Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 16 de abril de 2011

BRICS no BRIC

Mientras sigue la expectativa por la nueva sección de Relaciones Internacionales en este espacio, sucedió algo durante esta semana que vale la pena señalarse. El pasado jueves 14 de abril en la ciudad de Sanya, China, se reunieron los líderes del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) más el presidente de Sudáfrica con el propósito de integrar a este país al susodicho grupo de potencias emergentes. Aunque se supone en principio que esta es una organización económica, la Declaración de Sanya deja ver que no todo es plata en la vida.

El dinero es simplemente una forma de poder, de hecho, más que un fin en sí mismo es un medio para poder acceder a ciertos beneficios ¿y qué es lo que buscan todos los estados? PODER. Por ello no me resulta sorprendente lo escrito en dicha declaración, en particular los puntos 8 y 9, y ciertos indicadores de soft power (el cual es poder de todos modos) que pasé por alto individualmente, pero que ahora en conjunto tienen mucho sentido.

Es interesante notar cómo se desarrolla la competencia por el poder entre los distintos estados, más aún cuando todo indica en que es una competencia donde no habrá un ganador claro, aunque estos últimos años den la falsa impresión de que haya un hegemón en el sistema internacional. El surgimiento de este tipo de organizaciones sólo demuestra que a pesar de haber terminado la bipolaridad anterior que mantenía cierto equilibrio en el sistema, existen países que buscan ser serios competidores de esta supuesta hegemonía.

Y es por esta razón que hago hincapié en los puntos 8 y 9 de la recién emitida Declaración de Sanya, donde a pesar de decir que los BRICS se atendrán y respetarán a la ONU como máximo órgano internacional, ya se ve la disposición de estos países por cambiar la configuración del Consejo de Seguridad. Aún más ahora, que durante este año los 5 países se encuentran conformando dicha entidad, y teniendo en cuenta hechos recientes, sólo Sudáfrica no se abstuvo de votar en la intervención en Libia, pero no es descarrilado que ya veremos a este país votando más en línea con los otros cuatro. Precisamente, al tener ahora relativamente un miembro por cada continente (faltando por definirse Oceanía y que Rusia diga de donde es), se trata de un enclave bastante interesante para competirle al atlanticismo por todos los frentes.

En cuanto al mencionado soft power, baste con ver que los últimos olímpicos fueron Beijing 2008 y el último mundial fue Sudáfrica 2010, y los próximos certámenes serán el mundial en Brasil 2014, los olímpicos de 2016 se harán en Río de Janeiro, y por supuesto ya se proponen hacer un fuerte lobby para que el mundial en 2018 se haga en Rusia. Pueda que estos eventos saquen a flote los problemas internos de dichos países, como sucedió con el pasado mundial donde se tuvo que regalar boletas para mostrar los estadios algo llenos, pero en nuestra mentalidad de “derechos y bienestar” hemos olvidados que potencias pasadas no eran precisamente paraísos terrenales, de hecho, todavía no lo son.

No importa si algunos dicen que con la globalización las fronteras se han borrado y que los estados pronto desaparecerán. En realidad, lo que ha habido es una simple reconfiguración y prueba de esto son los BRICS, los cuales nos dan buena visión sobre el regionalismo preponderante en esta época de la historia. Vamos a ver que tanto éxito tenga esta nueva agrupación de países, o como yo sospecho levemente, cuál sacará ventaja y deje a los otros atrás para que así retornemos a nuestra histéricamente recordada bipolaridad.

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