Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 18 de agosto de 2011

En blanco


Entre esas noticias que suelen colarse y no causar mayor alboroto, hace una semana me encontré con está perla la cual esperaba no pasara desapercibida. Pero sí, pocos parecen haberse dado cuenta que la reforma política aprobó la remuneración de votos en blanco, por extraño que pueda parecer. Ahora ejercer el derecho a la inconformidad o la indecisión también favorece a unos cuantos avivatos.

Desde que le he puesto mayor atención a las votaciones, he notado que en toda campaña electoral hay uno o varios grupos promoviendo el voto en blanco. Esto a pesar de que la legislación sobre este tipo de voto no es del todo clara entre la ciudadanía, no faltaba el que decía que entre los candidatos se repartían el número de votos en blanco, y que por lo tanto votar en blanco era votar por el ganador (cosa que no es más que leyenda urbana). También recuerdo el escándalo hace varios años ya de un pueblo donde ganó el voto en blanco pero contrario a la legislación debieron presentarse los mismos candidatos al no haber más, o sin ir más lejos lo que sucedió el año pasado con el Parlamento Andino.

Fuera de eso, esta extraña perla toma de otra medida que no se entiende del todo bien, el hecho que el Estado financie todas las campañas electorales que cumplan ciertos requisitos, lo cual está reglamentado desde la Constitución. Esto en teoría se hizo pensando en que los distintos grupos de presión no pudiesen ejercerla con intereses personales sobre los candidatos, que se suponen gobiernan por el bien común. La pregunta que uno se hace después es, si los partidos políticos salen precisamente de ese tipo de grupos ¿para qué partidos? Bueno, hay que tener en cuenta que aquí los grupos de presión suelen ser grupos al margen de la ley como guerrillas, narcotraficantes, paramilitares, etc.

Lo que no se comprende bien ahora es por qué se le va a remunerar a estas personas y grupos que promueven el voto en blanco como si se tratara de una campaña electoral común y corriente. Además, hay que ser muy pendejo para realmente creerle la retórica social a los exponentes de estos magnos movimientos, donde figura también el tremebundo cura Bernardo Hoyos, luego de ver las cifras que recibirían por cada voto, que aun teniendo que repartirse ese dinero todos sacan buena tajada. Por eso queda flotando el interrogante de cual ser la teoría, o mejor, la excusa para haber aprobado semejante desfalco a nuestros bolsillos.

No podrán argumentar (aunque posiblemente por ahí lo hagan) que dado el “sacrificio” que hacen estos desprendido miembros de la comunidad merezcan un reconocimiento por sus esfuerzos, si en serio lo hace por el bien de todos que sean consecuentes con  su retórica social. Es probable que ciertos candidatos astutos aprovechen esto para que voten por ellos en vez de botar dinero y botar el voto. Sin embargo, ya sabiéndose esto lo más probable es que se amplíe la ya de por sí extendida abstención electoral, haciendo que voten sólo aquellos que tienen cierto interés (sea el que sea) por la política, ratificando las estructuras electorales existentes. Un muy curioso gana – gana para nuestra clase política.

Con todo esto ya va a ser más difícil fomentar el que la gente vote, y que lo haga a consciencia. Con este tipo de acciones luego no se estén porque la gente no muestra su inconformidad de manera civilizada, porque son este tipo de medidas idiotas lo que le da la excusa a gente aún más idiota a pegarse a cuanto discursete revolucionario. Es verdad que en nuestra sociedad caciquista y mercantilista el mostrarse en desacuerdo, así sea en lo mínimo y sin importar la “ideología” que detente quien está arriba está mal visto. Pero al parecer, viene siendo cierto eso de que acá nunca aprendemos.

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