Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 10 de enero de 2011

Sobre Herrera y el "herrerismo"

En una de mis varias investigaciones encontré una corriente ideológica bastante interesante que se originó alrededor de hace 100 años acá en Sudamérica, y aún mantiene vigencia. Les estoy hablando sobre el Herrerismo, aunque admito que su nombre tiene el sello característico del personalismo que tanto ataco, al ser la doctrina iniciada por Luís Alberto de Herrera; he de admitir que se trata de un pensamiento trabajado, y que además ha logrado mantener una fuerte influencia en su patria de origen: Uruguay. Creo que sobra decir que a diferencia de la mayoría de doctrinas personalistas en nuestra región, no se trata de un caudillismo y/o de un discurso demagógico, sino de hecho de una forma de pensar acorde con las libertades individuales y las instituciones democráticas.

Herrera fue militante del Partido Nacional o Partido Blanco, que junto con el Partido Colorado es uno de los partidos históricos de Uruguay. Aunque ambos partidos han tendido más a ser partidos atrapatodo o de aluvión, es apenas de suponerse que el partido de Herrera ha tendido más hacia la derecha. Pero no se trataba de cualquier derecha, mientras en el resto del continente los elementos que apoyaban al “Antiguo Regimen” lograron imponerse en los partidos de dicho lado del espectro, con Herrera y su línea de pensamiento el Partido Nacional tiene un fuerte carácter liberal conservador, lo cual es extraño en esta región. Y a pesar de que Herrera ocupó varios cargos públicos, no logró llegar a la presidencia de su país; pero su nieto, Luis Alberto Lacalle, logró llegar al solio cargando las banderas del herrerismo.

Inspirado en pensadores como Alexis de Tocqueville, Edmund Burke y Thomas Jefferson; Herrera desarrolló una visión  política para su país. Es curioso que a pesar de su renuencia a la industrialización, al considerarlo como algo “mágico” o “ficticio”,  y su visión se encaminaba más hacia el ruralismo, pero eso no significaba que al igual que sus homólogos latinoamericanos apoyara a la vieja encomienda disfrazada de latifundismo, todo lo contrario, el veía como la supuesta industrialización lo que hacía era promover una repartición feudal de las tierras. Tampoco significaba esto que tuviese un carácter proteccionista, si por algo se le recuerda a Herrera es por su postura abiertamente defensora del libre mercado y antiestatista, y más de una vez promovió una huelga de “bolsillos cerrados”, en contra de la alta cantidad de impuestos de su época. (Una conjetura personal: ¿Herrera habrá leído algo sobre los movimientos agrarios en Escandinavia?)

Así mismo, fue un duro crítico de la Revolución Francesa y su influencia en Latinoamérica, creyendo que nuestras revoluciones le debían más a la norteamericana que a la mencionada. Fuerte crítico del jacobinismo, consideraba a los cambios radicales como un mal a atacar, y que no traían nada bueno consigo, de hecho llegó a conjeturar que en la América Hispana hubiese sido mejor un cambio gradual a una monarquía constitucional. De todos modos, fue un férreo defensor de las instituciones democráticas, y siguiendo con su ataque al modelo galo, consideraba una monstruosidad el hecho que todo se concentrara en la capital, promoviendo el establecimiento de regiones autónomas fuertes.

A pesar de su admiración por los padres fundadores estadounidenses y sus principios ideológicos, fue bastante crítico de la intervención de los Estados Unidos en asuntos extranjeros, y por ello se le considera una muestra del antiimperialismo de derecha. Principalmente esto se debía a su idea de ver a Uruguay como un país fuerte que no estuviese al vaivén de lo que dictaran las potencias, lo que complementaba con su creencia de la autodeterminación de cada Estado. Esto no es tan contradictorio como parece, es cuestión de recordar que los “Padres de la Patria” estadounidenses profesaban una política de aislacionismo, que se vino a romper definitivamente con las políticas del Presidente Wilson. Por sus críticas al acercamiento wilsoniano a las relaciones internacionales, entre otras cosas, a Herrera se le puede considerar como un buen referente de la escuela realista en Latinoamérica.

Como era de esperarse, nunca han faltado las acusaciones de fascismo contra Herrera. No sólo por parte de aquellos que califican con este nombre todo aquello que no comprenden y que va en contra de sus “grandes ideas”, el hecho que Herrera abogara por la neutralidad del Uruguay durante las guerras mundiales, le sirvió de argumento a muchos para hacer tal acusación. Como también el hecho de que sus ideas fuesen “antiliberales” y “antidemocráticas”, esto debido a su fuerte oposición a las políticas progresistas de Luís Batlle, cuyas doctrinas proteccionistas crearon la tendencia homóloga del herrerismo en el Partido Colorado, ustedes lo adivinaron, el batllismo.

Con el tiempo las ideas de Luís Alberto de Herrera se han ido transformando y mejorando, permaneciendo como constante la defensa de los derechos individuales y la liberalización del mercado, y una muestra de esto fue la mencionada presidencia de su nieto, Luís Alberto Lacalle, quien gobernó entre 1990 y 1995. Aprovechando el auge de las políticas neoliberales de la década anterior, Lacalle logró aplicar dichas medidas, y entre las cuales se vieron la creación de Mercosur, y a pesar de la resistencia hacia ciertas privatizaciones, estas medidas han tenido bastante éxito; tanto así, que los dos mandatos recientes del Frente Amplio (partido de la izquierda uruguaya) no han modificado sustancialmente las políticas económicas del país. Con Luís Alberto de Herrera y el herrerismo encontramos que es posible tener una política basada en la libertad tanto individual como económica que se adapte a las condiciones propias de un país, y hacer que este sobresalga y se distinga de sus vecinos.

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