Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 19 de enero de 2011

La fusión hace la fuerza

Mientras en Sudamérica son bastante visibles las alianzas fundadas en la retórica altisonante, en la fuerte ideologización, y en una postura bastante demagógica y retrógrada. Mientras eso sucede, nadie parece advertir que aquellos que se encuentran del otro lado del espectro político han optado por hacer sus propias alianzas, pero estas más encaminadas hacia cosas prácticas, de bajo perfil, y ya la estrategia parece ser capotear e ignorar dichos discursos rimbombantes. Había escuchado como rumor que las bolsas de Chile, Perú y Colombia se iban fusionar pero que dicho trato no se dio por una leve caída en la bolsa de Lima. Pues de Chile aún no he podido confirmar nada, pero ya se está desarrollando una fusión entre la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) y la Bolsa de Valores de Lima (BVL).

Siendo yo uno de aquellos que crecieron junto a la “perubólica” de los años 90, no me es difícil nombrar el desdén que solemos sentir los colombianos hacia nuestro vecinos del sur, basados en nuestro contraproducente clasismo, y escudándonos en la estridencia de la programación inca (como si la nuestra fuese muy buena). Lo que no parecemos caer en cuenta es que fue precisamente ese desdén lo que llevo a Perú a tener un satélite para transmitir sus cadenas televisivas, al haber sido rechazado éste por el gobierno de Turbay; como también fue esa convicción de ser muy “patricios” el que nos llevó a rechazar a muchos inmigrantes japoneses (aunque algunos se establecieron en el Valle y en el Cauca), los cuales formaron colonia en el vecino país, y por eso ahora tiene buena relación y contacto con la nación asiática. Lo más triste del caso, es que no nos damos cuenta que después de la guerra a principios de siglo XX, en las buenas y en las malas, Perú ha sido el amigo incondicional de Colombia en la región.

Es gracias a esta amistad que esta fusión se dará, y aunque no faltarán los críticos, ya sea porque de entrada están en contra de este tipo de acercamientos, el mencionado sentimiento perverso o creer que la economía del Perú está peor que la nuestra. En realidad como bien dice el comunicado, este acercamiento tiene la potencialidad de fortalecer ambas economías, y no sólo se debe al hecho en que pueden crear un bloque económico un tanto más sólido ante la economía mundial, sino también por el fortalecimiento mutuo de la competitividad empresarial.

Yo persisto en mi idea de que se puede dar un mercado libre en nuestro país, acomodado a nuestra idiosincrasia y a nuestro debido tiempo. No me sacan de la cabeza que los colombianos tenemos un instinto comercial que no hemos sabido explotar de forma adecuada, como también es cierto que las medidas de inicios de los 90 fueron necesarias pero muy apresuradas, y pensar que una economía libre por sí sola va a lograr grandes resultados tiene que ver más con el utopismo que con el pragmatismo. Es como si se pensase que un niño de 8 años tiene la misma habilidad de un hombre hecho y derecho. Por eso el que aceleren el TLC con Estados Unidos puede ser temerario, sería enfrentarnos con un mercado que nos lleva amplias ventajas.

Por el contrario, el empezar este tipo de relaciones con Perú nos llevaría a competir con alguien de nuestro nivel, lo cual bien aprovechado nos ayudara a fortalecernos para subir a “primera división”. Esto no tiene porque significar un perjuicio para el vecino país, la idea de que la competencia es algo necesariamente destructivo es una idea proclamada por aquellos que tienen “autoestima”, y que no les gustan que se les señalen sus fallas, como pasa naturalmente en cualquier competencia, y prefieren vivir en ese estado de “paz y perfección”, que no es más que un estancamiento soporífero y mediocre. Tanto las empresas de un país como del otro pueden aprender de esas fallas que vayan saliendo a la superficie, y lograr conjuntamente un nivel con el que ya se pueda aspirar a enfrentarse a economías de alto nivel sin salir perdiendo.

Reitero una vez más que se trata de una buena oportunidad, que ojalá sepamos aprovechar para así poder finalmente ser un país con verdaderas miras al desarrollo y a una buena economía, salir de nuestro ensimismamiento, dejar atrás malas mañas, y de paso hacer a un lado con argumentos de peso todo ese melodrama que han montado algunos de nuestros vecinos, y así sacudírnoslos sin ningún problema para que esos gobiernos no sean más que un mal recuerdo.

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