Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

sábado, 30 de octubre de 2010

Política y partidos en los Estados Unidos

Normalmente lo que percibimos por los medios de comunicación de la política estadounidense es que se trata de un modelo estrictamente bipartidista, dominado por los partidos Republicano y Demócrata, los cuales representan a la derecha y a la izquierda de ese país respectivamente. Esto tiene algo de cierto, pero nos imaginamos a los demócratas como un partido liberal, pacifista, secular, y progresista, y a los republicanos como conservadores, religiosos, guerreristas y neoliberales; además, si vemos un fenómeno como el “Tea Party”, y nos dicen que se trata de una manifestación ultra-conservadora o de ultra-derecha, asumimos que se trata de un grupo racista, xenófobo, muy similar a una pandilla de neo-nazis o algo similar. Aunque tales grupos existen, tenemos una lectura errada de estas manifestaciones, y ahora que este martes hay elecciones parlamentarias en dicho país vale la pena observar lo que sucede adentro de éste.

Lo primero que tenemos que entender es que significa ser liberal o conservador en Estados Unidos. En algún momento en la historia de este país se criticó el utilizar estos dos términos, al estar los Estados Unidos fundados en ideas liberales, particularmente las de John Locke, se decía que tal dicotomía no tenía cabida. De hecho los primeros partidos políticos se distinguían más en cómo debían llevarse a cabo esos ideales, que en realidad una distancia ideológica. Fue así como en un principio el Partido Federalista liderado por Alexander Hamilton que buscaba más poderes para el presidente y un gobierno más centralizado, y el Partido Demócrata-Republicano liderado por Thomas Jefferson que se oponía a dichas medidas. Ya para mediados del siglo XIX se dio la estructura de partidos actual con la competencia entre el Partido Republicano que representaba al norte industrial y anti-esclavista, y el Partido Demócrata que representaba al sur agrario y esclavista, y fueron estos dos los que combatieron en la célebre Guerra Civil.

Fue durante el siglo pasado en que aparecieron los grupos conservadores y liberales como tal, y aunque los autores no se ponen de acuerdo en el momento decisivo de esta ruptura, siguiendo los textos de Alfred S. Regnery (editor de literatura conservadora estadounidense) se podría afirmar que ésta se dio cuando el presidente demócrata Woodrow Wilson rompió con la tradición de aislamiento estadounidense y entró a la Primera Guerra Mundial. Este presidente luego recibió el rechazo a la entrada de la Sociedad de las Naciones por parte de un parlamento mayoritariamente republicano.  Pero si algo dio pie a la creación de un grupo ideológico que se denominara a sí mismo conservador fueron las políticas del New Deal de Franklin D. Roosevelt, las cuales hicieron que el Partido Demócrata buscara el apoyo de sindicatos y minorías adoptando una plataforma económica keynesiana de intervención estatal, y enfatizando conceptos como la justicia social y la libertad positiva.

De esta manera, como lo describe “La Revolución Conservadora en los EEUU” de George H. Nash, que tres grupos ideológicos se integraron en un solo cuerpo político autodenominándose conservadores, donde precisamente aquello que se quiere conservar son los ideales originales de dicho país. Estos grupos eran: los liberales clásicos que en Estados Unidos son llamados “libertarios”, quienes inspirados por escritores como Robert Nozick y la escuela económica austriaca buscan que el gobierno se limite a sus funciones básicas tanto en lo social como en lo económico; los tradicionalistas, quienes se acogen más a los principios de Edmund Burke y a la necesidad de una moral general, y los anti-comunistas que en su mayoría eran antiguos militantes de dicha corriente que habían caído en el desencanto, y que promovían una el establecimiento de una defensa militar fuerte.

Curiosamente, lo que definiría a cada partido serían sus grandes fallas, y no sus aciertos. Así, el Partido Republicano con la cuantiosa derrota en 1964 de su candidato presidencial Barry Goldwater se consolida como el partido conservador. Es de notar que este candidato fue el autor de “La Consciencia de un Conservador” donde bajo las ideas del “fusionismo” articuló las ideas de los tres grupos conservadores, sin embargo fue percibido por los electores como un radical. Así mismo, los demócratas se perfilaron como el partido liberal con la estrepitosa derrota de George McGovern en las presidenciales de 1972, pues este candidato se adhirió abiertamente a las ideas de los movimientos sociales de la época, y también haber sido considerado por los electores como un radical.

