Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 14 de julio de 2011

Héroe del ayer.

Joseph Campbell fue un gran erudito que escribió sobre la necesidad del mito, y también del ritual y el paso para convertirse en hombre, o más allá, en héroe. En sus escritos y bajo esta idea vemos el por qué desde la antigüedad hasta el día de hoy tenemos personajes como Hércules, Gilgamesh, Sun Wukong, el Rey Arturo, Superman o los Caballeros del Zodiaco (los referentes más contemporáneos se me escapan). Lo interesante es que no sólo se trata de personajes ficticios y/o legendarios, y se podría decir  que esa necesidad de heroísmo la suplen hoy en día las estrellas de la actuación y la música, deportistas, y hasta la vilipendiada figura del político.

Hasta donde llegan mi memoria y mis conocimientos, no ha habido mayores héroes para los colombianos aburridos de la política tradicional que Álvaro Uribe y Antanas Mockus (a mí el segundo no me parece tan socialista), teniendo en cuenta que otros candidatos a esa categoría como Gaitán, Galán o Alzate retornaron a los partidos tradicionales eventualmente. Pueda que sus políticas sean distintas, definitivamente sus estilos lo son (uno pendenciero el otro pedagógico), pero son las cuestiones de forma las que me llaman la atención. Antes de proseguir, debo anotar que en el caso de Uribe al mostrarse más como una figura campesina tradicionalista, rompe un poco con su discurso anti-político, además de que críticas sobre él es lo que abunda, así que lo dejaré de lado por ahora.

Al igual que Neo en Matrix, el héroe para serlo debe reconocerse como tal, y al parecer Mockus se ha identificado a sí mismo plenamente como la persona que romperá de tajo con las viejas prácticas nocivas de nuestra política nacional. Aunque sí ha roto la norma al disfrazarse y cambiar su apariencia en pro de avanzar sus políticas, o el manejo tipo profesor que le dio a sus seguidores luego de las elecciones presidenciales, algunas de sus prácticas no son muy distintas de muchos de los salvadores criollos.

En primer lugar, y aunque ya pidió excusas por ello que al parecer fueron aceptadas (segunda alcaldía), no tuvo problema en abandonar su primera burgomaestría para irse en el tiquete vicepresidencial acompañando a Noemí Sanín, a quien no tuvo problema en despreciar en las elecciones presidenciales pasadas. Así mismo el rival en su primera candidatura por la alcaldía capitalina fue uno de sus aliados en la pasada elección presidencial, y ahora vuelven a tener una fuerte y enconada rivalidad. Mareadora como son estas líneas, esta última pelea se dio por la alianza entre Peñalosa y el rival de turno que es Uribe (antes no había una confrontación como tal), y acusa aún más el extraño personalismo del ‘Profesor’.

En vez de llamar a una disciplina partidaria, llamar al orden a Peñalosa y hacerlo o bien renunciar a la alianza con el uribismo o renunciar al partido, prefirió renunciar él al Partido Verde y lanzarse por su cuenta a la alcaldía de Bogotá por tercera vez, esta vez avalado por la Alianza Social Independiente (antiguamente Alianza Social Indígena). Con esto Mockus confirma la vieja práctica local en la cual los partidos políticos no son asociaciones creadas con el fin de representar políticamente a un sector social, sino simplemente vehículos personalistas para acceder al poder (aspecto de la cual ningún partido actual se salva). En vez de aprovechar la llamada Ola Verde para avanzar la propuesta distinta e independiente que proclamaba, prefirió fracturarla y demostrar que dicha ola no fue más que una ondulación en un charco.

Se le abona a Mockus el que se condene por sus propias palabras, y no se inscriba a las elecciones sino hasta después de sancionada la reforma que puede inhabilitarlo. De todas maneras, Mockus se ha convertido de cierta forma u otra en una caricatura de sí mismo, y si los amantes de esa política “independiente” realmente son consecuentes con esa idea de independencia, se darán cuenta de que Antanas con dos alcaldías encima, y varias fallidas candidaturas a la presidencia, ya es una vieja figura que caería de darse la aclamada y necesaria renovación política en nuestro país.

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