Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 6 de abril de 2011

Colombia Caribe

Mucha bulla se ha hecho desde que Colombia recibió un puesto temporal en el Consejo de Seguridad de la ONU, y mucha más desde que a partir de esta semana tiene la oportunidad de presidir dicha rama de la organización internacional. ¿Pero qué significa esto en realidad? ¿Qué nos puede importar al colombiano promedio? Mucho, si como todo en la vida se sabe utilizar.

Los discursos del Presidente Santos ante la ONU en estos días no pudieron llegar en mejor momento. Algunos pensarán que lo digo por el hecho de que Santos les “exigió” a los gringos que se fijaran más en su propio hemisferio. La verdad no, eso solamente refleja nuestra eterna lambonería en aras de obtener algún favor mientras otros son más vivos y empiezan a mirar otras opciones. Tampoco voy a tratar por ahora el encuentro Obama-Santos, el cual si bien es interesante, es mejor esperar a ver qué sucede; al darse éste luego del desaire propinado por el Gorila Rojo, y ser Walid Makled una carta que podemos jugar a nuestro beneficio. No mis lectores, me refiero al llamado de ayuda hacia Haití.

¿Cómo así? ¿Por qué? Si Haití es un estado fallido y después del temblor en serio pareciera que se lo llevó el demonio. Para comprender a donde voy permítanme antes hacer un par de citaciones, primero de nuestra Constitución Política:

ARTICULO 9º—Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos  y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia. De igual manera, la política exterior de Colombia se orientará hacia la integración latinoamericana y del Caribe.

Y ahora de los lineamientos de nuestra cancillería[1]:

·       -   Se dará continuidad a la Estrategia de Cooperación Sur – Sur de Colombia con los países de la Cuenca del Caribe y Mesoamérica.
·         - Se  proyectará liderazgo en la ayuda y la cooperación internacional en la recuperación política, económica y social de Haití

Ojo, con esto quiero llegar a que si bien podrá parecer una muestra de altruismo por parte de nuestro presidente, como en toda obra altruista, en el querer impulsar la reconstrucción de Haití hay un interés de por medio (así algunos piensen que eso no es cierto). Colombia, como bien lo señala su última constitución, tiene dentro de su proyecto de nación el establecer relaciones de “cooperación” con el Caribe, lo cual en realidad bien puede ser interpretado como el deseo de establecer una zona de influencia en dicha región. Ello no debe ser sorpresa al ser Colombia un país mejor posicionado que muchas de esas islas, y además se deben tener en cuenta las oportunidades que se presentan.

La primera de estas es el hecho de estar en el grupo de los CIVETS, los cuales se consideran los países emergentes detrás de los BRIC. Ahora la catástrofe en Haití nos abre una puerta para pasar del dicho al hecho en los propósitos mencionados, más teniendo en cuenta que una participación directa podría hacer que en dicho país la nueva organización vaya de tal forma que nos convenga. Y finalmente, tener en cuenta que México nos tiene en cuenta para los proyectos de integración centroamericana lo cual puede hacernos mirar hacia otro lado, más teniendo en cuenta que varios de nuestros vecinos en la región andina están metidos en planes idealistas sin sentido, y nos ven con malos ojos.

El hecho de lograr estos propósitos con inteligencia bien podría servirnos para salir de nuestro eterno ensimismamiento, que bien puede calificarse como una de las razones subyacentes a varios de nuestros eternos problemas. Además, como he mencionado en anteriores oportunidades, nos sirve como fogueo el impulsar mayores relaciones económicas con países pares o incluso que no están en nuestras mismas condiciones, para poder así aprender a pisar más duro en este campo y ahí sí poder lograr mejores estadios con países más duros.

Entre los muchos contrastes de este gobierno, éste es uno de esos que espero lleguen a feliz concreción. Colombia bien debería de dejar de pensar en los andes y reconocer su calidad tropical, y alegra saber que  hasta ahora parece ser una de las prioridades de esta presidencia. En definitiva, sigo firme en mi tesis de que en este país necesitamos una mirada más amplia hacia afuera, y en el proceso quemar muchos diablitos de nuestra política retrógrada. Por lo pronto, buscaré mi bloqueador solar y mi flotador.

(cada vez más cerca: nueva sección internacional en Godopunk)

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