Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 24 de mayo de 2011

Un caso histórico: la independencia en Argentina y Bolivia

Como preámbulo al próximo nuevo espacio, les presento otro de mis proyectos universitarios mientras salgo de finales.


De entrada lo más curioso en el proceso independista de ambos países es que a pesar de sus diferencias éstos se encuentran estrechamente ligados. Esto debido a que desde las Reformas Borbónicas el Alto Perú paso a ser parte del Virreinato de la Plata donde se vio opacado por la influencia de la ciudad portuaria de Buenos Aires, que había pasado a ser un punto estratégico tanto en lo económico como en lo militar. Esto tuvo como significado concreto el hecho que la mayor parte de la riqueza altoperuana se destinaba a la manutención de Buenos Aires.
Esta situación le dio al Alto Perú una condición de tapón que puede decirse que persiste hasta nuestros días, al estar en medio de la autónoma Buenos Aires y la realista Lima. Este sentimiento de aislamiento bien explicaría no sólo los sentimientos carlotistas en las juntas creadas luego de los eventos de Bayona, sino también declaraciones abiertas de rechazo hacia la Corona Española, como lo evidencia un documento redactado por la Junta de La Paz, la cual se hizo llamar “Junta Tuitiva de los Derechos del Pueblo”:
“Hasta aquí, hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos inmolada nuestra primitiva libertad al despotis­mo y tiranía de un usurpador injusto, que degradándonos de la especie humana, nos ha reputado por salvajes y mirado como a esclavos[…]”[1]
Esto también teniendo en cuenta que en principio los movimientos autonomistas paceños buscaban el apoyo de la alta población mestiza e indígena de la zona, lo cual hizo que los criollos por temor a perder sus beneficios se uniesen a los españoles. Esto lo que evidencia son las grandes contradicciones dentro del Alto Perú dadas las influencias a las que estaba sujeto, y que por ello haría que su proceso de independencia fuese más complejo.
Caso contrario sucedió en las provincias platenses lideradas por Buenos Aires, donde la junta de dicha ciudad si bien se declaró leal a Fernando VII, también fue acusada de carlotismo por parte de Uruguay. El sentimiento autonomista porteño se basaba principalmente en un orgullo local por la resistencia a las invasiones inglesas, y al hecho de que el interés español se trasladó a Montevideo para hacerle frente a los portugueses. Buenos Aires logró definir mejor autonomismo debido al aislamiento de su posición geográfica, y al no tener una influencia realista fuerte a diferencia del Alto Perú.
Así mismo, esta resistencia contra los británicos había creado un estamento militar fuerte en las provincias rioplatenses, que además recibió un apoyo temprano de las élites urbanas, lo cual les dio una fuerte presencia caudillar. Lo curioso es que la influencia de los caudillos platenses en su propio territorio no se sentiría sino hasta después de la guerra con los españoles, debido a la mencionada distancia geográfica y el empeño español de reconquistar el continente desde el norte, por lo tanto su esfuerzo fue más que todo naval y de espionaje. Estos factores son los que pueden llevar a la conclusión de que las provincias platenses tuvieron una independencia “rápida”, pero luego traduciría en choques entre estos caudillos por el control de las provincias.
Donde sí actuaron los mencionados caudillos fue en el Alto Perú en apoyo de los caudillos locales, como lo fueron las fallidas incursiones de Belgrano y San Martín. La guerra en el Alto Perú fue de un corte irregular, donde los caudillos patriotas encabezaban guerrillas o “republiquetas”, en las cuales se vio la interacción de distintos grupos sociales, donde un terrateniente o hacendado lideraba a un grupo de mestizos o indígenas, y no fue sino hasta la entrada de Sucre y las fuerzas de la Gran Colombia que lograron finiquitar la guerra de una buena vez, incluso recibiendo el nombre del máximo caudillo de esas fuerzas. Debido a esto, a diferencia de Argentina la independencia en Bolivia fue tardía.
Así como ambos países tuvieron una relación directa en el campo militar, en el campo económico la relación fue mucho más estrecha. Al depender Buenos Aires de la producción minera en Potosí, cuando se dio inicio a la junta del 25 de Mayo iniciando el proceso independencia los porteños perdieron el metálico de las minas de dicha región, y esto sumado a su insatisfacción por el monopolio impuesto desde la península, fue lo que impulsó la causa independentista para poder comerciar libremente, principalmente con el que se estaba convirtiendo en su principal aliado comercial: Gran Bretaña. Aliado que si bien no mostró un apoyo directo a la causa independentista debido a su reciente alianza con España, pero fue abonando el terreno forzando el reconocimiento de la independencia por otros países aliados como Portugal, para luego ellos mismos poder reconocerla cuando hubiese culminado su proceso.
En el Alto Perú no se dio tanto la independencia a causa del deseo de las riquezas generadas por sus minas por parte de las élites, sino más bien se vio impulsada por las prácticas alrededor de ésta tales como la mita y la tributación. La exigencia de la supresión de tales prácticas fue lo que principalmente movilizó a las poblaciones indígenas, sumado a la debacle institucional entre el liberalismo y el antiguo régimen.
A pesar de la influencia mutua entre ambos estados incipientes, es de notar cómo se generaron dos estados distintos. En el caso Argentino podemos ver como los intereses eran principalmente económicos, y su mirada estaba más hacia afuera del continente que hacia dentro de  éste. Esto explica su pronto paso a la industrialización, como la posterior captación de inmigrantes de los países industrializados con los que estableció vínculos durante su proceso independista. Hasta el día de hoy Argentina se percibe a sí misma más como europea que como americana.
Bolivia al contrario se tornó en una isla dentro del continente (cosa que cobraría fuerza con su posterior cierre al mar), empezando porque la influencia recibida en su independencia era de países vecinos como Argentina o Colombia, además de ser también el país tapón no sólo entre las lealtades e ideologías en conflicto sino también en el terreno militar, siendo el campo de batalla donde los platenses contenían al enemigo español, y las tropas realistas avanzaban desde Perú. Además los motivos de su independencia se basan más en los distintos grupos sociales dentro de ella, que en un impulso económico, lo que hasta el día de hoy vemos con su lema: “Un país, muchas naciones”.


[1]  CHIARAMONTE, José Carlos (2008): Autonomía e independencia en el Río de la Plata, 1808 – 1810. Buenos Aires, Instituto de Historia Argentina “Dr. Emilio Ravignani”, Universidad de Buenos Aires/Conicet. Pág: 11.

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