Este aspecto es bastante interesante, pues cumple con la clasificación de sistema bipartidista de Giovanni Sartori, donde dos partidos tienen la competencia exclusiva de los cargos de poder así existan terceros partidos, y dicha competencia se da de forma centrípeta. Lo que es realmente interesante de los partidos estadounidenses es que se trata de partidos “catch-all” o de aluvión, y son sus fracciones internas, o facciones como ellos mismos las llaman, las cuales suelen ser los principales objetos de estudio en la política estadounidense. Estas se pueden dar de tipo ideológico, étnico, entre otros, y estas categorías pueden traslaparse. Para este artículo sólo se tocarán las de tipo ideológico

Una particularidad que sale a flote continuamente en la ideología política norteamericana, es que se tienen en cuenta los aspectos sociales y económicos como aspectos distintos. Así es normal encontrar que se hable de liberal en lo social y conservador en lo económico, como es el caso de los libertarios, o algún otro tipo de combinación, y se utilicen instrumentos de medición del espectro político como la Carta Nolan o la Brújula Política.

Como se anotó anteriormente, el conservatismo estadounidense lo conformaron tres grupos ideológicos distintos los cuales actualmente conforman algunas de las principales facciones dentro del partido republicano, junto con una corriente liberal o moderada. Con la caída del comunismo la facción anti-comunista desapareció por obvias razones, pero la facción tradicional toma tintes más religiosos consolidando así a la derecha religiosa, y a su vez apareció la facción neo-conservadora, la cual está conformada por antiguos liberales que se acogen a ideas más tradicionalistas pero consideran vital el papel intervencionista del Estado americano tanto dentro como fuera del territorio nacional, siendo estas dos facciones los pilares de los dos periodos de George Bush Jr. Habiendo mencionado las diferencias principales, es preciso mencionar los principios comunes del republicanismo que son una lectura estricta de la constitución política, una plataforma económica tendiente al librecambismo, una defensa militar fuerte, y prevalencia de los estados sobre el gobierno federal.

Por otro lado, los demócratas se acogen a una lectura interpretativa de la constitución política, menor gasto militar, una economía de mayor intervención por parte del gobierno, y consecuentemente una prevalencia del gobierno federal sobre los estados. Las facciones dentro de este partido suelen ser más dispersas y menos disciplinadas que las de los republicanos, teniendo un fuerte predominio histórico la facción liberal inspirada en Roosevelt y con fuertes bases sindicales, vale la pena ver otras facciones fuertes como la nueva izquierda, quienes tienden más hacia las ideas de la socialdemocracia y políticas ecologistas; los blue dogs quienes consideran que se puede seguir protegiendo a los vulnerables desde unas bases conservadoras, y los demócratas libertarios quienes nos son tan radicales como sus homónimos republicanos, considerando que el gobierno si debe intervenir con aquellos que no tienen mucho.

Estas facciones tienden a variar su predominio dentro de sus respectivos partidos, y actualmente bajo el gobierno de Barack Obama, la nueva izquierda parece llevar las riendas del Partido Demócrata, mientras que el Partido Republicano está siendo fuertemente permeado por el “Tea Party”, el cual tiene unas sólidas bases libertarias al ser principalmente una protesta más de tipo económico que de otra cosa. Precisamente lo que se juega en las primarias presidenciales en cada partido, es cuál facción va a representarlos a todos en las elecciones definitivas.´

Además de los rasgos comunes, otra razón por la cual se podría aducir que las facciones se mantienen unidas es por el sistema federal, el cual hace muy difícil que un partido llegue al poder a menos que tenga presencia en los 50 estados, y sólo el Partido Republicano y el Partido Demócrata cumplen con dicho requisito, por lo cual tiende a mantenerse el predominio de estos partidos, y las facciones suelen considerar que es preferible elegir a alguien afín, a que gane un contrario. Pero no por eso los terceros partidos, como lo son el Libertario y el Constitucional por el lado de la derecha, y el Verde y el Socialista por el lado de la izquierda, son del todo despreciables. Al tratarse estos terceros partidos de miembros disidentes de una facción en particular, suele ocurrir que si el candidato principal de uno de los partidos grandes no sabe cautivar a todas las facciones, los miembros de éstas recurran al tercer partido de su predilección dividiendo los votos, como le sucedió a John McCain en las pasadas elecciones. Por otro lado sucede a veces que un candidato presidencial no sólo logra el apoyo de todas las facciones, sino también facciones contrarias, como fue el caso de Ronald Reagan en la década de 1980, quien además del apoyo de todos los republicanos, obtuvo el de los blue dogs.

Todo lo anterior evidencia la organización de un sistema complejo, y muy sujeto a sus particularidades. Si bien el sistema es bipartidista, esto no obedece mucho a cuestiones ideológicas, al tener cada partido en mayor o menor proporción facciones liberales, conservadoras, y libertarias dentro de los parámetros estadounidenses; y que en gran medida estas facciones desempeñan un papel importante en la política de este país, particularmente durante la temporada electoral. Así mismo, estas facciones denotan el espíritu de competencia norteamericano, al enfrentarse de forma intra e interpartidista.

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