Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Un mundo a disposición

Si algo ha destacado a Colombia en su historia de las Relaciones Internacionales, es que de todos los países sudamericanos es el más pro-gringo. Desde la política del ‘Respice Polum’ de Marco Fidel Suárez, hemos estado muy pendientes de todo lo que se diga y haga en Washington, y solemos seguir sus políticas sin mayor cuestionamiento, a la vez que nuestros vecinos han tratado de una manera u otra y con distintos niveles de éxito de zafarse de la influencia del país del norte. Esto nos ha ganado varios descontentos dentro y fuera de nuestras fronteras, además de algunos curiosos remoquetes como el Caín de Suramérica (¿qué el traidor no era Judas?)

De todos modos, pareciese o ya se dan visos de que ese romance unilateral está naufragando, y todo debido a que EEUU le sigue haciendo el quite a la ratificación del TLC firmado hace ya algún tiempo, incluso ya salió a flote nuestro espíritu de víctimas y ya ha habido voces de “discriminación”. En mi condición de ciudadano dual entre los dos países y promotor del libre mercado he de decir que lo mejor es que no se ratifique tal documento, empezando porque de libre no tiene un carajo con todas las medidas de proteccionismo soterrado que todavía se mantienen en EEUU como los subsidios al agro, además que este TLC está particularmente muy mal negociado para Colombia.

Y hasta bueno sería que le bajáramos un poco la tónica a nuestras relaciones con los gringos, y con ello no me refiero a dar un giro de 180 grados, porque el que estemos como el tipo intenso al que su mujer idealizada nunca le paró bolas no significa que no tengamos cosas pendientes con EEUU, y que podamos zafarnos de ellas de buenas a primeras. No se trata de dejar de comerciar con dicho país, sino de dejar de privilegiarlo, además sabiendo que existen aproximadamente 194 más de los cuales muy probablemente haya algunos de los que podamos sacar provecho. Porque hay que decirlo, en materia de Relaciones Internacionales estamos flojos, no vemos más allá de unas inoficiosas integraciones regionales, el país en cuestión, y la Madre Patria a la que acudimos como hijos mimados que extrañan a la mamá. Súmenle a eso que nuestra capacidad de negociación en el ámbito internacional es paupérrima.

Y esto es lo que más me preocupa ¿cómo es posible que un país que se ufana de vender hasta un hueco y una nevera a un esquimal, y de ser “echao pa’lante”, hace semejantes negocios tan malos y se deja meter los dedos en la boca? Porque ya de entrada en el artículo citado se habla de privilegiar a la sobredimensionada China, lo que demuestra una idea de volver a una mirada polar en vez de global. Yo propondría poner a los vendedores de sanandresito como negociadores de nuestro país, o por lo menos su estrategia de ventas del “se le tiene”. Tal vez sea arriesgado lo que diga, pero en vez de estar pensando en privilegios sería como hora de hacer un estudio de lo que necesitan todo ese chorrero de países y ver la forma de hacérselos llegar, más allá de las materias primas que ofrece nuestro suelo, ya es como hora de ponernos las pilas en aprovechar nuestra ubicación geoestratégica.

De repente eso por lo que lloramos a la larga sea más una ventaja que un obstáculo, si lo sabemos mirar detenidamente. Si realmente queremos que nos tomen en serio ya va siendo hora de dejarnos de comportar como el niño llorón del patio al que supuestamente todos le pegan, y ver la forma de valernos por nosotros mismos. Soy consciente que mi discurso es aún muy “englobado” y toca aterrizarlo mejor, pero por algo tenemos que empezar. 

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