Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 8 de julio de 2011

Europa indignante

Ayer por cuestiones tanto prácticas como por dejar salir mi niño interior me compré un mapamundi, y lo pegué en la pared de mi estudio frente a mi escritorio. Incluso con las desproporciones propias de estos mapas es impresionante notar como Europa sigue viéndose pequeña pero a la vez  está ubicada en el mismísimo centro (aunque esto obedece también a una cuestión práctica). Impresionante porque un lugar tan chico produjo cualquier número de lenguas, etnias, costumbres, artes y demás aspectos culturales, y además de eso afectar al resto del planeta hasta el día de hoy.

Luego de tantos conflictos, guerras y otros sucesos trágicos, el Viejo Continente prometió no volver a enfrascarse en guerras internas, y al contrario integrarse en un solo bloque frente al mundo, y conformar una nueva potencia mundial, basada más en los ideales que en la fuerza. Desde el inicio hasta el final de la Guerra Fría, liderada por Alemania Federal y Francia, Europa ha marchado en forma constante hacia esa meta, incluso llegando a ser declarada con su Estado de Bienestar el ejemplo a seguir por encima de otros bloques más poderosos, el faro que nos guía hacia la política del siglo XXI. Incluso hoy en día cuando dichos ideales están pelando el cobre, ciertos sectores de la sociedad insisten casi en copiar todo lo que ven allá.

Pero por mucho ideal involucrado, ya empieza a ser bastante notorio que persisten las nociones de soberanía y/o intereses nacionales, si en un principio los países integrantes de la Unión Europea renunciaron parte de su soberanía para conformarla fue porque vieron cierta ganancia en hacerlo, ahora que la cosa se complica empezamos a ver como la tendencia parece ir en dirección contraria. Porque podrán tener una misma moneda, pero las políticas fiscales no están unificadas, haciendo que sea más atractivo invertir en unos países que en otros por diversos motivos como menos impuestos o menor riesgo de caída; tendrán fronteras libres entre sí, pero ya se dan casos como Dinamarca donde ya empiezan a haber trabas a la circulación.

Precisamente es esa especie de intangibilidad lo que desconcierta a muchas personas, principalmente a aquellos que se hacen llamar “Indignados” o que los medios llaman ya la “generación europea perdida”, quienes no saben contra qué o quién están peleando, y por eso algunos acusan a Angela Merkel, a Alemania como país, a la Unión Europea, o al concepto mismo de “Europa” que se empezó a construir desde la post-guerra. Luego de leer este artículo, publicado por el bastión de los “illuminati” de la izquierda sabihonda en Alemania (de donde se inspiran publicaciones como Semana), no dejo de sentir cierto sinsabor ante los alegatos de mis contemporáneos y generaciones más jóvenes en el Viejo Continente.

Siendo ellos producto de la igualdad de oportunidades, y por ende, habiendo recibido buena educación gratuita o a bajo costo, seguro de desempleo, y salud gratuita, se esperaría que contaran por lo menos con las herramientas intelectuales para ajustarse en temporadas de vacas flacas: creando sus propios puestos de trabajo, buscando servicios que se necesiten para ofrecerlos, siendo estratégicos y elaborando planes de contención para estos casos ¡Pero no! Lo que buscan es que alguien más resuelva el lío, ya sean sus propios gobiernos o la misma UE. Lo peor del caso, es que el único entrevistado que parece percatarse de esa paradoja hace mítines en un parque de París promoviendo que la solución es lograr una democracia más directa y plebiscitaria, mientras que a la vez discuten largas charlas bizantinas donde resuelven, por ejemplo, apagar por la fuerza los avisos de neón de las tiendas circundantes -de los que sí buscan como sostenerse- porque eso es malo para el medio ambiente. No quiero imaginarme este tipo de sistema político aplicado a nivel continental.

Curiosamente, uno de los líderes intelectuales marxistas que publica en dicho medio, el Profesor Herfried Münkler, asegura que por el contrario que para poder sobrevivir la UE necesita es mayor centralismo y menos democracia, para poder lograr así tomar y ejecutar las decisiones necesarias de forma más eficiente. Tal vez no sea la creencia general dentro de ese círculo, pero va muy en línea con el autor y su magnum opus Empires, en donde además de los sospechosos de siempre incluye a la UE dentro del paquete, y por otro lado argumenta que los imperios a pesar de todo son necesarios porque traen cierta estabilidad. Esto me da pie para convencerse aún más de que los ataques contra el “imperialismo” no se deben tanto al imperialismo en sí, sino a no tener un imperio propio (lo dejaron colapsar a fines de siglo pasado, lo siento). (Nota: para los gomosos de las RRII este es un libro que vale la pena inspeccionar)

De todos modos, a pesar de estos aspavientos integracionistas o ambiguos (que sospecho no son tan multitudinarios como quieren mostrarlos), ya se están dando indicios de de abandono de algún modo u otro de la UE. Algunos que buscaron la forma de hacerlo de frente como Grecia, fueron debidamente apercollados a tiempo, y por otra parte, no considero que sea tan casual que un megalómano como Berlusconi ya hable de dejar el poder cuando las cosas se calientan, sobre todo en su propio país. Sumado a esto, ya dentro del mismo gobierno alemán hay voces en contra de las ayudas a Grecia (del FDP por supuesto), y en países que están también al borde como España también declina el apoyo a este tipo de medidas.

De esta manera, Europa es un ejemplo para el mundo. Lo notorio es que lo que la gente toma como ejemplo es que el Estado es el “responsable” de que la gente tenga una vida feliz y satisfactoria, y para tal fin hay que armar desmadre en las calles. Pero ese no es el ejemplo que quiero traer, más bien, ver como toda esa seguridad social cuesta, eventualmente le recae a la ciudadanía el tener que pagar por ella, e incluso siendo acá conciliador, los países que lograron el tan envidiado Estado de Bienestar lo lograron a punta de sacrificar otras cosas como el derroche. Y más aún en el fondo, es notorio que a pesar de los grandes discursos de integración mundial y los grandes ideales, los países siguen compitiendo por el poder y las personas queriendo estar con los “suyos” y no molestarse por los “demás”.
(Bastardo Realista)

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