Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

domingo, 20 de marzo de 2011

Libia: Inicio de una intervención.

Lo primero que debe preguntarse cada uno de nosotros antes de hablar precipitadamente sobre los sucesos que acontecen actualmente en Libia es si está de acuerdo en que se le ponga un freno a Qaddafi (usaré esta transliteración al alfabeto occidental al serme la más familiar), o si cree que le corresponde a los mismos libios lidiar con ese “problemita”.

Traigo esto a colación porque suele suceder que aquellos que más dicen pelear por la paz y los derechos humanos, son los mismos que están en contra de cualquier intervención militar. Y dado el historial del dictador norafricano, no es probable que este reaccione y diga que se retire del poder. También si se tiene en cuenta que en los casos de Túnez y Egipto un factor decisivo fue que el ejército se unió a los opositores dando a un paso menos violento y sin necesidad de intervención extranjera; pero en el caso libio, a pesar de los casos de militares disidentes, el ejército apoya a Qaddafi, lo cual traduce que continuarán los ataques a civiles.

Ahora bien, mientras transcurre la Operación Odisea de la Mañana, es interesante notar varios aspectos alrededor de esta. En primer lugar, no se trata de un ataque cuya decisión de realizarlo la tomó Estados Unidos de forma unilateral, sino que fue algo discutido en el Consejo de Seguridad de la ONU donde 10 de sus 15 miembros votaron a favor, y los otros 5 no votaron en contra sino que simplemente se abstuvieron. Así mismo, hasta el momento no se trata de una intervención militar a gran escala, sino el aseguramiento de una zona de restricción de vuelos para impedir que Qaddafi siga bombardeando a la población libia.

También hasta el momento el apoyo militar estadounidense se ha basado en apoyo naval a las fuerzas de ataque de la coalición, y sería dudoso, por no decir estúpido que Estados Unidos se involucre más allá de este apoyo cuando aun mantiene dos frentes abiertos en Afganistán e Iraq. De hecho, esta es una buena oportunidad para que la Unión Europea ratifique su discurso de apoyar a todos aquellos que pelean por la libertad y la democracia, pero dejando su dependencia de Estados Unidos en materia de seguridad. Esto debido a que con un simple vistazo a un mapa del Mar Mediterráneo es evidente cual es la zona de influencia mayormente afectada de salirse de sus fronteras el conflicto libio.

Es por ello que entre los países más entusiastas con este bloqueo se encuentran Francia, España e Italia, particularmente el primero de estos que junto con Reino Unido ha encabezado los ataques aéreos para asegurar la zona de restricción de vuelos. Pero vemos como el gigante europeo, Alemania, no sólo se abstuvo de votar en el Consejo de Seguridad, sino que se muestra aún dudoso de cómo manejar el asunto libio. Si bien apoya los bloqueos económicos y comerciales al país norafricano, su presunto acercamiento pacífico al problema tal vez tenga que ver más con poner distancia a la influencia norteamericana en su continente para poder eventualmente ratificar su papel como potencia regional. Lo cual también puede explicar el abstencionismo de los otros 4 países, quienes también conforman el grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

Por otra parte, hay que tener en cuenta que con este avance militar no se pretende derrocar a Qaddafi, sino proteger a la población rebelde. Esta declaración muchos la verán como hipócrita, señalando que se trata de un ataque con fines soterrados. De ser así, la estrategia empleada no es la mejor, dado que la única forma de tomarse un país es por vía terrestre, y hasta ahora no parece estar contemplado. Si bien los ataques aéreos son debilitantes para el estado que los recibe, como también el intentar cortarle sus vías de abastecimiento y comunicación, pero estos no son disuasorios efectivos, de hecho, pueden ser aprovechados por Qaddafi para mostrarse como la víctima y subir la moral de quienes lo apoyan.

Tampoco se trata del inicio de la 3ra Guerra Mundial. Si bien de un lado están aliadas varias potencias, del lado de Libia no se encuentra el apoyo de ninguna de ellas, si acaso un reclamo verbal del Gorila Rojo porque de seguro sabe que si se sigue pasando de la raya le puede suceder lo mismo que a su inspirador. Incluso los países de la Liga Árabe se muestran contrarios al régimen de Qaddafi, y Qatar aseguró una participación más directa contra éste. Si bien es grave lo que sucede, este operativo es bastante similar a la Operación Tormenta del Desierto de principios de la década de 1990, donde también desde un principio se pensó que se trataría de una operación rápida y sin casualidades.

Pero la realidad es que esto se puede prolongar, y no sólo eso, puede llegar fácilmente a una escalada. Más teniendo en cuenta que Qaddafi promete una guerra de larga duración. Si aún no tenemos claro que va a suceder en los países árabes donde las manifestaciones populares lograron tumbar a sus dirigentes, el futuro de Libia es aún más confuso. Como es de esperarse no es un tema de solución fácil y de un solo matiz, y que tiene una alta probabilidad de quedar en tablas, que esperemos se dé más pronto que tarde.

(Esperen pronto la nueva sección de Relaciones Internacionales en este blog).

No hay comentarios:

Publicar un comentario