Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 25 de abril de 2011

¡Ay el desarrollo!

¡Ay el desarrollo! Una palabra que en estas latitudes nos suena como aquel amor único en la vida que con tanto ahínco nos venden los cuentos de hadas, telenovelas y canciones populares. Y así como ese esquivo amor único, el desarrollo parece una meta inalcanzable que se escapa cada que parece estar cerca. Caballito de batalla de más de una campaña presidencial, grandilocuente como él solo, pero a la larga parece quedarse en puras palabras. Y es que no se crean, la preocupación no sólo es acá, hay amplios textos en ciencias sociales de todo el mundo tratando de hallar una solución (tal vez para encontrar un mejor freno al problema migratorio).

Entonces llega el día en que uno se pregunta por qué esta es la hora en que no se nos da. Sería bueno entonces comprender que no necesariamente se trata de que un presidente sea incumplido, malo o incluso corrupto. Hay que recordar que a pesar de nuestro fuerte presidencialismo, todo proyecto de ley debe pasar por el Congreso para ser aprobado, y en ese proceso lo más probable es que sea modificado. Pero no como uno esperaría, o por lo menos yo, donde se corta con toda la manteca añadida y se saca un buen documento. Todo lo contrario, en vez de ser estudiado y mejorado, lo que tenemos es un documento más obeso y por lo tanto lento e inefectivo.

Porque claro, uno no vota por un representante ante el Congreso para que no haga nada ¿o sí? Admitido, yo lo hago. Y lo hago firme en mis convicciones de que un Estado que más deja hacer, más nos llevará a ese desarrollo. Lo hago también, porque el entendimiento en general es que un político que trabaja es el que más mano meta a cuanto proyecto salga, y cuantas más obras físicas realice. Para mí hace más un político que procura evaluar con cabeza fría cada proyecto que salga desde el estado y que incluso lo rechace, distinto a esta tendencia que venimos viendo de cómo quiere asegurarse “beneficios” para su región, y resulta metiendo más de un mico, y de paso haciendo que como siempre todo se quede en buenas intenciones.

Porque citando a algunos de los textos mencionados, por ejemplo la obra de Barrington Moore, donde se ve a claras luces que el desarrollo cuando es impulsado desde arriba desemboca en fascismo. Tal vez sea un poco exagerada esta apreciación, aunque en el “Camino a la Servidumbre” de F.A. Hayek se ilustra bien como podría darse, y tal vez haya mucho demente que no lo considere mala idea o incluso ideal. Yo no creo que el desarrollo deba darse pasando por encima de las libertades, mucho menos con un alto costo humano como fue el “milagro” de la economía alemana en la década de 1930. Y vamos a ver si todos aquellos que claman por un régimen de tal corte aguanta el voltaje que éste trae consigo.

Por otra parte, no faltarán aquellos que dicen que dicho desarrollo vendrá del “pueblo”, esa masa amorfa que es todo y a la vez no es nada, y lo que es peor, ahora quedó tergiversado que toda iniciativa popular necesariamente debe ser un alzamiento en armas con un discurso marxistoide. Pero una vez más caen en la trampa anterior, y la historia lo ilustra. Las dichosas “revoluciones del pueblo” lo único que ocasionaron fue regímenes iguales o peores a los mencionados en el párrafo anterior, y se tuvieron que llevar a muchos por delante para darse tal “paraíso proletario”, e incluso más en los planes quinquenales o en el “gran salto adelante”. ¿En serio están dispuestos a llevar con ese costo humano? ¿Más teniendo en cuenta que no es garantía de nada (no más miren a Cuba, Zimbabwe o Corea del Norte)?

Aquí me voy a permitir volver a mi metáfora inicial del amor único, y también hacer una referencia tangencial al zen. Así como en las relaciones sentimentales, el desarrollo como el amor único no viene de un agente externo sino que nace dentro de uno mismo. Si cada uno se pone a trabajar en lo suyo sin esperar que llegue un supuesto salvador terrenal es mucho más probable que poco a poco se vayan dando las cosas de esta manera que si seguimos dependiendo de los gruesos documentos que no llegan a nada allá en el Estado, es más, ahí sí podríamos exigirle que deje trabajar. Es decisión nuestra.

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