Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Ciencia Política & Medicina

Llámenme fanático empedernido, afiebrado, o incluso intenso, pero estoy escribiendo este artículo mientras veo la maratón de Dr. House. Aquellos que son cercanos a mí saben que me identifico bastante con el carácter mordaz, sarcástico y misántropo del personaje principal, aunque espero no ser tan complicado como él. Algo  que también me cautiva del programa no es precisamente la relación entre los personajes, sino la forma en que resuelven los casos médicos, y el conocimiento y amor por su profesión que tiene House, que con sólo una mirada registra los detalles de sus pacientes. Se pensaría que es una simple exageración televisiva, pero según una tía mía que es médica, si existen personajes que con sólo ver al paciente saben lo que le pasa, tienen un “ojo clínico”.

Traigo esto a colación porque discutiendo con esta tía en particular, quien además es profesora de medicina, me comentó que no considera a la medicina una ciencia como tal, sino más bien como un arte, al tratarse de saber observar para poder dar con el diagnóstico acertado, y utilizar el tratamiento adecuado. Dentro de esta declaración creo que nos topamos con una limitación del idioma español, ya que me parece que la palabra  que mejor define el concepto que describiría a la medicina, de acuerdo con mi tía, es el vocablo inglés craft, que infortunadamente es intraducible. Y precisamente es este concepto de craft el que yo considero adecuado para la Ciencia Política y las Relaciones Internacionales.

Puede parecer descabellado comparar a las Ciencias Sociales, particularmente aquellas que me encuentro estudiando, con la medicina. Pero no me tengan en cuenta a mí, ya antes algunos autores han hecho esta comparación, por ejemplo Maquiavelo en el Capítulo III de “El Príncipe” iguala los problemas de la política con los de un tísico, los cuales deben ser tratados a tiempo para lograr una cura, y así mismo, Kenneth Waltz en su obra “Hombre, Estado y Guerra” hace una aproximación similar entre su disciplina y la medicina. Todo esto bien puede dar la base para una continuación a aquel ensayo que escribí a mitad de año para la universidad sobre la Ciencia Política en nuestro país.

Ya haciendo una interpretación menos rigurosa y más libre para el blog, me sostengo en mi argumento basado en Dilthey en que las Ciencias Sociales no deben equipararse a las Ciencias Newtonianas, al no tratarse de algo que se quiere dominar sino comprender. El lío, si no estoy mal, se dio cuando la Economía logró echar mano de las matemáticas para explicar sus planteamientos, y esto llevó al fracaso de la híper profesionalización de la Ciencia Política en los 50 y 60, donde ésta se limitó a un simple ejercicio estadístico. Si bien hay cosas medibles, considero que tales mediciones funcionan más como una herramienta que como algo concluyente, y tal conclusión depende más de la interpretación que se haga de éstas (como sucede en la medicina).

Así como una cadena enzimática, en la Ciencia Política hay que considerar muchas variables para llegar a una conclusión y su consiguiente “tratamiento”, y no se puede limitar a una simple opinadera, las conclusiones deben basarse en cosas concretas. E igual que el cuerpo humano, los estados, partidos políticos, movimientos sociales, los individuos, y demás sistemas tienen ciertas similitudes entre sí, pero cada uno a su vez responde a su propia idiosincrasia y hay que notarla a tiempo. De seguir en esta línea, podríamos encontrar más analogías.

Por consiguiente, considero que es indispensable, y un reto personal, desarrollar ese “ojo clínico”, que si bien algunos dirán que existen talentos naturales, como toda habilidad humana estoy seguro que es algo que se logra con entrenamiento, de no ser así ¿para qué ir a la universidad? Y el entrenamiento no se puede limitar a la universidad, para ello se deben hacer lecturas adicionales, y ver la forma de involucrarse en cuanto trabajo de campo o ejercicio de praxis política que sea posible para no perder contacto con la realidad. Recordemos que ésta no siempre se asemeja a los libros, y lo divertido de la ciencia política es que toca temas de las demás Ciencias Sociales y de las Humanidades, dando un amplio rango de posibilidades para actuar como “detective”.

Todo esto lo escribo con el propósito de ayudar encontrar un norte a nuestro craft. No creo que sea algo definitivo, de hecho espero que alguien con más experiencia me de ciertas luces en el asunto, pero me parece una visión interesante para abordar a la Ciencia Política, por lo menos en mi trayecto por ella. Así que esperen más artículos del tipo House a medida que avance el tiempo, y yo en mi carrera.

1 comentario:

  1. y donde me deja la veterinaria creo que esta tiene un eslabon no perdido con las ciencias sociales mucho camaleon mucho burro en fin son varios.............claro la medicina es un arte pa echar cuhcillo hay que tener estilo y salvar vidas

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