdependencia Compleja de la que hablan Keohane y Nye en sus escritos, en el cual el alemán resalta que los países que comercian entre sí, no van a la guerra. Bien vimos como se le bajaron los humos a Chávez cuando se dio cuenta de la dependencia de alimentos que tiene su país con el nuestro, y que le salía mucho más costoso reemplazarla comerciando con países más distante como Argentina. Tampoco me sería descabellado pensar que los industriales y comerciantes de lado y lado de la frontera hicieran un fuerte lobby con sus respectivos gobiernos para bajar la tensión.

Dicho todo esto, son grandes los retos que enfrentamos en nuestra política internacional, la cual se da en un mundo que se encuentra en un proceso de globalización, gústele a quien le guste. Son todavía más grandes si consideramos que seguimos en una carrera sin fin tratando de alcanzar metas que otros han superado hace décadas ya, pero que nosotros por una adhesión a la parte nociva de nuestra idiosincrasia, no logramos rebasar. La política es algo que suele medirse por los resultados, y ojalá por el bien de todos, las metas trazadas por este gobierno en el campo internacional obtengan los mejores que hayamos visto en nuestra historia.