Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 20 de enero de 2011

Fuera con las CAR

Una crítica que se hace aquí a menudo es la intervención del gobierno en la economía. Muchos alegan así mismo que no todo puede ser privatizado, y que ciertos aspectos requieren de un control especial al afectar al bien común. Para ese tipo de argumentos la contra-argumentación se basa en que si definitivamente se debe intervenir, hay que ver como lo hace, si es efectivo o no, y si se están aprovechando de manera eficientemente los recursos del erario para no tener que sobre-tasar a los contribuyentes. Debido a esta razón es que recibo con beneplácito el hecho que se decrete la liquidación de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) [1] [2], las cuales fueron totalmente inoperantes en las pasadas inundaciones.

Aunque todavía tengo claro los lineamientos del derecho administrativo colombiano (por cierto, materia que veo este semestre), y por ello no tengo precisados todos los detalles de las CAR, aunque para quien tenga paciencia acá hay un buen referente. Pero como su propio nombre lo dice, estas entidades a pesar de ser entes gubernamentales gozan de autonomía, y eso también quiere decir presupuesto propio. Sin embargo, esto no ha evitado que haya habido escándalos por malversación de fondos y politiquería, y como bien señala la nota, entre todas suman 1,3 billones de pesos en su presupuesto, lo cual no es un monto pequeño como para poner en juego con los mencionados escándalos.

Como era de esperarse, ya más de uno esta brincando por este decreto, la vicepresidenta de la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales ya está diciendo que es un ataque a la institucionalidad, algunos se manifiestan en pro de la reforma, pero sin hacer mayores cambios estructurales, y en defensa de esa supuesta institucionalidad, piden el retorno del inoficioso, inoperante y extinto Ministerio de Medio Ambiente. Pero hasta donde tengo entendido, dichas corporaciones y ministerio no son piezas claves en una institucionalidad democrática, más bien son agregados de estas, y al probar ser ineficientes no debe haber mayor problema en dejar de drenar el erario en éstas.

Tampoco se trata de cantar victoria, si se lee entre líneas cuidadosamente, lo que se va a hacer es reducir el número de CAR a la mitad, quizás cambiarles el nombre (y no me extrañaría que fuese a uno más pomposo), y de pronto se establezcan un par de funciones y controles más, pero a la larga serían ramificaciones del gobierno; lo cual quiere decir que estarán sujetas a los mismos malos manejos y tráfico de influencias que las han caracterizado. Por alguna extraña razón, a pesar de que algunos de nuestros políticos tienen experiencia empresarial, no aplican estrategias de obtención de resultados mientras están el gobierno.

Claramente se necesita una buena gestión de los recursos ambientales, y contrariamente a lo que promueve la Tercera Vía santista, el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario; estoy casi seguro de que hay entes privados detrás de ese propósito y ese dinero. La ventaja de encargarle esta responsabilidad a entes privados es que el gobierno podría darles el trato que se le da a un empleado cualquiera en una empresa: cada cierto tiempo una rendición de cuentas, cumplimiento de metas, y si no se dan buenos resultados, a la calle. De hecho si se sabe privatizar, se le podría dar a cada región una empresa distinta para que así compitan entre sí, en vez de darle todas las regiones a una sola empresa, generando un monopolio y cayendo en el mismo mal.

Lo que no sirva, que no estorbe. No se pueden defender a capa y espadas unas instituciones cuya efectividad es casi nula, han demostrado ser mayoritariamente innecesaria, y además son otro foco de corrupción. Hay formas más inteligentes de lograr buenos resultados, y motivar a que la gente los consiga. Ojalá se den buenos pasos, aunque todavía falta que la Corte Constitucional apruebe este decreto.

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