Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 26 de marzo de 2011

¡Buena vecino!

Desde que se acabó la 2da Guerra Mundial ha habido un ideal que se ha vendido desde entonces: la democracia. Es por ello que los antiguos aliados tuvieron que inventarse el nombre de “democracia popular” para poder incluir a países cuyo corte totalitario no se asemejaba mucho a una democracia en la realidad. Y es que de hecho, si uno mira la historia de las revoluciones liberales hasta 1945, la palabra democracia casi que estaba proscrita, porque en varias traducciones de “La Política” de Aristóteles la forma pura del gobierno de todos es llamada “república” y su forma viciada “democracia” (algunas traducciones las llaman “democracia” y “demagogia” respectivamente”).

Pues bien, con perdón de mis amigos y lectores filósofos o interesados en la antigua ciencia, Aristóteles se equivocó. La peor forma del gobierno de todos no es la democracia o la demagogia, es la junta de propietarios, vecinos, inquilinos, o como se que la llamen en el lugar donde usted reside. Aquí es donde la democracia demuestra que no es el mejor de los sistemas sino simplemente el menos peor. Cualquiera de ustedes que haya ido a una de estas juntas sabrá que es un sitio donde hay mucho cacareo y mucho bochinche, pero poca toma de decisión real. Bueno, por lo general el consenso suele darse alrededor de una nueva decoración bien loba. Es que si en serio fuese algo importante no tendrían que cobrar una multa por inasistencia.

Hoy en día hay muchos que se quejan porque ya la gente “no se saluda con sus vecinos”, y que estamos todos distanciados. La verdad es que aunque no niego que algunos son personas agradables, que si alguno necesita de mi ayuda y se la puedo otorgar, y que es buena idea en cuestiones de seguridad saber quien vive al lado; dado mi estilo medio ermitaño prefiero no intimar mucho con los vecinos. Menos teniendo en cuenta lo metiches que pueden llegar a ser, y que así como son simpáticos y querendones un día, luego les da una extrema sensibilidad y volverse unos ogros. Realmente aprecio mucho mi intimidad.

Y es que es evidente que en estas reuniones salen a flote los celos, las envidias, la quejadera, la ponzoña, y demás actitudes tan bellas que tenemos todos los seres humanos. Que este vecino tiene un metro cuadrado de más, que el otro tiene muchas visitas (¿problema suyo?), que parquea mal el carro, etc. Y es que aquí si se acuerdan de que tienen una voz, ojalá tuviesen las mismas agallas para hacerle rendir cuentas a su Estado o su gobierno. En definitiva, esta es una de esas situaciones donde es mucho mejor tener a alguien encargado al cual remitirse cuando haya fallas generales. Por lo pronto tengo que empezarme a alistar porque en una hora tengo que ir a perder el tiempo pudiendo hacer cosas más importantes y/o interesantes (así sea rascarme la barriga mientras veo TV), pero es que me duele pagar esa multa.

1 comentario:

  1. ANEXO: Lo más curioso del asunto es que en la junta que inspiró este artículo me pude percatar de que la mayoría de problemas que aquejan al edificio se deben a que no se cumplen con muchas de las leyes de propiedad horizontal. Al parecer, desde que se construyó el edifico los antiguos propietarios empezaron un jueguito de cacicazgo que hasta el día de hoy se mantiene, haciendo que la parte administrativa colapse en cualquier momento.

    Es curioso como algunos tienen esa necesidad de poder tan a flor de piel como para ser apenas unos miserables caudillos vecinales.

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