Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 18 de enero de 2011

De eso tan bueno no dan tanto

Algunas personas dicen que no puede haber demasiado o en exceso de algo bueno. Yo no he podido comprobar esa teoría, conociéndome yo sé que incluso las cosas que me encantan las hago a un lado temporalmente para no perderles su mística. Otras personas sí parecen conformarse con una sola cosa durante mucho tiempo, y a veces me da la impresión que estas personas son mayoría. Por mí eso está bien cuando se trata de asuntos personales, los líos empiezan cuando nos tenemos que poner de acuerdo, aún más si estamos hablando de temas de gobierno.

Después de mucho tiempo, hemos encontrado si no la mejor, sí la menos peor de las formas de lograr orden sin tener que concentrar el poder en una sola persona o institución. Y digo menos peor, porque de todos modos la democracia liberal no ha estado a prueba de fallos, abusos de poder, corrupción; y además queda latente el sentimiento de que no es un sistema adecuado para todas las naciones, y que sólo funciona cuando la gente quiere que funcione. Es por ello que hasta el día de hoy vemos en naciones como la nuestra donde se supone que la democracia está asentada, varios intentos de manipularla para concentrar el poder, muchas veces con el beneplácito de una mayoría. No me refiero sólo a nuestro referendo reeleccionista o el caso de Venezuela, Bielorrusia desde su separación de la URSS ha tenido un único gobernante, y de repente un país africano ocupa las noticias internacionales.

El hecho que Túnez sea un país árabe situado en la costa sur del Mediterráneo, implica que a pesar de estar influenciado por el islam, también tiene una fuerte influencia occidental, particularmente de Francia quien los colonizó desde 1869 hasta 1957. Es por ello que este país presenta una democracia mixta al estilo francés donde conviven las figuras del presidente y el primer ministro. Pero a pesar de tener todos los lineamientos considerados democráticos, como una constitución escrita y separación de poderes, el país sólo ha tenido dos gobernantes desde entonces, Habib Bourguiba, quien gobernó entre 1957 y 1987, y Zine El Abidine Ben Ali, quien ha gobernado desde 1987 hasta hace unos días, debido a las fuertes revueltas en su país.

Ben Ali se tomó el poder cuando era Primer Ministro en una toma sin sangre, al ser Bourguiba declarado no apto para el cargo por cuestiones de salud. Desde entonces Ben Ali si bien logró algunas reformas democráticas como el permitir elecciones pluralistas desde 1994 y hacer del parlamento un ente bicameral, en esas reformas constitucionales podemos ver que también aseguró su permanencia en el poder, y todavía penden sobre él denuncias por violaciones a derechos humanos, particularmente libertad de prensa [1] [2]. Si bien algunos de los alegatos de los manifestantes tienen componentes económicos, como el alza de precios y el desempleo, no sería acertado asegurar que esto se debe a políticas neoliberales. Si bien la economía tunecina ha avanzado en temas de privatización, gasto público y ha logrado cierta prosperidad, como era de suponerse bajo un régimen autoritario que el proteccionismo es rampante, que si bien blindó al país de la pasada crisis financiera de 2008, aún hace que su economía sea poco fluida, además de que sus leyes laborales siguen siendo engorrosas.

Pero realmente lo perjudicial detrás de todo esto no es tanto un modelo económico, sino una consecuencia casi natural de lo que sucede cuando hay alguien por tanto tiempo en el poder, al pensar que este es eterno, y esto es la corrupción, o si no, díganme de algo que funcione cuando ésta está por todos lados. Hace poco salió a flote como la mujer se llevó una buena cantidad de oro del banco central de ese país, y eso es de lo primero que salta a la vista, posiblemente haya más. Sumen este factor, con el descontento general de la población, y el hecho que haya violaciones a los derechos humanos, en particular cuando hubo una promesa de respeto y protección a estos, y el resultado es una bomba molotov que como vemos, hasta el día de hoy causa estragos. (Incluso el gobierno provisional compuesto por la oposición está en apuros).

Túnez en la actualidad es una buena muestra de cómo un régimen democrático exige que la participación ciudadana y la protección a la institucionalidad se dé a tiempo, y no cuando es demasiado tarde. El caer en facilismos, pensar que un gobernante es un salvador, y que su gestión va a ser perfecta eternamente, es un caldo de cultivo para problemas; porque de seguro cuando ascendió Ben Ali, fue tomado como un alivio, pero ya ven como el tiempo malogró esa solución. El mundo no se basa en utopías, todo requiere de un esfuerzo, y es mejor actuar a tiempo con una infección, que amputar por gangrena.

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