Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Tiempo de unión familiar

Nadie escoge a su familia. Esa es una frase muy cierta y que suele levantar ampolla durante esta temporada del año, cuando se nos embute hasta por los poros que es un época para olvidar las siempre presentes rencillas familiares y reunirnos en familia (en vez de promover la reconciliación familiar los 365 días del año, pero ya me desvío). No por nada es usual que en los relatos navideños que uno se cuenta entre amigos se cuentan a manera de anécdotas las envidias, los celos, los resentimientos, y demás cosas bellas que suelen surgir a flote en las fiestas decembrinas. Mal que bien los seres humanos somos conflictivos, y es apenas natural que surjan conflictos entre personas cercanas. Ese cuento de la familia rosada como los Ingalls sólo se lo creen en la TV.

Ahora bien, incluso en un caso como el mío donde provengo de una familia divorciada y mantengo una relación distante con mis parientes, he de admitir que muchas de las cosas que he aprendido y que valoro provienen de mi familia. Como buenos seres humanos que somos, en mi familia somos imperfectos, falibles y conflictivos, pero incluso en las peores peleas siempre hemos estado dispuestos a ayudarnos así sea como apoyo solidario. Ya llegando uno a la treintena se cae en cuenta que es mucho más lo que se tiene que agradecer que recriminar.

El lío del asunto, es que si bien no se trata de problemas nuevos, hemos visto una expansión de padres irresponsables, casos de abandono, explotación infantil, mamás tan responsables que le tienen papá a cada una de sus criaturas (e igual ninguno da la cara), etc. Se pensaría que en un país tan tradicionalista como este, y donde las familias suelen ser en exceso apegadas, por lo menos sus políticas públicas incentivaran la unión familiar, pero no, lo que vemos es algo que nos lleva  a una situación parecida a la ingeniería social descrita por Aldous Huxley en su distopía “Un mundo feliz”.

Como siempre todo tiene raíz en una  “buena intención”, y es por eso que en otra de esas noticias que suelen pasar por debajo del radar vemos como el bienintencionado Representante de la U, Wilson Gómez, en una carta enviada a la Primera Dama de la nación proponiendo que algunas familias adopten temporalmente a los niños damnificados por el fuerte invierno. Algunos pensarán que soy un cínico al mostrarme reacio a esta propuesta al no tener hijos, ni haber sufrido mayor agravio por el fuerte invierno. Pero hilando fino uno podría sacar unas conclusiones nefastas de tal tipo de propuestas.

Tal vez no sea la intención del Representante, pero un mensaje implícito que lleva la propuesta es que los padres no tienen que hacerse cargo de sus hijos cuando enfrenten serios problemas, que alguien más lo hará, y hoy en día como cualquier cosa es considerada un “grave problema” ya veremos como muchos querrán aprovechar eso para deshacerse de sus responsabilidades. Es más, ¿por qué no propusieron mejor que dejen a sus hijos dentro de unos canastos en la puerta de una mansión de ricachones? Así le dan un tinte más telenovelesco al asunto. También el que estos niños vayan a una institución con un auspicio económico, o los reciban en otra casa, eso no garantiza que reciban un trato adecuado, o que incluso se vayan a adaptar bien ambas partes a ese cambio. Es más, no faltarán aquellos que se amañen a una vida más cómoda y luego sea un problema devolverlos con sus familias, ya que se supone que es algo temporal.

Además de lo dicho, y a pesar del desastre, no sé si algunos de esos padres estén dispuestos a dejar ir así no más a su progenie, más teniendo en cuenta que precisamente nos encontramos en la temporada de la unión familiar. No creo que sea algo positivo que llegue un funcionario del gobierno a decirle a una familia que atraviesa una crisis  que se les llevan a sus hijos mientras pasa el problema, algo me dice que eso causaría más tristeza y resistencia que satisfacción.

Si algo positivo pueden traer estos desastres naturales es que suelen sacar a flote nuestro lado solidario y colaborador, pero así mismo hay que estar pendiente de los avivatos que quieren sacar provecho de la situación, como también de aquellos bienintencionados que no piensan bien sus ideas. No es que sea indolente y no quiera una mejor vida para los niños y las demás personas damnificadas por el torrencial, pero si vamos a ayudar, que sea una ayuda que los beneficie a todos y que además les ayude a fortalecer sus lazos de unión familiar, no que los debilite. En el largo plazo puede ser más beneficioso para ellos, y para toda la sociedad.

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