Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 23 de abril de 2011

La reflexión para esta semana

Ayer aprovechando el descanso de Semana Santa tuve una reunión con una de mis tías para celebrar mi pasado cumpleaños número 30. En medio de los múltiples temas que tocamos ayer, estuvimos hablando sobre el tema laboral, en el cual mi hermano comentó que se sentía cómodo trabajando como empleado, y yo dije algo similar con mi estilo free-lance. Mi tía que es una de dos tíos que se arriesgaron a formar su propia empresa, y que es la única en la familia que sigue en esa línea, nos contó como tal decisión fue producto de un consejo de mi abuelo, pero que ahora no le parecía tan buen consejo.

Es de notar el por qué mi abuelo lo consideraba un buen consejo. Él llegó a Bogotá huyendo de la violencia en su natal Boyacá, para llevar una vida acá que bordeaba con la indigencia, además que en esa época no existía la figura de los “desplazados”. Y menos mal no existía, porque mi abuelo no se puso a esperar dádivas por parte del Estado, sino que se vio obligado desde muy pequeño a buscar formas de sobrevivir. Y así de ser el botones del antiguo Hotel Intercontinental, para luego ser barman y empleado de una cigarrería, para finalmente sí, montar su propia empresa: una panadería (no todos los empresarios tienen un aspecto porcino y visten de monóculo, chistera y sacoleva).

Y para colmo de males, la panadería la abrió estando ya casado y con cuatro hijos. Y otro aspecto interesante del abuelo, es que a pesar de no haber terminado siquiera la primaria, era un hombre que se interesaba por educarse y darle la educación que él no tuvo a sus hijos. Esa es la razón por la cual su regalo predilecto eran libros, hasta el día en que empezó a fallarle seriamente la vista. También es la razón por la cual mi papá y todos sus hermanos son profesionales de buenas universidades, y la familia pudo dar pasos agigantados hacia adelante. Para aquellos que dicen que “el emprendimiento no es natural”, y que aquí la “cultura es otra”, podemos ver como un pobre niño campesino logró salir adelante principalmente por su cuenta.

Por otro lado, es comprensible que mi tía ya no le parezca un buen consejo montar empresa, y que cada vez sean menos las personas de mi generación que se atrevan a hacer empresa a pesar de teóricamente tener mejores facilidades que las que tuvieron sus antecesores. Porque si bien el abuelo no la tuvo fácil, hay que tener en cuenta en que por lo menos lo dejaron trabajar. Empezando porque logró ser el propietario del inmueble de su negocio, por lo tanto pudo hacer las modificaciones necesarias para fortalecerlo, además de no írsele su ingreso pagando un arriendo. Fuera de eso, no existían regulaciones que supuestamente protegen a los trabajadores y a los consumidores, así que el abuelo pudo deshacerse de empleados inoperantes o simplemente ladrones que le echaban a perder su empresa.

Y es que además del mal necesario en una sociedad tramposa de tener ciertas regulaciones que defiendan a los consumidores, porque si hay mucho cafre suelto, le sumamos las ridículas regulaciones de la ISO, que no son más que unos arreglos de forma que poco o nada tienen que ver con el producto final, pues es más carga para aquellos que montan una empresa. Porque si bien uno de empleado o de free-lance se olvida de su trabajo una vez llega a casa, el propietario de una empresa, por pequeña que sea, se lleva los problemas de esta a casa y tiene que poner todas sus energías en función de ésta. Y si siguen desapareciendo esas pequeñas empresas ¿cuántos empleos creen que se generarán para aquellos que le hacemos de empleados o free-lance?

Porque en este orden de ideas, algunos podrán acusarnos a las nuevas generaciones de tener una “mentalidad de empleados” al esperar por las condiciones idóneas (que nunca llegarán) para animarnos a hacer algo, y así evadir cualquier responsabilidad, y tienen razón. Pero esto es alimentado en un círculo vicioso de una “mentalidad de pobre” todavía más preponderante, en donde se cree que aquel que nos contrata necesariamente es un enemigo al cual hay que acabar a toda costa, y que por el mero hecho de nuestra existencia se nos debe todo, y por eso no nos es natural el tomar las riendas de nuestra vida, y ese es el motivo por el cual le exigimos a un Estado que no ha sido capaz aún de cumplir sus funciones básicas en todo el territorio nacional, el que nos dé aún más privilegios, causando que no pueda hacer ya nada bien. Y lo peor, es que con este esquema los que ganan son aquellos que mantienen los mismos monopolios que decimos odiar.

No es sólo que se necesite un cambio de cultura en nuestro país, es que también se ha deformado y se sigue deformando (si no es que ya venía mal) a medida que sigamos hablando de derechos y no tanto de deberes, sin caer en cuenta que ceder responsabilidades equivale a ceder libertades. Mi abuelo a la larga hizo lo que quiso, no todo lo que quiso, pero sí lo que se propuso. Lo peor es que el daño está hecho, y arreglarlo tomará tiempo, pero si se empieza desde ya, es probable que logremos salir de este lodazal antes de que sea tarde.

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