Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 9 de mayo de 2011

Todo por un nombre

Hasta que finalmente estalló, o hicieron que estallara. Ya se dio la primera pugna abierta entre el Presidente Santos y el ex Presidente Uribe, y todo por un pinche nombre dirán algunos. Santos dice que hay conflicto interno y Uribe insiste en que se trata de una amenaza terrorista. Claro, como aspirante a politólogo yo veo como varios autores cambian de nombres para categorizar varios aspectos y fenómenos de la política, y muchas veces toca especificar en qué autor se basa uno para dar ciertas definiciones. Esto no es así en materia de derecho, donde incluso una coma mal puesta puede cambiar todo el significado de una palabra, y llevar a consecuencias jurídicas bastante complejas.

Y éste es precisamente el alegato de Uribe contra el reconocimiento por parte de Santos de que haya un conflicto interno, de hecho es el argumento de mayor peso en sus 10 razones para rechazar tal reconocimiento. Tal debate que se dará mañana entre los dos líderes políticos en la Casa de Nariño y con la bancada del Partido de la U como juez, deberá echar mano de toda ley interna e internacional para apoyarse en la decisión que tome, y lo más complicado será que ambas partes saquen sus propio lado emocional del asunto, además de dar una interpretación verosímil de las leyes que presenten.

Basándome en el Capítulo III de “El derecho de Ginebra frente a los conflictos armados sin carácter internacional”, es interesante notar que el derecho internacional no prohíbe los conflictos internos, al ser estos son jurisdicción del Estado, basándose en el principio de soberanía westfaliano. Entonces algunos de ustedes se preguntarán ¿para qué carajos revisamos al derecho internacional si este es un problema nuestro? Sí y no, porque si bien se trata de un problema al interior de nuestro país, claramente este se ha salido de nuestras fronteras en más de una ocasión, y más clave en cuestiones de derecho internacional, en el momento en que un Estado declare conflicto interno ambas partes gozan de los mismos derechos y obligaciones del derecho de guerra.

Por lo tanto, lo que le preocupa a Uribe son los derechos que puedan recibir las guerrillas por parte del derecho internacional, lo cual puede llevarlas efectivamente a un estatus de beligerancia e igualarlas con el Estado Colombiano. Además, el hecho de que ambas partes tengan las mismas obligaciones bien pueden hacer que las guerrillas tengan que rendir cuentas por todas las atrocidades cometidas durante sus casi 50 años de existencia; pero el lío acá es que al Estado también le tocará responder por cuestiones que aún no tienen una conclusión satisfactoria como los falsos positivos.

Ahora bien, al estar tan de moda el tema de Osama Bin Laden hay que recordar que desde los ataques del 11 de septiembre el calificar de terrorista a un grupo armado da pie para una política de erradicación a toda costa, y en ello se verían cubiertas todas las posibles cagadas cometidas por el Estado Colombiano. Además de obligar a países vecinos simpatizantes con estos grupos delincuenciales de perseguirlos y tener que colaborar con el Estado Colombiano, según el Tratado de la OEA contra el terrorismo firmado en 1971.

Por consiguiente, lo que declare este gobierno es bastante delicado, porque fuera de la jurisdicción lo que tenemos es una guerra donde el terrorismo ha sido uno de los instrumentos más utilizados. El hecho que las guerrillas estén supuestamente basadas en una ideología no las hace heroicas, ni mucho menos excusa sus actividades las cuales en vez de darle una solución a los problemas que las crearon, lo que han hecho es agravarlos. Fuera de eso, a todos nos dejaron en claro que no negociarán la paz de forma seria, a menos que se sientan arrinconadas y con ninguna posibilidad de escape, claramente el diálogo en este momento no va a surtir el efecto deseado. Guerra es guerra, y a pesar de lo que se consigne en unos papeles, las atrocidades continuarán hasta que uno de los lados se rinda.

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