Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 8 de enero de 2011

Chile y Palestina

Hay una tendencia generalizada en esta región del mundo de solidarizarnos y sentirnos redimidos con los logros de aquellos a quienes sentimos “pequeños” como nosotros. Su faceta más cómica sale a flote, por ejemplo, en los certámenes deportivos como los mundiales de fútbol, donde los medios y varias personas detrás le hacen barra a los equipos que no sean de países potencia, o que son considerados como tal. En su lado más serio, lo vemos en las alianzas políticas que hacemos, como el entrar en los NoAl, y en casos más extremos, a lo Castro y por ende a lo Chávez, nos aliamos con aquellos que son percibidos como enemigos por la Sociedad Internacional.

Ahora Chile reconoció a Palestina como Estado [1] [2], como ya antes habían hecho Cuba, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia. Cosa que sorprende, dado que Chile actualmente no se encuentra bajo un dirigente que se presente a sí mismo como un “revolucionario”, como algunos de los países mencionados, es más, ni siquiera está bajo una presidencia izquierdista ¿Cómo explicarse esto?

Aunque el discurso es un llamado a la paz, dudo mucho que el gobierno chileno sea tan ingenuo en pensar que realmente dicha acción logre calmar los ánimos en Tierra Santa, como bien dice el gobierno israelí. En realidad, hay que ver dos factores: 1) Chile tiene una amplía población tanto palestina como judía, y 2) Chile está en el grupo que si bien reconoce a Palestina, no ha reconocido formalmente las fronteras del Estado Palestino, lo que hizo que Israel no lo sintiera tanto como una afrenta. Más bien, no es descartable la idea que si tal vez el gobierno chileno desea la paz en Medio Oriente, pero con este acto pretende mantener la paz dentro de sus fronteras, y que lo que pase allá no se vea reflejado en el país austral.

Como era de esperarse, tal medida ya alzado tremendo polvorín, no sólo por parte de los sionistas, sino también de aquellos que están en el otro extremo, que acusan de la opresión judía, y de los pobres y pacíficos palestinos que sufren sus vejámenes. Si el lío sólo fuera por tierra, no veo el problema en que se le reconozca un territorio a Palestina, en particular el de antes de la guerra de 1967, bajo acuerdos previos de ambos estados, y que se diera una situación westfaliana donde ambos verán que hacen dentro de sus fronteras. Pero nada es así de sencillo, el lío es que hay grupos fuertes dentro de los palestinos que no están de acuerdo con esa repartición, ya que su propósito es el destierro y aniquilamiento del Estado de Israel. El islam como religión probablemente será pacífico, pero como doctrina política es muy similar a los extremismos del siglo pasado, que no descansará hasta que todos quedemos bajo su mando.

Me parece extraña esa creencia de intentar calmar a un enemigo feroz que busca la destrucción total de uno, siendo uno el que se desarme primero. Paz debería existir entre ambos pueblos, y si es por cuestiones culturales, nuestro aliado natural es Israel no Palestina; y así como debe haber una disposición para negociar paz, también hay que hacerle saber a los otros que no se puede negociar con fanatismos, y que se está dispuesto a defenderse.

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