Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 7 de mayo de 2011

La última dictadura europea

Algo en lo que he caído en cuenta hoy en mi búsqueda de noticias es el hecho de que muchas veces no nos enteramos de lo que sucede alrededor del planeta, a menos que haya ataques o muertos, algún desastre, o se trate de una noticia “curiosa”. El hecho de que en nuestro ensimismamiento sólo reaccionemos ante las consecuencias, nos lleva a que no entendamos mejor el mundo que nos rodea, perpetuando nuestro ensimismamiento. Es por ello que vale la pena ver que se cuece, así no haya aparentemente explosivo.

Hace poco pasó sin pena ni gloria la noticia del estallido de una bomba en el metro de Minsk, capital de Bielorrusia. Más allá de eso, y de una goleada que le pegamos a su selección en el pasado mundial de fútbol sala, es poco lo que sabemos de este país eslavo, post-soviético, llamado la “última dictadura europea”. Este mote no es gratuito, debido a que desde su independencia de Rusia a principios de los noventa ha tenido un solo gobernante, el Presidente Aleksandr Lukashenko. Siendo Lukashenko, cuyos seguidores llaman “Papá”, un ex agente de la KGB, es de esperarse que Bielorrusia sea el estado post-soviético más pro-ruso y siga en su economía una línea integracionalista, la cual busca recuperar la antigua división de trabajo existente bajo la unión.

Y aunque formalmente existen elecciones, al igual que en otras “democraduras”, los líderes de partidos opositores que participaron en las últimas elecciones el pasado de 19 de diciembre, como también en una marcha contra la reelección de Lukashenko, han sido perseguidos, golpeados y puestos ante un tribunal de justicia, y aparentemente esta no es la primera vez que pasa. También es notable como Lukashenko lleva a cabo prácticas políticas  que no nos son muy extrañas, como el mostrarse como un “hombre del pueblo”, y el utilizar un lenguaje coloquial y altisonante en sus alocuciones.

Todo esto presenta un fuerte contraste con los altos ideales enarbolados por la Unión Europea, la cual no ha dudado junto con Estados Unidos en poner a Lukashenko en su lista negra. De todos modos eso no ha evitado que haya roces entre los dos frentes, como en la pasada conmemoración del aniversario número 25 del desastre en Chernóbil, donde el gobierno de Ucrania no invitó a Lukashenko al evento, cosa pensada como obvia dado el daño que causó en Bielorrusia la radicación, al parecer por presiones de la UE. Por supuesto, la UE ya ha desmentido tales presiones, pero eso no ha evitado que el mandatario bielorruso ya ha calificado de “bastardos” a los representantes de la UE y de  pusilánime al actual mandatario de la indecisa Ucrania. Por su parte, debido a la lista negra, los voceros de la UE han descalificado a Lukashenko, diciendo que recibirá trato de ciudadano ordinario al no ser reconocido por ellos como un mandatario.

Esto lo más probable es que se resuelva por vías diplomáticas, y por mediación de una potencia externa. Pero lo evidente acá no es sólo la existente pugna de poder y lo que puede desencadenar, sino como a pesar de la caída del comunismo, sigue existiendo una competencia por el poder, y la misma UE tiene que cuidar su paraíso idealista de personajes mañosos como Lukashenko. Más teniendo en cuenta, como lo he venido señalando, que dentro de la misma UE y en su periferia ya hay contradictores fuertes, particularmente países de la antigua cortina de hierro. Con esto dicho cabe preguntarse: ¿realmente acabó la guerra fría o simplemente se transformó? ¿Sabremos cuales fueron los motivos detrás de choques que pueden llegar a ser globales?

(¿Quién dijo que no soy un Bastardo Realista?)

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