Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 11 de enero de 2011

Comentarios sobre las leyes

Debe haber un orden. Si algo puede entenderse leyendo y estudiando la historia política es que lo que se ha buscado desde un principio en la vida en comunidad es una noción de orden. Por eso se encuentran desde tratados que defienden una forma específica de estado, otros que la atacan, unos que crean sociedades “perfectas”, otros que simplemente se dedican a escudriñar las existentes y exponer sus ventajas y falencias. Y algo a lo que nos ha llevado la evolución de esta historia es lo que se llama el “Imperio de las Leyes”, el cual fue concebido para evitar las arbitrariedades que se producen cuando el poder se concentra en una sola persona.

Y digo evolución, porque contrariamente a lo que argumentan ciertos retrógrados, desde la antigüedad existe la concepción, y la disputa, de que las leyes deben prevalecer por encima de las personas, principalmente por la razón expuesta. Claro, si bien las leyes se concibieron como un modo de regular las relaciones humanas, y evitar pleitos entre las partes, hay que tener en cuenta que al fin y al cabo son creación humana y por lo tanto no son perfectas. Es por ello que estamos tan familiarizados con los casos de leyes que se producen sólo para beneficiar a unos pocos, o como aquellos que aprovechan para modificarlas a su antojo.

Porque entiéndase bien, el principio de igualdad al que se alude, no es el hacer que todos seamos iguales a rajatabla, ya que eso es imposible por más que los utopistas insistan en ello, se trata de que las leyes se apliquen sin distinciones para todos aquellos que vivan en determinada sociedad o comunidad. Por ello es que encuentro deleznable el hecho que las leyes se utilicen en detrimento de unos para favorecer a otros, sea de arriba para abajo como de abajo para arriba, así digan que se trata de un extraño y perverso sentido de justicia. Además de este modo evitamos esos argumentos tipo “¿por qué al otro sí, y a mí no?” que han sido la causa de tantos desmadres.

Muchísimo menos encuentro agradable la concepción de que el poder o la libertad se definan como hacer lo que bien se viene en gana. Esto ha degenerado en que la gente necesite de un “policía2 para portarse bien, y crea que es una gran muestra de inteligencia el pasarse por la faja cuanta ley exista, especialmente aquellas que están creadas para protección de la gente, y tienen una fuerte justificación. Es este tipo de actitudes las que llevan a que existan dirigentes que modifican las leyes a su antojo y para su bien propio, sin tener en consideración las posibles consecuencias de estos actos. Si bien quien está en un cargo público debe ser un ejemplo para el resto, la verdad es que estos reflejan la situación de la comunidad que representan.

La idea de vivir bajo el Imperio de las Leyes, es tener una tabla de salvación a la cual nos podamos aferrar en caso de sentir que se nos ataca nuestra vida, libertad o propiedades, a diferencia de un régimen donde los caprichos de una persona deciden arbitrariamente sobre estas cuestiones. Vivimos obnubilados por la figura de un ejecutivo fuerte, cuando nuestra verdadera protección reside en ese legislativo débil que hemos dejado corromper, y que es el que en realidad nos representa. No quiero decir con esto que deban haber más leyes confusas de las que ya hay, todo lo contrario, el ideal sería que hayan pocas, claras y efectivas. Lo único que hemos demostrado que entre más regulación se intente, es porque hay más desorden hay, y así mismo el desorden sólo causa más regulación arbitraria, creando un círculo vicioso. La idea es poder alegar con argumentos, y no desde la marginalidad; una ley se cumple, y si es injusta, hay que buscar derogarla; no simplemente pasarla por la faja, lo único que se logra con ello, es seguir descendiendo al desorden.

Citaré como cierre a nuestro prócer Francisco de Paula Santander, quien bien dijo: "Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad"

1 comentario:

  1. De acuerdo. Lamentablemente en Colombia muchos congresistas actúan como si siempre estuvieran en campaña. Basta ver a Gilma Jiménez, autoproclamada defensora de los derechos de la infancia, impulsando nuevamente el referendo que pretende reformar la Constitución para penar con cadena perpetua a violadores y asesinos de niños. Está demostrado que no por aumentar las penas, los delincuentes dejan de cometer actos criminales, y por otro lado en la mencionada evolución de las leyes, muchos teóricos consideran que un sistema judicial es menos evolucionado si las penas son desproporcionadas a los delitos. Recientemente con el código de infancia y adolescencia se grava hasta con 20 años por violación, 40 por homicidio y con agravantes un máximo de 60 años sin derecho a rebajas. Eso fue lo que sucedió con el caso del niño asesinado en Chía cuyo papá fue juzgado recientemente, al tipo de dieron la máxima pena establecida, 60 años sin derecho a rebajas. A lo que me refiero es que el aumento desproporcionado de penas (en la mayoría de los casos) no disuade al delincuente de cometer el delito y mucho menos en este tipo de actos en donde está involucrado el ejercicio violento de poder sobre una persona indefensa.

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