Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 7 de enero de 2011

Echando globos

¿Cuál sería el modelo político ideal? Es una pregunta que se formula de manera sencilla, pero cuya respuesta es compleja, no por nada fue algo que preocupó a los pensadores griegos, y ya vemos como Platón y Aristóteles escribieron largos tratados al respecto, los cuales hoy en día son considerados por varios académicos como los primeros escritos en Ciencia Política. Muy probablemente la primera parte de dicha respuesta hoy en día diría que depende de cada estado, al no contar estos con las mismas características, y por lo tanto no puede haber uno que le sirva a todos por igual. Por lo tanto valdría la pena preguntarse ¿Cuál sería el modelo para Colombia?

Si algo tiene nuestro país, es que es muy contradictorio, y por ello suele usarse la ya trajinada expresión “realismo mágico” para describirlo. Somos el único país suramericano con acceso a dos océanos, pero nuestra capital está en medio de las montañas, de ahí la expresión “la política la hacen los de ruana”; mostramos una reverencia insana por cualquier cosa extranjera, pero a la vez somos muy resistentes a las cosas foráneas (miren más allá de la juventud urbana de clase media); hablando de resistencias, no hay nada peor para nosotros el que hayas cambios, y por ello estábamos dispuestos a hacer un cambio monumental por mantener el status quo; tenemos una enorme biodiversidad, pero las tres cordilleras han hecho imposible la comunicación interior desde épocas precolombinas, y esa naturaleza hace que demos todo por sentado; nuestras emociones nos llevan a ser los más alegres, pero a la vez muy violentos; tenemos en nuestro ideario la imagen del colombiano camellador, pero vemos la forma de hacerle el quite al trabajo a la primera oportunidad; muy creyentes, y a la vez muy supersticiosos; solemos ser sumisos, pero si nadie mira nos volamos todas las reglas, haciendo que nuestro día a día sea caótico; tenemos mentalidad de pobres, pero somos excesivamente clasistas; ha habido cualquier cantidad de conflictos internos, pero la democracia se mantiene. Y así podría seguir dando ejemplos.

Como un modelo ideal sólo existirá en nuestras mentes, la pregunta siguiente sería entonces ¿qué hacemos con lo que tenemos, con este realismo mágico? Claro, una tesis aceptada generalmente (¿y quién estaría en desacuerdo?) es que se necesita mayor educación, el problema con esta tesis es que se nos ha convertido en una especie de panacea que queda flotando en la estratósfera, pero que no se lleva a cabo. Además, el problema de la cobertura en educación no sólo es cuestión de cantidad, sino también de calidad, y que además surgen varios interrogantes que al parecer no nos sentamos a discutir a fondo tales como ¿Cuál sería el propósito de tal educación? ¿Cómo hacemos que esta llegue a todos los rincones y sea adecuada? ¿Debe ser la misma en todo el país, dada la diversidad que tanto alardeamos? Por nombrar algunos. De seguro con mayor educación veríamos avances en la solución de graves problemas como los grupos armados, la corrupción en las instituciones, y su gran aliada, la malicia indígena; pero tengan en cuenta que muchos de los causantes de estos problemas son gente estudiada, y por lo tanto “educada”.

Se podrían pensar muchas formas de mover la economía, como aprovechar el instinto comercial que tenemos (nomás miren como funcionan San Victorino, o cualquier Sanandresito del país), o cualquier otro que se les ocurra, pero de nada servirá mientras no haya un orden, y éste no se dará mientras no haya un modelo político eficiente. Lo preocupante del asunto, es que persiste la idea en que se necesita una terapia de choques tipo Chile bajo Pinochet, o cualquier otra dictadura, para poner en línea a Colombia. El sólo pensarlo me produce escalofríos, al parecerme en primer lugar una regresión, y que muchos de los que consideran que no les sucedería nada bajo un régimen de estos, pueden estar más equivocados de lo que creen, y simplemente considero que no vale la pena el orden por el orden pasando por encima de las personas. Creo que es preferible y menos traumático a largo plazo, el trabajar poco a poco para lograr tal orden.

Vale mencionar que el surgimiento de China genera grandes emociones, y no es descartable el que varios colombianos vean a este gigante asiático como un modelo a seguir, donde si bien el gobierno unipartidista se ha tornado más laxo, sigue siendo el único que controla la vida política del país. Lo cual acá varios verían como ventaja, ya que a veces pareciese que por la razón que sea, la idea es desentenderse de la política como sea, y se empiezan a ver las elecciones y demás mecanismos de participación como innecesarios; además de mantener sin mayores cambios la vida diaria. Además, que en China fusilen a los funcionarios corruptos no le debe ser mal a más de un criollo. Pero seamos honestos, el modelo chino podrá parecer productivo, pero como otros modelos que nos parecieron productivos en su momento, bien podríamos terminar haciendo otra mala copia, y de un modelo tan temible, los resultados no pueden ser gratos.

Como bien lo mencioné, a pesar de todos los problemas, aquí la democracia persiste; y tengamos en cuenta que con todo y todo, hacemos parte del pensamiento estoico occidental. Entonces más bien el enfoque no sería ver como la cambiamos, sino como la mejoramos. Además de eso, es ver que talentos tenemos, y que tradiciones nos son ventajosas así no lo parezcan; el cambio por el cambio no es útil, como tampoco el aferrarse a un pasado que además tiene tintes míticos (a mí en lo personal me parece que antes estábamos más jodidos). Parte del problema es que esperamos resultados inmediatos, y que la sociedad internacional nos pone a correr. Tranquilos, respiremos, este es un país maravilloso, pero tiene potencial de serlo todavía más si le quitamos lo “mágico” al realismo mágico.

1 comentario:

  1. descarnada realidad de nuestra locolombia tu lo has dicho colombianos falta de identidad a rescatar lo nuestro o de lo contrario.............. seguiremos echando globlos

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