Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 11 de abril de 2011

Las reverberaciones del caso Nule

Siguen los escándalos por los desmadres del Grupo Nule, por los cuales se ha visto afectada la ciudad de Bogotá, y es uno de los lunares más negros de la alcaldía de Samuel “Ungenio” Moreno. Con toda la cobertura que le han dado los medios, los cuales se han encargado de satanizar a estos personajes a veces olvidando el derecho al debido proceso así las pruebas sean contundentes y el cinismo mostrado por los acusados, no sentí que debía decir mayor cosa sobre este asunto. Pero una vez más caigo en cuenta de que aquí hay más de lo que se ve a simple vista.

Algo que es muy propio de la ética criminal es aquella frase que reza: “si yo caigo, no caigo solo”, y por eso los Nule se están agarrando de cuanta reunión hayan tenido con cargos públicos para encochinar a sus funcionarios, empezando por el propio presidente. Ahora, si en verdad estos funcionarios tuvieron algo que ver en los desfalcos cometidos por estos truhanes, sería genial que también los procesaran a ver si por fin nos deshacemos de tanta lacra, pero no le pongo mucha fe al asunto. Si Lleras Restrepo nunca respondió por el supuesto fraude de las elecciones de 1970, como tampoco Betancourt lo ha hecho por lo sucedido en el Palacio de Justicia ¿Ustedes creen que a Uribe le va a pasar algo por unos contratos torcidos en Bogotá? Poco probable.

Es que además hay tener en cuenta que la corrupción no sólo hace presencia al interior del Estado, que suele ser la acusación común, también nuestra empresa privada está invadida por este mal. Este es uno de tantos círculos viciosos en los que nos hemos metido en nuestro país por no aplicar ningún correctivo a tiempo. Porque como hemos visto en nuestra tímida apertura y en las timoratas privatizaciones, que lo que en realidad se ha hecho es trasladar un monopolio (con todos sus problemas) del Estado a la sociedad civil. Yo me mantengo firme en mis principios de que es preferible un Estado árbitro que interventor, y que se mejor si las cosas las manejan los particulares y no el Estado, pero soy consciente de que esto no será efectivo si el proceso para lograr tal paso de entrada está podrido.

Pero el principal problema no es si se encarga el uno y el otro, sino cómo hacer para romper este y los demás círculos viciosos. Porque el problema de raíz está en nuestra cultura del facilismo la cual hizo metástasis durante la época de los grandes carteles del narcotráfico. Cosa que toma mayor fuerza si se tiene en cuenta que desde nuestra última constitución política se han creado más cargos burocráticos, no sólo haciendo más ineficientes las labores del Estado, sino también demostrando lo que bien dijera Lord Acton: “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, porque hasta se agarran de un puestucho para darse ínfulas.

En conclusión, una vez baje la marea el caso de los Nule será otro en nuestro historial de malas jugadas. Lo más probable es que en menos de 20 años nuestra amnésica sociedad se esté horrorizando por un nuevo desfalco de contratación, y unas obras mal hechas o a medio hacer (o ambas). Mientras no haya un cambio de fondo las cosas seguirán igual, y la hora del té sólo tendremos que culparnos a nosotros mismos porque esto suceda.

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