Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 15 de noviembre de 2010

De todo un poco

Yo realmente detesto las fiestas de fin de año, más aún cuando se adelantan y pareciese que el arbolito se cuelga desde Julio. La decoración ridícula, las canciones melosas, la alegría postiza y el abarrotamiento de los lugares públicos, son cosas con las cuales realmente podría vivir tranquilo si no existieran. Pero lo que realmente hace de esta época la más terrible del año no son estas bobadas que se pueden llegar a pasar por alto, sino el hecho que los mendigos y los atracadores aprovechan el desorden para llamar refuerzos y hacer de las suyas.

El viernes pasado en la noche a una de mis compañeras de trabajo la apuñalaron por robarle sus pertenencias mientras iba camino a Transmilenio, y hasta donde tengo conocimiento perdió el 80% de la sangre, y se encuentra inconsciente y entubada, aunque estable; todavía estamos deseando su pronta recuperación. Alguien podría decirme que ella debió haber sido más precavida, más teniendo en cuenta que en los últimos días desde las ventanas de nuestro sitio de trabajo hemos advertido a varios criminales cometiendo robos, y más de una vez hemos tenido que deshacernos de personajes sospechosos. Lo que este tipo de acusaciones encierran es la idea de que lo normal es que estas cosas sucedan y uno simplemente se hace a la idea. Pues les tengo noticias, esto NO es lo normal y NO tiene porque pasar, pero miremos el escenario.

Algunos dirán que el sistema económico y nuestro entorno fuerza a ciertas personas a cometer estos actos, y que las personas nacen buenas pero la sociedad los corrompe, y que por ello a los criminales hay que rehabilitarlos y ser suaves con ellos; además, si la gente recibiera lo necesario estos casos no se darían. Pamplinas. Lo primero que parecen ignorar quienes promueven este tipo de ideas es que demeritan el uso de la razón y la capacidad de tomar decisiones, características de las cuales gozamos todos los seres humanos, y así de paso demeritan a aquellos que toman la decisión de salir adelante y además lo logran de forma honrada y a punta de esfuerzo, voluntad y trabajo duro; quienes al parecer son cada vez menos, ya que se difunde cada vez más la idea de que antes de eso se necesita que el resto de la sociedad les otorgue de buenas a primeras una lista de beneficios que con el tiempo aumenta. Es entonces cuando me pongo a pensar: si las opciones son, o les damos beneficios, o  se dedican a la delincuencia ¿cuál es la diferencia entre esto y un atraco?

Ahora bien, ya antes en el instituto donde trabajo dimos aviso a la policía de las actividades delictivas, la última vez con el efecto tragicómico de que el agente salió corriendo en dirección contraria a la cual le indicamos se habían ido lo hampones. Y es que un problema que cunde no sólo en Bogotá sino en todas las regiones del país es que la actividad policial es ejercida por gente que no es oriunda o ni siquiera creció dentro de de la ciudad o municipio que se supone deben proteger. De esta forma, los policías se ven en un ambiente que no conocen, que no les es familiar, protegiendo a una población por la cual no sienten afecto alguno o por lo menos cierta pertenencia, y que ésta va a resentir que un foráneo ose imponer cierto tipo de autoridad sea cual sea.

Fuera de eso, no sobra mencionar la muy conocida debilidad de nuestras instituciones judiciales y penitenciarias, donde con ese espíritu “rehabilitador” las penas, si se dan, son bastante ligeras, y aunque no quisiera pasar ni de broma por una cárcel, para nadie es un secreto que más que un sitio de rehabilitación o de contención, son verdaderas universidades del crimen donde los reos salen con muchas más habilidades  de las que tenían. Para más piedra, en defensa por el derecho a la vida redactado en nuestra Constitución, se niega la posibilidad a las víctimas de defenderse de estos ataques contra su propiedad, su libertad, y por supuesto, su propia vida. También sucede que si se acude a la legítima defensa, resulta que no es tan legítima al ser estos casos contemplados en su mayor parte como “exceso de fuerza”. No por nada se dice que se castiga más a las víctimas que a los criminales.

No sólo la seguridad que se nos brinda es deficiente, sino que no existe la posibilidad lograble de obtener un salvoconducto para el porte de armas, armas que con dicho documento son fáciles de rastrear y requieren de ciertas normas como se requieren para un pase de conducir, por lo menos así los criminales se lo pensarían antes de tomar la decisión de agredir a sus prójimos. A cierta gente le preocupa que con armas se armen nuevos grupos paramilitares, pero lo que no alcancen a notar es que 1) los criminales obtienen sus armas de manera ilegal hayan permisos o no para el porte de armas, y 2) estos grupos paramilitares surgen precisamente de manera ilegal por el desespero de la gente al ver que no tienen protección alguna. Y así se da todo el ciclo de ilegalidad en el que estamos  metidos. No sólo estamos desprotegidos, sino que tenemos que enfrentar una criminalidad creciente. Bueno sería si se nos permitiese defendernos, y sumado a eso tuviésemos una policía y una justicia efectivas.

Por último pero no menos importante, la empresa donde trabajo decidió tomar cartas en el asunto. Pero no instalando mejores dispositivos de seguridad, sino asegurándose que todos tengamos nuestro seguro médico. Ahora bien, como yo trabajo por prestación de servicios y no por contrato, se supone que tengo que tener afiliación por mi cuenta y no por parte de la empresa, cosa que hago como beneficiario de mi esposa. Pero ahora resulta que eso no es suficiente, y pretenden que para que siga trabajando me pague con mi sueldo una afiliación, como hace cualquier con trabajo con contrato (no se engañen, no lo paga la empresa, sale de sus sueldos). Bien le dije a mi jefe que con lo poco que gano, más vale que renuncie que afiliarme a una EPS, ya que de todos modos no me quedaría mayor dinero, confirmando que este tipo de medidas hacen que las empresas desistan de contratar más personas. No sé si esto vaya a pasar (espero no), pero una vez más se demuestra en la práctica que una ley bien intencionada logra es que uno se quede sin chicha ni limonada.

Pueda que las líneas que acabo de escribir suenen a una alteración emocional, y sobre todo, tal vez suenen a impotencia; pero sería el colmo si no me sintiera afectado ante tales hechos, y de todos modos soy humano. Es triste el nivel de indefensión al que hemos llegado, y que además haya gente que lo excuse. Ya llegamos a un punto donde el mejor deseo de fin de año es que lleguemos vivos y enteros a Enero.

1 comentario:

  1. la verdad sea dicha don Rocky, estoy casi de acuerdo con todo, las leyes de este pais defienden tanto al individuo que parece que vivieramos en Alphaville bajo el regimen de la gran computadora. cosas como esta hacen que la gente me diga facista, pero la limpieza social me parece buena, de hecho hace poco estuve en la nueva candelaria en ciudad tunal visitando a un amigo y el me conto como en halloween los niños pasaban de casa en casa sin ningun problema, cuando en mi barrio no podia despegar los ojos de mis hijos a razon de las advertencias de secuestro y robo de niños, le pregunte a mi amigo el por que y la respuesta fue un sencillo "si cogen a un atracador o ladron, lo linchan" y alla en estrato 2 hay mas seguridad en los barrios que en muchos sitios de estrato 4 donde abundan los CAIs pero escasean los policias.

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