Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 25 de julio de 2011

Mundial Colombia Sub-20

Estando ad portas del mundial de fútbol sub-20 que se va a jugar en nuestro país a partir de este viernes, es difícil no tener opinión alguna sobre este evento, aún más siendo un aspirante a politólogo internacionalista. Debo aclarar desde un principio que desde mi adolescencia el fútbol me ha interesado más como fenómeno social (el eterno nerd) aunque admito que soy seguidor de algunos clubes y he llegado a admirar a ciertos equipos y jugadores, pero pido paciencia y por favor me corrijan si en algo desacierto. Por otro lado, no quiero caer en los lugares comunes de todas las “irreverentes” críticas dignas de salir en publicaciones como Soho donde le dicen a uno quien es “cool” y quien no.

Lo primero que debo señalar es que a mí sí me parece positivo que se realicen este tipo de certámenes deportivos en Colombia, al considerar que una buena forma de forzar un arreglo de casa es traer visitas. Esto lo digo teniendo en cuenta a aquellos que vociferan y se rasgan las vestiduras diciendo que se necesitan muchas cosas antes que un pinche mundial, y hasta cierto punto podrán tener razón. Pero por otro lado ese fue el discurso que hizo que Betancourt entregara a México el mundial de 1986, e igual esas grandes obras no se vieran. Aquí se peca un poco de cortoplacismo, un mundial bien realizado no deja de darle puntos al país anfitrión ciertos puntos en cuanto a soft power, y eso a la larga llega a atraer a posibles inversionistas al país.

Ahora bien, tal soft power no es nada si no se hacen bien las cosas, y ya vimos como Sudáfrica iba pelando el cobre en el pasado mundial, teniendo incluso que pagarle a la gente para que los estadios se vieran medianamente llenos. Por eso preocupa de sobremanera el hecho que hasta ahora se estén entregando varias de las obras de la infraestructura necesaria para estos eventos empezando por los estadios. No más de pensar que la forma de llegar del Aeropuerto del Dorado a cualquiera de los hoteles toca pasar por la antigua calle 26 hoy Avenida Nule, ya uno teme que de entrada sientan que salimos con un chorro de babas, o que pasé como el chiste del japonés que creyó que pasó un tsunami por Bogotá (así esté muy lejos del mar).

Por otra parte, algo que un amigo me llamó la atención es el hecho de qué tan atractivos pueden ser algunos de los partidos de este mundial para el fanático promedio del deporte rey. Si bien no cayó en nosotros la responsabilidad de definir cuáles serían los equipos participantes, cierto es que un partido Mali vs. Corea del Sur no va a ser muy atractivo incluso si se juega acá en Bogotá, así mismo al ver los equipos que jugarán en Armenia y Pereira (Croacia, Nigeria, Guatemala, y Arabia Saudita) bien podría pensarse que no vale la pena tanta inversión, al no suscitar estos equipos mayores pasiones. Pero esa es una de las desventajas de estos eventos que en aras de ser más “democráticos” requieren equipos de todos los continentes así no sean muy buenos, e igual que en los eventos de mayores lo más probable es que los buenos partidos comiencen luego de los octavos de final.

Siguiendo con esta serie de preocupaciones y retomando lo de los lugares comunes en las críticas, a muchos les parece tremenda la excesivamente calurosa bienvenida que le hemos dado a los equipos que llegan a nuestro país (me incluyo), como lo demuestra este video. Yo creo que el hecho de que no nos hemos consolidado como nación, al no confiar lo suficiente en nuestras instituciones para ser nación civil y no saber de dónde venimos o “qué somos” para ser nación étnica, sumado al complejo de inferioridad que poseemos debido a la mala imagen que tenemos [nosotros mismos] ante el mundo, no dejamos de parecer una nación “wannabe”. Pero más allá de cualquier acusación de chabacanería y tratando de mediar aquí, lo que sí encuentro preocupante es que el grueso de los músicos, bailarines y demás participantes del comité de bienvenida ¡sean policías! Creo que si adolecemos de una percepción de inseguridad un recibimiento impresionante sería demostrar que se tiene un cuerpo de policía profesional, capacitado y efectivo, y no la recocha que conocemos. Es más, demostrar que es tan efectivo, que puede garantizar seguridad si se contratan academias privadas de música y baile para estas bienvenidas.

Finalmente, bueno sería que se aprovechara esta oportunidad para mejorar así sea un poco nuestro fútbol local. Así digan que nuestra paupérrima liga está en el top 10 mundial (cosa que no me creo), bien sería si pudiéramos notar acá las falencias de nuestra selección sub-20 antes de que llegue a ser la de mayores. Claro que para eso se necesitaría romper con nuestra mala tradición caciquista que ha mostrado una de sus peores caras en el ámbito del fútbol. Con todo esto, espero que el evento sea un éxito, y es mi impresión que las ligas juveniles pueden ser más emocionantes debido a que parecen echarle más ganas que las de mayores; como también espero que sepamos aprovechar las ventajas que se nos pueden dar al organizar un mundial de fútbol, así sea sub-20.

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