Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 17 de junio de 2011

En defensa de lo aburrido

Con la explosión mediática acaecida los últimos 60 y pico de años desde la creación de la televisión da la impresión que hoy en día todo es más rimbombante, espectacular y glamoroso, aunque estas definiciones no vayan siempre de la mano con el buen gusto. La política no está exenta de esto, y aunque desde los encuentros en el ágora ésta ha tenido algo o mucho de circense, en esta época se ha hecho este aspecto más visible y más manipulable. Si no me creen, no más revisen las imágenes de la audiencia de Uribe que se realizó ayer (por parte y parte).

Por eso es que al dársele tanto valor al carisma y estando ad portas de las elecciones regionales, yo me pregunto si en verdad será útil y necesario votar por aquellos candidatos que apelan más a mover nuestras emociones, que si no estoy mal son los mismos que se llenan la boca con mil y un proyectos y promesas que nunca llegan a ninguna concreción. Si revisamos los casos extremos veremos como Hitler y Mussolini era unos oradores tremendos, y muchos alemanes e italianos estaban realmente convencidos de la capacidad de líderes de este par de dirigentes, aunque luego las cosas terminaran muy mal para ellos. Siendo más moderados también vemos como líderes que no terminaron mal en los libros de historia reciben mucho bombo y platillo por su grandilocuencia, pero sus actos en sí pueden llegar a ser modestos.

Hace unos pocos meses llegó a mi correo este artículo haciendo un llamado a considerar los posibles candidatos en las primarias republicanas que empezaron en forma hace un par de días, y para mi sorpresa reseña a Calvin Coolidge, conocido como “Cool Cal” por su estilo calmado y callado, presidente gringo que según mi opinión ha escapado a la lista de los “grandes” que suelen hacerse. Me llama la atención también porque meses después recibí esta columna dando enhorabuena a la mayoría conseguida por los conservadores en Canadá, y en particular alabando el estilo seco y apagado del Primer Ministro Stephen Harper. Considerando mi ciudadanía dual, ya tengo candidato para las primarias (Huntsman) precisamente por ser el que más va con mi línea de pensamiento, y siendo mormón, uno de los más aburridos.

En consecuencia, creo que el ser un candidato y un político “aburrido” va muy en línea con una propuesta política en realidad conservadora. Porque es verdad que tanto izquierda como derecha han apelado a la emocionalidad para vender sus ideas y llegar al poder, un bajo perfil que por otro lado se limite a hacer lo que debe hacerse, mantenga al gobierno contenido en sus propios asuntos (y si lo puede echar para atrás otro tanto mejor), a mantener estable el presupuesto, y saber llevar inteligentemente los distintos ciclos y mareas políticos, sociales y económicos tiene mucha más cabida en la última que en la anterior. Porque para la izquierda es apremiante el que se “haga algo”, en particular el gobierno y sus líderes, al verse a sí mismos como los grandes héroes redentores de los “desfavorecidos”; mientras que la austeridad y la parsimonia son consideradas actitudes típicamente “conservadoras”.

En cuanto a las votaciones por la alcaldía de Bogotá va a ser difícil elegir un candidato con estas condiciones. Primero, como “Colombia es Pasión” va a ser muy difícil que pasen los proyectos serios y por ello las campañas se van marcar más por las promesas que les “lleguen al corazón” a los votantes, esto seguido porque acá tenemos unas expectativas excesivamente altas de las capacidades del Estado y además nos encanta delegarle funciones y responsabilidades, lo cual reforzara dicha mogolla y leche. Ahora bien, insisto que en las condiciones en que se encuentra la ciudad al candidato que gane, le guste o no, le va a tocar llevar una gestión de bajo perfil arreglando todos los daños de administraciones pasadas como en su época le tocó a Jaime Castro, lo cual me hace preguntarme si sabe a lo que se le mide lanzándose de nuevo o es que tiene mucha alma de saneador (de ser lo segundo tiene mi voto).

Difícilmente se pueda dar que volvamos a tener mandatarios “aburridos” y que en teoría “no hacen nada”, pero yo por lo pronto me mantendré en la línea de votar bajo los dictados de mi consciencia y aspirar a este tipo de dirigentes (la verdad los líderes me saben a cacho ya). Yo sé que nadie quiere hablar de aburrición en pleno viernes, y creánme, el escribir esto me fue denso pero sentía desde hace rato que tenía que decirlo. Ya dicho, que tengan un buen fin de semana y que se diviertan.

(Godopunk no se responsabiliza por babas caídas sobre el teclado al quedar dormido leyendo este artículo).

1 comentario:

  1. De acuerdo con ud. Aunque la retórica y el encanto son necesarios para enamorar políticamente al electorado, no lo son todo, la forma impacta es cierto, pero más importante, sin duda alguna, es el fondo. Además, si por emoción fuera, no arreglaríamos problemas fundamentales del país ni de Bogotá sino que organizaríamos un mundial de fútbol pues eso mueve más pasiones -cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad-. En definitiva, tiene razón respecto al alcalde que necesitamos, porque es hora de pensar en lo que necesita Bogotá más que seguir las filias.

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