Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿A qué juegan los medios?

En el artículo anterior hablé sobre la rama judicial, y hace un par de apartes comenté sobre la rama legislativa. No, no les voy a hablar sobre la rama ejecutiva, lo que menos necesita en este país es que se le ponga tanta atención. Voy a escribir entonces sobre lo que algunos escritores llaman el Cuarto Poder, es decir, los medios de comunicación. Las acusaciones contra estos las he oído desde temprana edad, en su mayoría respecto a una posible manipulación por parte de estos, y desde el mandato de Uribe sobre sesgos ideológicos, donde ya por un lado se le llama al canal Caracol “Paracol”, se dice que RCN quiere decir “Radio Casa Nariño”, y al El Tiempo le hicieron varios chistes cuando puso al azul como su color corporativo; por el otro a Noticias Uno y a El Espectador se les acusa de ser apologistas de las guerrillas. Aún así comentaristas de izquierda y de derecha no han escatimado esfuerzos en ponerlos a todos en el mismo costal y del lado contrario al suyo.

Uno de los derechos que suele ser ampliamente contemplado en el mundo occidental, y de los más proclamados y defendidos. Esto no se debe a un hecho fortuito, o  un simple capricho, si se miran los antecedentes de las guerras independistas, la Revolución Francesa, y hechos similares, se encontrará que las publicaciones escritas jugaron un importante papel (dicho así intencionalmente); incluso varios partidos, entre ellos los tradicionales en Colombia, arrancaron con la publicación de un manifiesto.

Por eso llegar a esperar que hoy en día, en plena época de las comunicaciones, que los medios que las trasmiten no tengan cierta inclinación, y si no bien estos, sí los periodistas que los componen. Por eso alguien en mi línea de oficio debe leer con cuidado los artículos y notas que llegan a sus ojos, y advertir donde está parado quien produjo está información, de hecho, diría que es deber de todo aquel que quiera estar informado. Lo que sigo encontrando molesto y hasta pernicioso es que nos den las noticias apenas como para enterarnos, y se haya perdido el análisis, la investigación, y demás elementos que nutren una buena información. Además del tiempo excesivo que le dedican a los chismes de farándula que son más apropiados para otro espacio mediático.

Por ello, viendo detenidamente las publicaciones y transmisiones de estos últimos años, y más teniendo en cuenta el reciente cambio de gobierno, no creo ya que cierto medio de transformación o el otro tengan una posición definida en el espectro político, considero que sería apropiado estudiarlos desde otra perspectiva. Cada vez me convenzo más que los medios de información en Colombia son lo que comúnmente se denomina un “wild card” o un “agente libre” (a falta de mejor traducción), me explico, el personaje impredecible que no juega en ningún bando, sino más en su beneficio propio sin importar con quien tenga que aliarse momentáneamente.

Vemos así como el diario El Tiempo entre otros siempre ha tenido una corriente gobiernista sin importar el gobierno de turno, y más ahora que uno de los miembros de su familia está de presidente, y el anterior vicepresidente también pertenecía a ésta, y por otra parte, medios como El Espectador, y particularmente Noticias Uno, asumen una posición contraria al atacar al gobierno de turno sin importar su filiación partidaria. Un caso bastante curioso es el de Carlos Ardila Lülle y su Noticias RCN, quienes realmente obedecen a este tipo de comportamiento, lo que fue claro cuando se supo que Uribe tenía que dejar la presidencia y empezaron a atacarlo y ahora están de plácemes con Santos.

La política es de matices, más aún teniendo en cuenta el propósito de sistemas políticos como el nuestro. Por eso tal vez lo más conveniente es mirar a estos actores que intervienen en política con una óptica distinta a meros sesgos ideológicos. Por supuesto al tener una opinión al respecto se les podría calificar de un lado o del otro, pero muchas veces hay cosas más allá de lo que se percibe a simple vista. Incluso al observar una simple nota de pasada, hay que estar pendiente a lo que hay detrás.

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