Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 16 de junio de 2011

Influencia gasífera

Es posible que los discursos no sean ya tan altisonantes o enarbolados como hace 40 o 70 años, que ahora la política internacional se muestre más sobria para el lego salvo por algunos fundamentalismos, rezagos de la Guerra Fría o uno que otro bochinchudo, y que todo parezca mostrar una homogeneidad que algunos incluso acusan de ser impuesta; pero una mirada más atenta nos revela que esto no es tan cierto, y aún persisten viejas competencias. Se me viene ahora a la mente las palabras de George Kennan donde declaraba que ya fuera con los zares o los bolcheviques, Rusia representa uno de los principales rivales de Occidente.

Algo que ha caracterizado las relaciones entre Rusia y sus vecinos europeos, es el intento de estos últimos por contener el ánimo expansionista de la primera, una muestra de ellos fue la creación de toda una línea de países de contención durante el periodo entre-guerras que igual fueron absorbidos por la URSS luego del pacto Molotov-Ribbentrop. Hoy en día esos países han recuperado su independencia y se les han sumado otros, y también hoy en día las formas de imposición de poder han cambiado sustancialmente de forma más allá de la mera excursión militar.

Uno de esos nuevos países que hacen de cordón de seguridad en la actualidad es Ucrania, que al igual que varios de los países eslavos emergentes luego de la caída del comunismo presenta desde su independencia una división interna, pero a diferencia de muchos de estos países la división no se da entre pro-rusos y pro-occidentales sino entre pro-rusos y nacionalistas. De hecho, ha sido la corriente nacionalista la que ha llevado la batuta de la política y economía ucranianas estos últimos 20 años con algunas interrupciones, lo que ha significado una construcción de nación que ha usado el imperialismo ruso como enemigo común, sostenido por una economía autárquica de corte mercantilista. Sin embargo, la realidad golpea cada tanto a la puerta de Ucrania, al ser bastante complicado hoy que un país logre sostenerse a sí mismo, más teniendo en cuenta que en el caso ucraniano a pesar de su alta producción minera, depende energéticamente de Rusia. Es por ello que todos los inviernos se den las “guerras del gas” entre los dos países, y actualmente se presente otro altercado, al depender Ucrania del gas Ruso y depender Rusia de los gasoductos ucranianos para abastecer los mercados de la UE.

El lío para Ucrania es que varios de sus intentos por abastecerse de energía con sus propios recursos, especialmente el carbón, han sido fútiles al no contar con los medios económicos suficientes para tal cambio. Fuera de eso, los gaseoductos ucranianos al ser los mismos de la época de la URSS se encuentran ya desgastados, y el modelo autárquico no ha producido el dinero suficiente para que Ucrania se haga cargo de su mantenimiento, reparación o posible reemplazo. Pero Gazprom, la empresa estatal rusa de gas, si tiene dichos recursos. Desde que el occidentalista Yeltsin dejó el poder y al poco rato murió, la Rusia bajo Putin (Medvedev no es que muestre mucha independencia de él) muestra un claro enfoque euroasiático, el cual busca diferenciar a Rusia de la cultura europea y hacer de este país una potencia por lo menos regional; el Gigante Ártico tiene acá una oportunidad dorada para restablecer su zona de influencia.

Más teniendo en cuenta que en el ideario cultural ruso Ucrania junto con Bielorrusia representan los “hermanos menores” del Imperio Ruso, y cuando estos dos países se independizaron fue cuando se tomó en serio el desmembramiento de la URSS. Peor de insultante fue el hecho que Ucrania a diferencia de Bielorrusia se haya mostrado renuente al contacto con su “hermano mayor”, incluso llegando a conformar junto Georgia, Azerbaiyán y Moldavia un bloque común dentro de la Comunidad de Estados Independientes para hacerle frente a Rusia. Pero este tipo de actitudes y su encierro ahora le juegan una mala pasada al país eslavo, negociaciones energéticas con otros estados post-soviéticos como Turkmenistán han sido bloqueadas por Rusia, y le va a ser difícil hacer lobby en la UE siendo que esta se alimenta del gas que pasa por sus líneas. Esa es la razón por la cual Ucrania intenta negociar otros temas sensibles como la entrada al Mar Negro, pero ese es otro escenario donde Rusia tiene las de ganar.

A lo dicho, pueda que no hayan mayores discursos altisonantes, pero no por ello significa que no exista la usual competencia entre potencia. Es cierto, Rusia quedó debilitada luego de la implosión de la URSS, y China tiene más probabilidades de hacer frente a Occidente a un nivel global, más no por ello se debe despreciar la influencia que puede ejercer Rusia de forma regional, y viendo como en la realidad abastece energéticamente a la idealista UE. Nada está escrito, y nada debe darse por sentado, en vez de estar regodeándose en su autosatisfacción, Occidente debería estar viendo con atención que sucede en aquellas “tierras remotas”.

(Bastardo Realista).

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