Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Partiendo a los partidos

Acabo de salir de una clase donde tuve que exponer brevemente el sistema de partidos políticos en Colombia. Supongo que lo primero que notaron al abrir el presente artículo, y si no les informo, fue la desaparición del emblema del Partido Conservador de este blog. La razón de esto es que luego de la investigación hecha para dicha exposición, es realmente lamentable el estado en que se encuentra nuestro sistema de partidos. El personalismo que comenzó con Bolívar, Santander, Nariño y demás no ha muerto, al contrario está vivo y coleando, y lo que tenemos es un sistema multifaccional.

Ahora que hago mención a la historia, quisiera hacer mención al hecho que al Partido Liberal Conservador original, sí, el de Ospina y Caro, absorbió a los antiguos componentes peninsulares y militares de los inicios de nuestra historia; por lo cual se perdieron los valores originales expuestos en el programa de 1849, y el partido azul llevó ese estigma corporatista, ultra-autoritario y ultra-religioso que lo persigue hasta el día de hoy.

Pero siguiendo con el tema de los partidos y las facciones, me remito a Giovanni Sartori quien distingue en principio una facción como un grupo concreto, y el partido como una partición analítica de un todo, entendido este “todo” como el Estado. Una definición más clara es que la facción tiene una búsqueda interesada por obtener puestos y emolumentos, mientras que el partido promueve el interés nacional sobre la base de un principio particular. En otras palabras, el partido busca le da preponderancia al bien común y la facción al bien particular. Por eso vale la pena destacar tres puntos clave sobre los partidos:

1     1-No son facciones.
       2-Son parte de un todo.
       3-Son conductos de expresión.

Entonces es cuestión de preguntarse si realmente nuestros partidos no representan intereses personales sobre los comunes, conforman un consenso pluralista, o realmente comunican las inquietudes de un sector social, ideológico o de otro tipo de la sociedad. Miremos algunos casos:

Cambio Radical, el cual bajo sus propias palabras es: “…una Convención disidente de la del Partido Liberal, la cual estuvo conformada por  un grupo muy importante de personas inconformes con el transcurso de los acontecimientos políticos nacionales y con el manejo dado al Partido Liberal por sus directivos.” Lo que nos hace sospechar que se trata más de una facción que de un partido, al detallar en el mismo documento: “La Convención del nuevo movimiento se hizo el mismo día en que el partido Liberal estaba llevando a cabo su Convención Nacional y en la cual iban a elegir como candidato a la presidencia al Doctor Horacio Serpa, sin haber llevado a cabo una consulta interna, como era uno de los puntos establecido en los acuerdos por las cuales el Nuevo Liberalismo o Galanismo, había aceptado reunificarse con el partido Liberal a mediados del año 1998.”

Sumado a eso, a pesar de decir en el mismo documento que se llevaron a cabo reformas ideológicas en su plataforma durante su formación, