Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 2 de abril de 2011

Crisis en la tierra de los elefantes

África: el continente perdido. Un chiste cruel que solemos decir en clase es que ese continente existe sólo para que en Latinoamérica no nos sintamos tan mal de nuestra situación. Célebre por contener lo que posiblemente sean los peores males de la humanidad en la actualidad: enfermedades, hambrunas, masacres, violaciones en masa, y por supuesto, Libia. Claro, se posicionó en el mapa hace poco al haber sido sede del último mundial de fútbol, y aún se espera que alguno de sus equipos logre posicionarse como potencia en ese deporte. Hablando de cosas llama la atención lo que sucede actualmente el país natal de Drogba, Costa de Marfil.

Desde las elecciones del pasado noviembre el país se encuentra en caos dado que a pesar de la victoria de Alassane Ouattara, reconocida incluso internacionalmente, el actual presidente Laurent Gbagbo, quien está desde 2000, no quiere ceder la presidente y aún la reclama como suya. El problema es que desde 2002 el país africano se encuentra sumido en una guerra civil, y aunque se ha dado un cese al fuego, las facciones que tienen al país dividido apoyan ya sea a uno o al otro. Se sospecha de que Ouattara estuvo detrás de un fallido golpe de estado que dio inicio a dicha guerra, y hay fuertes acusaciones por parte de organismo internacionales en contra de Gbagbo de apoyar a las milicias más feroces.

Visto desde un punto de vista ideológico, Gbagbo representa un discurso populista y consecuentemente con éste busca una soberanía propia para su país, aislándolo de la influencia internacional llegando a atacar su influencia, y llevando a cabo “redenciones” para el pueblo. Por otra parte, Ouattara educado en los Estados Unidos, representa las fuerzas tecnocráticas marfileñas, y por lo tanto tiene una visión más internacionalista y pro-occidental, y sus opositores lo acusan de querer vender al país.

Pero la verdad es que la cosa va más allá de una simple ruptura ideológica, de ser así se hubiese resuelto en las mismas elecciones. Aquí lo que tenemos es una lucha por el poder, y aunque suene ridículamente obvio, hay aspectos que van más allá de esta simple declaración. Dado la tardía descolonización africana, que ésta no tuvo un mayor componente ideológico fuerte como fue el caso de América, y que mayoritariamente el continente está compuesto por grupos sociales que no tienen la concepción del Estado-Nación westfaliano; es de suponer que esa construcción de nación en África tenía que ser un proceso violento y cruel.

Además, una clara muestra ese proceso en formación es que África no posee ninguna potencia regional que trate de controlar su esfera de influencia e intente poner un poco de orden a la región. Alguien me alegará que Sudáfrica le apunta eso, y yo le diría que tiene razón, pero dicho país no tiene aún la fuerza suficiente como para asegurar esa posición, mucho menos dada la distancia física con Costa de Marfil. Ahora, esto nos lleva a otra pregunta ¿por qué se interviene a Libia con el argumento de la defensa de los derechos humanos, mientras que a Costa de Marfil la dejan a su suerte? De hecho las misiones extranjeras dejaron el país en la parte más cruenta de la guerra civil.

La respuesta no es el petróleo como pensarán los conspiracionistas, de ser por eso hubiese habido una voz más activa en la separación de Sudán del Sur y la falta de claridad por parte de Khartoum al respecto. Una vez más reitero que las crisis en el norte de África afectan las zonas de influencia de Europa, como bien explica Joseph Nye los refugiados en masa pueden alterar hasta al Estado más estable, y las reacciones ya se hacen notar. Al no estar Costa de Marfil bajo la influencia ya de alguna potencia, aun cuando sea regional, veremos como de darse una intervención será demasiado tarde como fue el caso de Ruanda.

Lo que acontece en Costa de Marfil es grave y puede seguir escalando. No tendrá tanta rimbombancia como los sucesos en Medio Oriente, pero no dudo que una vez estos bajen la tensión en un futuro estaremos más pendientes de los procesos de formación dentro del África Subsahariana. Además que en estos casos vemos el peligro de que en los Estados no haya una cabeza visible ¿Tendremos dos países nuevos? ¿Se dará una resolución pacífica? ¿Se implantará un régimen no-democrático que dure décadas? Es difícil todavía dar respuesta a estos interrogantes.

(Ya pronto, la nueva sección de Relaciones Internacionales en Godopunk)

No hay comentarios:

Publicar un comentario