Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 3 de enero de 2011

Observando con lupa.

Desde anoche está publicada una nota en El Tiempo donde dirigentes y voceros de los cuatro partidos que conforman la “Unidad Nacional” presentan un balance del poco tiempo que lleva dicha coalición. Aunque superficial como es el estilo actual de ese diario, es interesante ver lo que se puedo o podría interpretar de aquellas someras respuestas que dieron los mencionados dirigentes, pero a leguas se nota la tendencia transversal de mantenerse en el gobierno a como dé lugar. Por lo tanto, voy a respetar el orden de la nota para hacer los comentarios de cada uno.

Juan Lozano (Partido de la U). Al representar un partido que es más una facción, ya que claramente gira más alrededor de una figura que de una ideología, doctrina o sector de la sociedad. Pero por lo menos uno pensaría que un grupo como tal giraría alrededor de los principios e ideas de tal figura, pero las respuestas de Lozano dan a entender que apoyan fuertemente la agenda contradictoria del actual presidente, confirmando así mismo que no son más que una facción interesada en estar en el poder sea como sea. El hecho de que sólo descarten coaliciones con candidatos sin una hoja de vida transparente, por loable que suene, también quiere decir que  la ideología que manejen les importa un comino.

Juan Fernando Cristo (Partido Liberal). Otro feliz con la gran coalición ¿Y cómo no iba a estarlo? Si algo ha demostrado la “Unidad Nacional” es que tiene una agenda claramente delineada con las ideas del liberalismo progre, y por eso Cristo es el que define de forma más clara los retos a futuro de éste gobierno y su coalición parlamentaria, a la vez que matizan las fisuras existentes dentro de esta, que más adelante veremos cómo podrían hacer que dicha unidad llegue a su fin. Así mismo, es claro con sus alianzas, las cuales enumera en orden de importancia: Cambio Radical, que será el primer hijo pródigo en volver al liberalismo, seguido por la política alternativa de los Verdes, y finalmente su eterno coqueteo con la izquierda radical del Polo.

Germán Varón (Cambio Radical). Como dije antes, este partido no es más que una fracción del liberalismo, cosa que cualquiera puede verificar revisando la biografía publicada en su página oficial. Es por ello que las respuestas de Varón hacen intersección con las anteriores hasta rayar en la similitud. Curiosamente, fue el único que se quejó de la interferencia de agentes externos, particularmente una figura eminentemente uribista como lo es José Obdulio Gaviria, lo que confirma dos cosas: su distanciamiento con esta línea, y como desde ya están armando rancho para ser la fuerza principal en las próximas elecciones. También es de notar cómo a diferencia de su casa madre, se distancian del Polo, no es que se trate de un partido de derecha, más bien son prácticos y se venden como el centro que tanto encanta pero no se puede definir.

José Darío Salazar (Partido Conservador). Aquí está clara la fisura, lo malo es que el partido azul no muestra el valor necesario (y de talante) para hacer que ésta sea de importancia. El descontento es notorio, y a pesar de mostrarse de acuerdo con ciertos puntos del programa liberal, como la ley del primer empleo, acusa de nombre al eterno rival, al bloquear de frente medidas conservadores como la ley de sostenimiento fiscal junto con los otros partidos de izquierda. Pero el interés de no ser oposición parece ser más fuerte, y por eso una vez más queda como un partido de lagartos, al igual que el último aliado, la U. ¡Ojo señor Salazar! La U antes podía promocionar ideas conservadoras pero no lo hace ahora. La ambivalencia con la que trata al PIN no es nada saludable para el partido.

Estas son unas primeras impresiones de algo que por el momento se va a mantener mientras las grietas no se hagan visibles. Es muy pronto para decir si su fin será una fuerte explosión, o si se dará poco a poco, en todo caso hay que estar atentos. Desde mediados del siglo pasado se viene pensando que la paz se logrará con un gran consenso, y aquí tenemos una muestra de esa creencia, pero es ridículo pensar que no surgirán diferencias aún evitando los nocivos extremismos. El chiste de un régimen político democrático es que existan diferencias y se pueda mediar entre éstas, pero todos del mismo lado suena a la más ridícula de las utopías, y como tal, no se puede esperar que perdure.

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