Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 11 de octubre de 2010

Soluciones ecológicas

En el último artículo que escribí sobre medio ambiente y esos temas, tuve un par de desaciertos, y fue claramente más escrito desde las tripas que desde la razón. No es mi sentir el que las ideas estuvieron mal, fue más bien la forma en que se expresaron. En mi labor como aspirante a politólogo no tuve cuidado con los términos, una cosa es hablar de “ecología”, la cual es una ciencia, o un estudio como tantos otros que aspira a tal distinción (como la ciencia política), y otra cosa es hablar de ecologismo, el cual al igual que el islamismo sí es una posición e ideología política.

Y como toda ideología política, el ecologismo cuenta con distintas corrientes internas que se pueden calificar de varias formas; pero, para efectos de facilidad me remitiré a las categorías que ejemplificó el filósofo noruego Albert Naess en 1973. Por un lado está el ecologismo “superficial”, el cual acepta las lecciones de la ecología, pero trata de encauzarlas a la necesidad humana y lograr cierto equilibrio; por el otro, está el ecologismo “profundo”, tiene más influencias místicas  y holísticas que científicas, y es aquel que tiene una cara más visible, ya que su principal premisa es que es el humano quien debe servir a la naturaleza, y son aquellos que proclaman que se debería volver a aquel estado primitivo cuando el “hombre estaba en armonía con la naturaleza”.

Digo que es el más visible porque efectivamente es al que más se le ha hecho propaganda, la película Avatar es sólo una muestra entre varias, de la idea de cómo la tecnología y el capitalismo lo único que quieren lograr es destrucción, y que la mejor forma de vivir es en un colectivo primitivo y similar a un enjambre donde los individuos no tengan identidad alguna. Incluso varios líderes socialistas como Evo Morales, se han acogido a este tipo de ideas, proclamando que es el socialismo el verdadero protector de la naturaleza y el capitalismo su enemigo. De hecho, varias veces he oído que el socialismo es lo natural en los seres humanos, y los que hacen esta proclama hacen una manipulación histórica, basados en las comunidades amerindias antiguas las cuales “vivían en armonía con la naturaleza, y sabían vivir en colectividad”.

Lo curioso del asunto es que la realidad parece mostrar otra cosa, conclusión que ratifico al leer hoy un artículo sobre Singapur, país que es la segunda economía más libre del mundo [1], y además es otro de esos casos de desarrollo vertiginoso logrado precisamente por liberar su economía. En dicho artículo, señalan como esta ciudad-estado ha sabido aprovechar sus condiciones para precisamente manejar de forma adecuada sus residuos, y además, dada su ausencia de agua, están logrando resolver ese problema para dejar de importarla de Malasia, y además matan tres pájaros de un tiro. No sólo tienen la mayor planta desalinizadora del mundo, a la vez la Marina Barrage actúa como reserva de agua, evita inundaciones en las zonas más bajas, y es una atracción turística, es decir, el proyecto se paga solo. Entiendo que el agua desalinizada le faltan ciertos nutrientes que tiene el agua de río, pero estoy seguro de que también le encontrarán una solución a dicho problema.

Por otra parte, si miramos a aquellos países que abrazan el socialismo, nos damos cuenta en que se cumple aquella máxima de Winston Churchill, la cual lo define como un repartidor de miseria. Y un efecto lamentable e infortunado de la miseria, entre tantos otros,  es la ignorancia, la cual lleva a que dichas comunidades tengan más el aspecto de un basurero que el de un refugio ecológico ¿O lugares como Corea del Norte o la República Democrática del Congo son bastiones de la protección ambiental? Claramente son los países más prósperos, los que dejan fluir la capacidad del intelecto humano en vez de reprimirlo, aquellos que encuentran mejores soluciones para los retos ambientales.

En conclusión creo que los hechos hablan por sí solos, y veo que puede haber un mayor consenso con el verde superficial, que con el profundo radical. La cuestión no es imponer un estilo de vida en las personas, sino dejar que su mismo ingenio logre una solución que se ajuste a las necesidades de ambas partes. Habiendo en la actualidad grandes demandas por soluciones ecológicas, es cuestión de saber dar una buena oferta, y el mercado mismo se encargará de que se den estas soluciones sin necesidad de coerciones o coacciones.

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