Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 19 de marzo de 2011

Miedo por docenas

El mundo se va a acabar. Eventualmente claro está, pero es muy difícil establecer una fecha exacta. Es más, ni siquiera creo que esto se llegue a dar en un tiempo próximo. Si hay algo que ha caracterizado a la humanidad desde sus inicios es un rampante egocentrismo, y a pesar de las teorías post-modernas que caracterizan a nuestros tiempos donde se relativiza todo, este rasgo se manifiesta en creer que el ser humano va a destruir a un planeta y todo lo que habita en él. La verdad, es que si algo va a destruir la humanidad es  a sí misma, pero lo más probable es que el planeta siga su curso como lo hacía antes de que existiera siquiera el primer homínido.

Pero no me quiero meter en relajos de ecología en este post, al tratarse de una ciencia nueva y por lo tanto aún muy debatible. Lo que me llama la atención del asunto es algo que mi profesor de microeconomía señala como “toda oferta crea una demanda”. Ya vemos como mucho de los canales que se venden a sí mismos como científicos han hecho un lucrativo negocio haciendo “documentales” sobre el fin del mundo, basándose en lecturas bastante curiosas sobre culturas desaparecidas como los mayas, o interpretaciones bastante aleatorias de textos sagrados como la Biblia o la Tora. En realidad lo que parecen delatar es una severa apofenia donde son ya muchos los contagiados.

Por lo tanto, ahora cada vez vemos más gente que se basa no sólo en los mencionados documentales, sino en aquellos que salen en cualquier página de videos en internet, para andar temerosos en la vida; desde los grupos de locos que arman una secta alrededor de algún suceso, hasta aquellos que ante cualquier eventualidad sienten que ya llegó el día del juicio final. Terremotos, huracanes, tsunamis, enfermedades, guerras, todo esto no sólo se ve en las noticias, también en los libros de historia, y probablemente sin tanta amplificación escandalosa. Es más, lo que se ve ahí es que este tipo de eventos lo que lograron a largo plazo es que se pensaran en soluciones para ellos, y fue esa búsqueda lo que ayudó en gran parte al surgimiento a muchas de las ciencias actuales.

Pero así como todas esas aflicciones no son nuevas, tampoco lo es el esperar que el mundo se acabe en los próximos 20 minutos. Para el año 1000 en el mundo cristiano se esperaba que se diese el juicio final, lo único que sucedió unos años después fue el cisma entre la iglesia de occidente y la de oriente, cuyas consecuencias fueron más políticas que apocalípticas, y ni siquiera afectaron a todo el continente europeo ya que todavía quedaban tribus en el norte que seguían siendo paganas. Así mismo no se debe olvidar a los milleristas en el siglo XIX de donde salieron Ellen White y sus Adventistas del Último Día que aún interpretan cuanta vaina como seña de que el fin está cerca.

En fin, la cosa se ve más grave hoy en día porque si en algo estoy de acuerdo con muchos académicos, es que se nos ha ido olvidando nuestra historia y por eso el miedo parece pandémico, además que hoy en día las avanzadas comunicaciones hacen que nos enteremos de cosas que incluso a nuestros abuelos les pasaban de largo. Y con ese prospecto me sumo al pesimismo generalizado, y no porque crea que el mundo o la humanidad se vayan a acabar pronto, sino porque entre el pánico parece que se nos ha olvidado que esos son los retos que hacen que sigamos avanzando como especie. ¿Exagero? El tiempo lo dirá.

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