Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 11 de julio de 2011

Nuevo ministerio, misma justicia.

No se ha ratificado aún la separación del Ministerio del Interior y Justicia, y ya el Presidente Santos nombró al ministro del nuevo, o más bien reencauchado, Ministerio de Justicia. Asunto delicado porque en años recientes los principales enfrentamientos institucionales se han dado precisamente entre el Ejecutivo y el Judicial con los famosos “choques de trenes”, los cuales motivaron la promesa electoral de una reforma judicial que sigue en tablas. Además, el que vayamos a recibir presos internacionales hace que se complique dicho cargo.

No sólo es vox populi el que en Colombia nuestra Rama Judicial es ineficiente, inefectiva, inútil, y todas las “i” que se les ocurra incluyendo imbécil, además de estar comandada por una parranda de prevaricadores cuya megalomanía raras veces se denuncia. Porque una cosa es interpretar las leyes, y otra muy distinta manipularlas a su antojo incluso desconociéndolas, como fueron los casos de la dilación para elegir fiscal, el inutilizar los computadores recuperados en la Operación Fénix, o los juicios manipulados hacia los militares involucrados en la recuperación del Palacio de Justicia (tamaña ironía). Cosa que además es celebrada por varios medios quienes lo pintan como un uso efectivo de los pesos y contrapesos, criticando los excesos de una rama mientras se hacen los de la vista gorda con la otra.

No obstante, esta reforma es algo tibia y se concentra más en el descongestionamiento  de casos que en realmente ponerle su adecuado contrapeso al peso de los togados, quienes se muestran obviamente intransigentes. Como era de esperarse, no les gusta que se les aplique una cucharada de su propia medicina, la tutela es para subvertir leyes no sentencias, y es muy probable que en ese y otros puntos no cedan. Y a todas estas: ¿por qué debe haber un consenso entre Ejecutivo y Judicial para tal reforma si las leyes las debate y hace el Legislativo? Concedido, es una reforma que les afecta directamente, pero hay que tener en cuenta que no se trata de privados que están siendo afectados por una mala ley, sino una institución pública que no funciona bien.

De todos modos, el nuevo ministro de entrada está mostrando una posición “conciliadora”, por no decir blanda, casi que echándole la culpa del aglutinamiento a los abogados defensores. Lo más probables es que sea cierta la acusación de que varios abogados aprovechan la congestión de casos para favorecer a sus defendidos, pero por ningún lado se ve que acuse a los creadores de tal situación nociva. Así mismo, incluso algo como el cambio de la forma de elección de fiscal se mira muy a tientas, y eso que se trata de tan sólo un pequeño recorte a los excesos de la corte.

Mucho se alega sobre la corrupción en el Legislativo y lo “híper” del Ejecutivo, y no son acusaciones sin fundamento, pero por otro lado nos quedamos callados ante los desmadres del Judicial y apenas nos limitamos a quejarnos de su incompetencia (otra “i”). Con todos estos componentes es muy difícil, casi imposible, tener un sistema efectivo de pesos y contrapesos, más si se tiene en cuenta que el buen funcionamiento de la Rama Judicial depende además de que se en verdad independiente, y no que siga los lineamientos de una agenda como ha venido sucediendo de un buen tiempo para acá.

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