Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 9 de abril de 2011

Santos y Obama

Acabo de leer el texto del acuerdo entre Santos y Obama, lo publicó hace unos días El Espectador. El caso de Makled resultó siendo una nimiedad que dará de que pelear por cual país lo pidió primero en extradición, ya tenemos a Uribe rugiendo y sólo a su antiguo séquito parando bolas, pero aún queda hoy el encuentro con Chávez (si no se le daña el avión) para decidir tal situación. El blanco principal de Santos era lograr culminar el proceso de TLC que existe entre Colombia y Estados Unidos, que llegó un fuerte frenón cuando asumió el presidente demócrata.

La excu… perdón, el argumento usado por Obama para frenar un TLC mal negociado que aventaja principalmente a su país, y que pone en evidencia las tradicionales fallas en materia de política exterior de Colombia, es la falta de protección a los trabajadores colombianos. Claro, dado que el cimiento principal de Obama durante su campaña y primeros días de presidencia era mostrarse como un líder benévolo y humanitario distinto a todos sus antecesores, principalmente George W. Bush. Por supuesto, después de leer ese texto sería fácil caer en la melosería, cuando en realidad muchos de los puntos se tratan de la defensa de derechos básicos de cualquier persona, sea esta trabajadora o no.

Pero hay algo subyacente en este enarbolado discurso, y tengan ustedes en cuenta quienes fueron los que patrocinaron la campaña del actual presidente gringo: los sindicatos. Es por ello que la primera medida grande de la actual presidencia norteamericana fue darle los famosos “bailouts” a empresas como General Motors que están diezmadas por sus sindicatos. Admitido, los republicanos suelen beneficiar a los grandes monopolios empresariales, pero en este sentido los demócratas también apoyan grandes monopolios, los cuales no sólo han quebrado a empresas sino también a ciudades enteras como es el caso de Detroit.

Por eso no sorprende tanta insistencia en nuestros asuntos sindicales. Menos mal no soy un creyente de las teorías conspiracionistas, o ya andaría pregonando quien sabe que desfachatez. Más bien toca ver cuál es la ganancia en este asunto de Obama y sus sindicatos. Porque un TLC, sea el que sea, tiene cualquier cosa menos de “Libre”, ya que el levantamiento de aranceles sólo es con determinados productos, y muchos de los que nos concedieron ni siquiera los producimos. Además de existir legislación interna en cada país que hace las veces de proteccionismo, todo el cuento es una farsa.

Más bulla que otra cosa, esa es la realidad con ese anhelado TLC al cual no se le debería dar mayor cachucha, al contrario, debería ser renegociado. De aquí a que Santos logre todo lo que le impone este texto está infortunadamente lejano, al no tener el estado colombiano un control certero sobre la seguridad ciudadana. Quisiera pensar que se trata de una cortina de humo por parte de nuestro gobierno para mantener contento a Obama mientras nos ocupamos de otras cosas, pero que me late que no es así.

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