Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Elecciones en Brasil

Soy consciente de que en mis últimos artículos me he concentrado más en lo internacional que en lo doméstico, pero que le vamos a hacer, ahora la cosa se mueve más afuera que adentro. Además, el que Brasil haya tenga ya nueva presidente electa no es poca cosa, tengamos en cuenta que dicho país se perfila y tiene sus miras puestas a ser potencia regional, además de hacer parte del grupo de los BRIC, o potencias en ascenso. Dado que acá en Colombia da la misma leer un periódico o el otro, nos corresponde a los blogueros intentar ver más allá de en que urna votó cada candidato, y salir un poco de la encandelillada por ser Dilma Roussef la primera mujer presidenta del Brasil.

Lo primero que se advierte a todas luces es que Roussef ganó las elecciones, pero no tiene ganado el gobierno. Ponerse la camisa de un presidente que sale con más del 80% de aprobación no debe ser un trabajo sencillo, menos cuando muchos de los logros de dicho presidente se han dado en el campo internacional. No era simple altruismo el que Lula buscara por todos los medios mediar en las diferencias de la región, particularmente las que hay entre Colombia y Venezuela, era claro el interés por mantener ordenada la región para afianzar el surgimiento de su país como potencia. Pero tal vez algo que denotó un poco sus filiaciones políticas, fue cuando decidió darle asilo al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya.

Precisamente Lula fue bastante hábil la mayor parte del tiempo para mostrarse como un moderado, aunque en realidad no lo fuera. Además de sus motivos internacionalistas, hay que tener presente que el sector industrial brasilero es de los más fuertes de Suramérica, el cual de seguro no se quedaría de brazos cruzados de imponérseles medidas drásticas, lo cual seguro hacía que Lula curvara su pasado sindicalista. Ahora un primer reto para la presidenta Roussef va a ser precisamente saber llevar ese equilibrio, para poder mantener el ascenso brasilero, y saber contener su pasado guerrillero. Pero algo donde yo puede verle mayor problema, es que un programa político se hereda, pero el carisma no, y hay que ver que tan bien se podrá comunicar la presidenta electa.

Por otro lado, la reciente victoria en los comicios cariocas no se debió exclusivamente a la popularidad del presidente saliente, bien pudo haber sucedido como en Chile a principios de este año donde el candidato opositor derrotó al candidato de una presidenta altamente popular. Aunque varios dirán que el enfrentamiento frontal de José Serra hacia Lula fue un error estratégico garrafal, yo añadiría que en parte se debió también a la falta de claridad de la oposición. El principal partido opositor es el Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), no parece proponer mayor cosa distinta al venderse como un partido de “centro”, y su mayor reivindicación es decir que Lula simplemente lo que hice fue recibir los beneficios de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso. Entonces ¿para qué vender social democracia si eso es lo que ya se tiene? Cabe anotar que el PSDB tiene más características de partido de aluvión, se alió con Democratas 25, el cual es de los partidos relevantes en Brasil, el único en asumir un programa de centro-derecha.

Siguiendo con esta idea, no sólo hubo elecciones presidenciales el día de ayer en Brasil, sino también de gobernadores para los estados, y llama bastante la atención que en los estados de mayor población eligieron a gobernadores del PSDB y de D25, particularmente Sao Paulo el cual no sólo es el más poblado, sino también el más industrializado y el que mayor PIB genera, incluso por encima de algunos países [1]. Lo que puedo leer de esta situación es que el PT ganó la presidencia dado el sistema federal brasilero, y de seguro una que otra movida demagógica. Por eso recalco la labor de equilibrista que se le viene encima a Roussef.

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