Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 2 de agosto de 2011

Contaminación visual

Sin temor a equivocarme creo que lo que más molesta a cualquier persona que vive dentro de un régimen democrático es la temporada electoral, no tanto por tener que sacrificar un par de horas un domingo para ir a las urnas, sino por toda la campaña publicitaria que hay alrededor de ésta. Ahora que se vienen las elecciones regionales acá en Colombia ya tenemos que prepararnos psicológicamente y armarnos de paciencia ante este evento, más si tenemos en cuenta que van a aumentar los topes para publicidad política.

Así es, tendremos más de esa publicidad burda, simplona, estridente, cursi, zalamera, ridícula, sosa y cansona bombardeándonos más que de costumbre. Como estos topes se establecen por cada candidato, partido, movimiento o similar, y no por el volumen completo, la razón por este aumento es que gracias a las reformas electorales en la década pasada se logró reducir sustancialmente el número de partidos que llegaron de las épocas del “avispero”, por lo tanto se considera que se les puede dar un poco más de vuelo en su uso de vallas, cuñas radiales y propagandas televisivas.

Sin embargo, me gustaría saber la opinión de alguien más sobre este respecto. Al procurar evitar los canales nacionales, y hacerle el quite a las emisoras, pues no sabría decir bien si efectivamente hubo una reducción en la cantidad de pautas. Pero vallas sigo viendo por montón, además que no parece mencionarse mucho sobre volantes, papeletas, calcomanías, botones, banderines y demás medios publicitarios que además de la mencionada contaminación visual, hacen una excelente contaminación a la antigüita con el mugrero que queda después de los comicios. Es más, no sé ustedes, pero yo encuentro hasta fascinante el recorrer el país por carretera y ver publicidad política de elecciones pasadas, es casi arqueológico el asunto. Y ni hablar de internet, el cual no está regulado (¡ah! el precio de la libertad), que mientras nos quieren restringir ciertos contenidos acá sí se hacen los de la vista gorda (con tal que no restrinjan, pongan la publicidad que quieran, por lo menos estoy dispuesto a pagar ese precio).

Por otra parte, lo del tema de la contaminación visual y la tranquilidad de las personas no es lo clave acá, de hecho lo clave apenas si se toca de soslayo. Si bien la ley que sube los topes fue aprobada, aún se discute su implementación, no se sabe si aplica desde hoy mismo o desde el 1ro de septiembre. A pesar de que se supone que aquellos que aspiran a cargos públicos deben conocer los mecanismos legislativos, este no suele ser siempre el caso, y ya veremos como apenas algunos se enteren se desbocarán en su publicidad. Lo mejor (o peor) del caso es que esto será aprovechado en su momento por sus opositores para enlodarlos, y salgan en “La Cosa Política” (¿por qué no es considerada contaminación visual? Ni idea).

¿Ante tanto ruido auditivo y visual debemos aislarnos el medio político? No, sólo alejarnos del aspecto que se asemeja a un concurso de popularidad o un reinado de belleza, que igual es uno de los vicios que se han dado dentro de las democracias. Aquí la responsabilidad como ciudadanos es cortar a través de toda esta bulla e intentar ver que es lo que realmente están diciendo aquellos que compiten por el poder, ver si alguno nos agrada, y votar por él o ella. De resto, acá toca como caballito zorrero.

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