Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 17 de enero de 2011

Un ejemplo de buenas intenciones

Hoy en día me encuentro enviando hojas de vida. Afortunadamente esto no se debe a que me despidieron en el instituto donde trabajo, o a un mal desempeño de mi labor como profesor de idiomas. La razón por la cual me encuentro en esta situación es el hecho de existir en Colombia una de tantas leyes bienintencionadas, pero cuyos resultados son nefastos para el empleado promedio, en particular para aquel como yo que no siente derecho alguno por algo que no se ha ganado. Claro que en estas épocas donde por el sólo hecho de existir se considera que hay derecho a todo, seremos pocos los que tenemos esta mentalidad, pero igual hay que dar la pelea.

Siendo que desde comencé en este oficio desde abril del año pasado, no tenía mayor experiencia, no tengo un título o licenciatura en idiomas, y antes le hacía el quite a dar clases de inglés; mi única ventaja es el hecho de ser hablante nativo del idioma. Otro obstáculo que tengo es el hecho de estar también estudiando, lo que reduce enormemente mi disponibilidad de tiempo. Teniendo en cuenta eso, como también aquella sabia frase que dice “la iglesia no contrata cardenales”, no esperaba que mi primer trabajo como profesor de inglés recibiera un gran sueldo y/o que lograra un contrato definido. Por ello mismo me puse como reto personal el ascender en este campo, y más teniendo en cuenta que contra todo pronóstico, disfruto mucho de enseñar.

Ah, pero en el país de las buenas intenciones los empleados no podemos decidir cómo gastar nuestro bien ganado dinero. Por ley toda persona empleada en Colombia debe estar afiliada a una Empresa Promotora de Salud (EPS), incluso si trabaja de forma independiente. El meollo está en que por ley uno debe ser cotizante, y no basta ser beneficiario del plan de un familiar, y para los independientes se cotiza en base del 12,5% del salario mínimo; y ahora que la gente está pugnando para que le suban al mínimo, al considerarlo injusto, pero para aquellos como yo que ganamos menos de un mínimo dada la naturaleza independiente de nuestro oficio, esto podría bien significar en gastar buena parte del ingreso en una EPS.

Debido a esa extraña noción que cunde en el imaginario colectivo de que aquellos que forman empresa están sentados sobre una olla de oro, y por ello tienen la obligación de pagar por la responsabilidad de los demás. Por ello muchos insisten en que la salud debe ser pagada por ellos ya sea por impuestos, o haciendo aportes obligatorios a las EPS. Y al igual que una subida estrepitosa del salario mínimo lo que hace es aumentar el desempleo en vez de reducirlo, también las empresas prefieren “curarse en salud” y contratar menos personal para evitar este tipo de gastos. Lo tragicómico del asunto, es que estas medidas son impuestas y reclamadas por aquellos que dicen estar en contra de los grandes monopolios, y no se dan cuenta que son precisamente estos monopolios los que pueden costear estos gastos, dejan por fuera de competencia a las empresas emergentes, y que muchos trabajadores prefieran optar por la tan temida informalidad con tal de ganar unos pesos más de los que ganarían haciendo las cosas legalmente.

Como están las cosas por lo menos yo le veo la ventaja de que esta situación me empuja a buscar un empleo mejor, y lograrlo acomodar a mi estrecho horario. Además, puedo demostrar vivencialmente como todas esas políticas basadas en buenas intenciones, producen más mal que bien. Yo considero la salud como una responsabilidad de toda persona y no como un derecho, para la muestra un botón, y estoy dispuesto a asumir ese pequeño riesgo con tal de poder seguir produciendo, menos mal mi situación no es tan estrecha; pero de pensar en todos aquellos que se ven recortados por estas medidas, y que agravan su situación pidiendo imposibles sólo porque tienen “derecho”, no muestra un panorama para nada alentador.

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