Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Caridad tributaria

En esta época se aprovecha para recordarle a la gente las virtudes de la caridad y de la ayuda al prójimo entre otras, lo simpático del asunto es que son pocos los que realmente se toman esa labor a pecho, no sólo durante las fiestas sino durante todo el año; los demás o bien fallamos en cumplir con esos valores, o hay otros que los promueven pero que esperan que sea otro quien lo haga, y que además sea obligado a ello. Esto le sonará chiflado a algunos, pero teniendo en cuenta la forma tan distorsionada como se entiende la equidad en algunos de los sectores de nuestra sociedad, pues es apenas justo que sean los que “tienen” aquellos que a los que se les obligue a hacer “caridad”.

Es por esto que ahora el verdugo dé saludos de navidad y justifique sus actos diciendo que están basados en la equidad, y para colmo de males, sólo un medio de baja difusión lo señale. El día de ayer vi en un artículo publicado por el diario La República como la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), calificaba al nuevo proyecto de reforma tributaria como acorde a la promesa de acabar con el endemoniado 4 por mil (el cual pensaban subir a 5 con la excusa del desastre invernal), lograr financiar las “locomotoras del desarrollo” del gobierno santista, y además acabar con las injustas exenciones del gobierno anterior que no cumplen con los principios de equidad. Yo honestamente no veo donde está la equidad en cobrarles a unos más a otros poco, a eximir sólo algunos, meterse en nuestras cuentas bancarias, y demás medidas tributarias que gozamos, pero que frescos, la DIAN nos las facilita.

De haber una equidad se nos cobraría el mismo porcentaje a todos, no de forma progresiva. Y es que es obvio que los grandes magnates del país y sus monopolios y carteles pueden pagar tales montos, pues ellos tienen controlada buena parte de la economía privada del país, pero nadie se pone a pensar en aquellos que crean empresa. Por ejemplo, si usted tiene empresa que esta arrancando y necesita comprar maquinaria, bueno, ahora tiene que pagarle a la DIAN 30% de dicha transacción, por lo tanto hay una posible serie de consecuencias: 1) Que desista de continuar con la empresa permitiendo así que nuestra economía siga tan estática como siempre, 2) que decida hacer trampa en sus declaraciones de impuestos y luego estemos los demás preguntándonos por qué nuestro sector privado es tan corrupto como nuestro sector público, o bien 3) que pida un crédito.

¿Y un crédito a quien? ¡Ah! ¡Por supuesto! Ya todo es más claro, como el propósito es impulsar dichas locomotoras con financiación gubernamental, de seguro darán créditos tipo ICETEX, en los cuales cuando la gente por fin tiene como producir ya está debiendo esta vida y la otra. Por lo tanto el gobierno tomará posesión de dichas empresas, y así mantendrá su monopolio y el de aquellos que lo patrocinan. Redondo el negocito. Lo más tremendo es que uno dijera que por lo menos usan ese dinero para hacer los actos caritativos que se suponen deben hacer, como dar salud, vivienda, educación y empleo, como para que justificasen tal robo, pero ya se ha visto como de eso no hay.

No nos engañemos, esta reforma tributaria en el mejor de los escenarios es otro pañito de agua tibia en nuestra eterna política del bandazo, el gerundio y el ir tapando huecos. No creo que deba darse un impuesto plano de tacazo, más teniendo en cuenta la terquedad propia que nos caracteriza a los colombianos, y que los cambios radicales suelen traer dolores de cabeza si no se hacen con cuidado. Pero como van la cosas, en vez de movernos hacía una economía más productiva, seguimos replicando la fracasonomía que nos ha caracterizado desde tiempo atrás.

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