Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 11 de diciembre de 2010

¿A quién van a llamar?

Recientemente estuve viendo una de las películas que marcó buena parte de mi infancia, al haber transcurrido ésta en su mayor parte durante la década del ochenta, esta película es por supuesto Los Cazafantasmas. Ahora viéndola de adulto, no pude evitar notar ciertos detalles sobre esta película que bien podrían interpretarse como valores que promuevo yo, especialmente desde este blog. Soy consciente que pude haberle imprimido algo de mi propia óptica al filme, que además Hollywood se caracteriza por ser un bastión de ideas izquierdistas, y los actores y la producción de esta película en particular provienen de Saturday Night Live, que no es precisamente un semillero derechista. Pero igual, miremos:

Al inicio de la película los Cazafantasmas no son más que un grupo de científicos que son despedidos de una de esas universidades donde la norma es un intelectualismo rancio que se dice de mente abierta, pero que no acepta que puedan haber visiones contrarias a la suya ¿Qué hacen los Cazafantasmas? ¿Actúan como víctimas? ¿Le piden al gobierno que obligue a la universidad a que les devuelva sus empleos? No, deciden usar sus habilidades para empezar su propio negocio, para así beneficiarse y prestar un servicio a la comunidad.

Es claro desde un principio que los personajes son personas torpes, no son los supergenios que todo lo pueden, aspecto que se exagera para efectos de comicidad, pero mal que bien muestra como gente del común si se lo propone puede lograr a punta de trabajo duro grandes cosas. También se muestra claramente como empieza un negocio: publicidad barata y con los primeros recursos que estén a la mano como una estación de bomberos abandonada y una carcacha de los 50 a la que toca hacerle varios ajustes mecánicos, además de poca clientela al inicio. Nada de demandas por igualdad de oportunidades, o cosas por el estilo. Pero por supuesto, al ofrecer un servicio que nadie más ofrece, el negocio empieza a rendir frutos haciendo que las llamadas no paren, y al ser de su propiedad y estar exento de regulaciones son capaces de negociar el precio de sus servicios con los clientes como el administrador del hotel. Y como es natural, al crecer el negocio se llega a dos conclusiones naturales: la primera, que contratan a nuevo personal, eso es lo que pasa cuando se deja que la libre empresa florezca, hay más empleos disponibles.

La segunda, es que obviamente el gobierno, o una de sus tentáculos, va a querer echar de esa ganancia. Lo más curioso es que la presencia del gobierno en cuestión es la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), la cual llega imponiéndose por la fuerza inventándose cualquier cantidad de regulaciones, y sosteniendo su arrogante opinión como si fuese verdad absoluta. Cuando el representante de dicha agencia llega a cerrarles la estación, yo no evité hacer una gran sonrisa cuando Egon Spengler le dice “esto es propiedad privada”; de todos modos, el agente de la EPA hace caso omiso de toda advertencia y causa un desastre muchísimo peor del que se hubiese causado de dejar todo quieto.

Los Cazafantasmas son además arrestados por aquel desastre, pero finalmente el gobierno en persona del alcalde finalmente tiene que recurrir a ellos al ser los únicos capaces de lidiar con la situación, a pesar de las protestas del agente de la EPA quien aún no acepta su responsabilidad y acusa a nuestros héroes de lanzar un gas alucinógeno. Lo más interesante y gracioso de esta escena, es que el alcalde no es un tirano despótico y desalmado, como tampoco un augusto personaje que tiene la solución a la mano; de hecho, la película muestra un enfoque bastante realista de la política, haciendo que el argumento final que convence al alcalde de utilizar los servicios de los Cazafantasmas es el hecho de que se pueden salvar las vidas de millones de VOTANTES.

El sólo escribir esta reseña me ha hecho sonreír y ha mejorado mi estado de ánimo. Tal vez estoy leyendo muy entre líneas, pero sé que otros también han tenido apreciaciones similares. Recordemos que el año de lanzamiento de esta obra fue 1984, y bien podría deducirse que hasta el mismo Hollywood estaba contagiado del espíritu de la era Reagan, donde se rescataron valores como el individualismo y la autosuficiencia, no por nada fue la época de la explosión de las disqueras independientes (algún día también trataré este tema), y se dejó todo listo para que pudieran surgir otras empresas alternativas como los Café Internet. Lástima que hoy en día todo haya quedado reducido a contenidos “políticamente correctos”, y héroes con autoestima.

PD: Revisando algunas cosas, encontré esta frase de la película que es bastante certera:  "Personally, I liked the university. They gave us money and facilities, we didn't have to produce anything! You've never been out of college! You don't know what it's like out there! I've worked in the private sector. They expect results." Dr. Ray Stantz. 

1 comentario:

  1. Gran pelicula. Nunca la había analizado así pero la frase sobre la universidad ya me gustó desde la primera vez...muy acertada.

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