Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 3 de marzo de 2011

Almuerzo ejecutivo

Hoy me invitaron a almorzar como a veces suele pasar, y obviamente a mí no me costó nada ese almuerzo. A veces he sido yo quien invite el almuerzo y sí que he sentido el costo de este en mi bolsillo, aunque de seguro no le di mayor importancia a ese peso porque estaba dispuesto a pagarlo de entrada. De seguro no faltará la persona que logra ser invitada a todos o gran parte de sus almuerzos, y lo más probable es que piense que almuerza gratis. Craso error: esos almuerzos les cuestan a los incautos que invitan al aventajado, incluso si lo invitan a almorzar a su casa, porque de seguro antes hicieron mercado más el gasto energético en la preparación del almuerzo. Es más, si quienes invitan son productores de alimentos, el almuerzo también les cuesta, dejaron de ganar un porcentaje, por ínfimo que sea, para proveer tal almuerzo.

Si con algo tan sencillo como un almuerzo podemos ver que efectivamente hay un costo involucrado ¿qué podemos pensar de aspectos más complejos de nuestras vidas que involucran intercambio o recepción de bienes y/o servicios con otras personas? Existe y se mantiene el alegato de que ciertos beneficios deberían ser gratuitos, incluso los elevan a categoría de derechos, y además la lista va en aumento. Y voy a ser sincero, por supuesto no me molestaría el saber que no tengo que preocuparme por mis gastos de salud o educación, pero hay que tener en cuenta que estos servicios son cualquier cosa menos gratuitos. Es ridículo pensar que una persona que ha invertido su tiempo, dinero, recursos y esfuerzos para lograr el conocimiento adecuado para curarme o instruirme no espere algo a cambio, y aún teniendo en cuenta a las almas altruistas, sus herramientas de trabajo tienen que salir de algún lado.

Seguro, lo paga el Estado, es su deber claman algunos. Pero para que el Estado pueda pagar ese “almuerzo” tiene que sacar dinero de algún lado, no puede hacer como sugieren algunos despistados en dedicarse a imprimir más billetes. Tal solución lo que haría en palabras llanas es hacer que la moneda perdiera todo su valor y diera exactamente lo mismo que trabajar de gratis (lo que llaman por ahí inflación). Le pide a alguna entidad internacional. Como que mala idea, aunque lo hace, porque igual le toca pagar ese dinero sólo que con intereses. De esa forma quedan dos maneras: impuestos y empresas estatales.

Los impuestos son un mal necesario para la manutención del Estado, e incluso reducido a sus funciones básicas va a necesitar alguna forma de financiamiento. Aquellos que promueven el almuerzo “gratis” por parte del Estado dicen que lo justo es que quien gane más debe pagar más para poder sostener todos los almuerzos que exigen, además pagar de forma obligada. A veces no parecen caer en cuenta que tal forma de pensar a llevado a tasas impositivas de hasta el 90% sobre el ingreso, y honestamente ¿quién va a esforzarse a hacer tal cantidad de dinero para que se la lleven casi toda? Probablemente más de uno, pero lo que hará es buscarse una forma de evadir el fisco, y quedamos en las mismas.

Lo de las empresas estatales es aún más peligroso, al ser muy fácil en que se constituyan en monopolio. Al estar respaldadas por todo el aparato del Estado ¿cómo se puede competir contra ellas? Es como si al mundial de fútbol clasificara un equipo de árbitros, de seguro se llevan la copa o quedan entre los 4 primeros dejando de campeón al que les parezca simpático. Y subiendo el tenor del asunto un poco más, de encargarse el Estado de todos los medios de producción, no sólo nos entregará los productos que se le dé la gana a causa del monopolio, también nos pagará lo que bien le parezca, muy probablemente amarrándonos a él.

Siempre parece que se nos olvida que el pacto social que se pregona abiertamente desde Thomas Hobbes claramente establece que cada uno renuncia a parte de su libertad para recibir protección del Estado. En ese orden de ideas ¿qué pasa cuando le pedimos cada vez más al Estado? Dedúzcanlo ustedes. Todo tiene un costo en esta vida ya sea material o inmaterial, y nadie dijo que todo nos sería dado por el simple hecho de existir. Si realmente deseamos algo fuera de nuestro alcance, depende de nosotros mismos el hacer que esto se nos haga más accesible. Las cosas suelen funcionar de forma bidireccional, y constantemente nos veremos enfrentados entre almorzar o dejarnos morir de hambre.

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