Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 19 de abril de 2011

Peleas de lavanderas

Existen situaciones en la vida en las cuales no me gusta entrometerme como por ejemplo una pelea de novios, un llamado de atención donde no estoy implicado, reuniones familiares ajenas, etc. Siendo específico, en situaciones donde lo más probable es que se den calenturas de cabeza y yo salga perdiendo por sapo. A eso le agrego el hecho de que los latinos preferimos usar más el corazón que la cabeza, y usarlo mal dicho sea de paso, y por eso muchos de nosotros nos tomamos ciertas cosas mínimas como afrentas personales que solamente pueden ser satisfechas con “la venganza” (y luego me pregunto por qué las telenovelas son tan populares).

Por otra parte, una cosa que a los seres humanos nos encanta es el chisme, y por ese motivo los medios de comunicación en buena parte del mundo usan más el escándalo que el análisis como estrategia de venta, y hay que decirlo con toda franqueza, los nuestros están como peces en el agua en ese estilo. Debido a eso es que están tan pendientes a lo que diga el ex presidente Uribe, quien si bien mueve todavía a masas considerables de gente, sus comentarios han sido aprovechados para generar camorra en vez de discusión seria; como también los comentarios de sus esbirros (ustedes saben quienes son).

Porque Uribe no es ningún imbécil, todo lo contrario, él claramente se dio cuenta de que debía apelar a ese impulso emocional que nos guía, y por eso cada vez que sale alguna declaración del ex presidente salen a flote comentarios altisonantes y rimbombantes tales como “el único”, “el mejor presidente”, y llegan a ser incluso temibles: “el salvador de la patria”, “nuestro máximo general”, y por ese estilo. Y no para en esos acalorados sobrenombres, precisamente por esa visión emocional todo proyecto que parezca distinto, así sea sólo en la forma, a lo propuesto por el Capataz del Ubérrimo, es acusado de traición, y ni siquiera a Uribe sino a la patria (¿?).

Pero el punto más negro de estas efervescencias es que queda en evidencia como las masas están dispuestas a pasar por encima de lo que dicen enarbolar en aras de que se les dé contentillo a sus impulsos del momento. No me refiero exclusivamente a como por poco se pasa totalmente por encima sobre el Imperio de las Leyes en nombre de la “democracia”, para terminar con una presidencia centroasiática tipo Chávez, al que supuestamente se odia en todo sentido. Sería bueno saber cuántos en serio están dispuestos a irse a la guerra o mandar a sus hijos en nombre de tan “altos” ideales, y no resultan a la hora del té haciendo “estudios en el extranjero”. Ojo, Chávez es el gobernador más ruin y antidemocrático de la región en la actualidad pero no me parece buena estrategia caer en su juego.

Por otra parte, si les parece muy traicionero el que Santos haya llevado su propia agenda una vez en el solio presidencial, vuelvo y digo: ¿quién los manda ser tan arrebatados y dejarse llevar por sus emociones? Para aquellos que nos tomamos el tiempo en leer las campañas presidenciales y pararle bolas a los discursos electorales de Santos, ya sabíamos que estaba simplemente aprovechando el impulso del uribismo para llegar a Palacio y hacer su propia presidencia. ¿Es buena la actual presidencia? ¿Es mala? Está abierto el debate, pero con razones y argumentos, y no con refriegas propias de macacos en celo. Además hay que tener cuidado con la forma en que el espíritu “vecorreydile” de nuestros medios noticiosos publica cada comentario del ex presidente, porque si bien tiene todo el derecho de opinar, vale la pena preguntarse ¿merece tanta atención?

Lo más divertido del asunto es que de todas formas aquellos que están en el poder son más estratégicos y menos calurosos que aquellos que vociferan traición y el fin de la patria (cosa en la que también caen los contradictores de Uribe, la cosa es para ambos lados). Por eso es que hoy dan aviso los integrantes del Partido de la U que no van a fraccionarse por las diferencias entre Uribe y Santos [1] [2]. Y es que no les conviene siendo el partido mayoritario en ambas cámaras legislativas, porque de fraccionarse lo único que lograrían es una ingobernabilidad que no le conviene nadie, al resultar ésta en la pronta salida de este partido del poder dejando vía libre a todos sus opositores para acceder a él.

Soy consciente de que este artículo me va a dejar con pocos amigos, además es cierto que sólo miré un lado del asunto, también es evidente que la Ola Verde aprovechó el pánico dentro del antiuribismo para hacer campaña, y  sus cánticos más parecían de procesión religiosa que de manifestación política. Es verdad que el acercarse a estos temas con cabeza fría y mirar con detenimiento los hechos puede llegar a ser aburrido para el ciudadano promedio, pero si seguimos sacando de proporción nuestras emociones resultaremos en el mejor de los casos pendientes de chismorreos de salón como pasa ahora, o metidos en un terrible berenjenal del cual nos arrepentiremos.

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