Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

domingo, 2 de enero de 2011

Respice Mundi

En el semestre que concluyó hace poco más de un mes tuve mi introducción al estudio de las Relaciones Internacionales, craft o ciencia con la que tuve inicialmente cierto distanciamiento pero que finalmente logró despertarme un creciente interés. Y todo parece indicar que esto, como también las varias conferencias sobre este tema a las que asistí, se dio como una buena coincidencia con esta presidencia que empezó el pasado agosto. Santos y su Canciller María Ángela Holguín parecen apuntarle a una apertura a las relaciones internacionales colombianas, lo que marcaría un cambio positivo para nuestro país si se saben utilizar y se dan resultados concretos.

Digo esto porque si en algo nos hemos caracterizado en nuestra historia es en estar constantemente mirándonos el ombligo, y nuestros “grandes” avances en materia de relaciones internacionales son el Respice Polum (mirar al polo) de Marco Fidel Suárez, que no es más que ver la forma de congraciarnos con los Estados Unidos, y el Respice Simila (mirar al vecino) de Alfonso López Michelsen cuando era ministro de Lleras Restrepo y en su posterior presidencia, el cual era fortalecer las relaciones con los demás países latinoamericanos. Cualquier mirada superficial nos indicaría que hasta el día de hoy esas estrategias siguen vivas con resultados ambiguos, sumada también a la mirada a España que viene desde Núñez y Caro, donde nos basamos en la herencia cultural que es más celebrada por nosotros que por ellos.

Nada en contra de los países mencionados, de hecho sería bueno concretar dichas estrategias dejando de lado tanto discurso melifluo, y lograr realmente unas relaciones provechosas y de respeto mutuo, y poniéndonos manos a la obra para tal propósito. Pero aún así, eso no dejaría la estrechez de miras que nos ha caracterizado, y aunque en teoría tenemos presente que en el “Pacífico está el futuro” (lema que oigo por lo menos desde el bachillerato, allá atrás en los 90), y de tener países en ambos lados del “charco” interesados en que nos involucremos con todo en el comercio con dicha región, como lo son Chile, México y Corea del Sur; continuamos con la poca infraestructura y las buenas intenciones de siempre, como para realmente dar ese salto.

Pareciese que Santos y Holguín sí están parando bolas a este llamado, y sería genial si por lo menos dejan las bases sentadas para adelantar este trayecto. Por lo menos leyendo la entrevista realizada a la Canciller por el diario El Tiempo, es claro que recuerda nuestra alianza con países como la mencionada Corea del Sur e Israel, y que a diferencia de nuestros vecinos, nuestra representación no son unos locos fanáticos, aunque persisten las políticas de contención que critiqué anteriormente. Aunque ya viéndolo con un poco más de malicia, bien se podría considerar que se aplica aquella frase de “tener a los amigos cerca, y a los enemigos aún más cerca”, pero esto no puede ser del todo convincente.

Al fin y al cabo, algo que frena una posibilidad de choque armado con los venezolanos es que se ve ejemplificado uno de los argumentos de los que habla Kant en “La Paz Perpetua”, que bien pudo haber sido una de las semillas de la Interdependencia Compleja de la que hablan Keohane y Nye en sus escritos, en el cual el alemán resalta que los países que comercian entre sí, no van a la guerra. Bien vimos como se le bajaron los humos a Chávez cuando se dio cuenta de la dependencia de alimentos que tiene su país con el nuestro, y que le salía mucho más costoso reemplazarla comerciando con países más distante como Argentina. Tampoco me sería descabellado pensar que los industriales y comerciantes de lado y lado de la frontera hicieran un fuerte lobby con sus respectivos gobiernos para bajar la tensión.

Dicho todo esto, son grandes los retos que enfrentamos en nuestra política internacional, la cual se da en un mundo que se encuentra en un proceso de globalización, gústele a quien le guste. Son todavía más grandes si consideramos que seguimos en una carrera sin fin tratando de alcanzar metas que otros han superado hace décadas ya, pero que nosotros por una adhesión a la parte nociva de nuestra idiosincrasia, no logramos rebasar. La política es algo que suele medirse por los resultados, y ojalá por el bien de todos, las metas trazadas por este gobierno en el campo internacional obtengan los mejores que hayamos visto en nuestra historia.

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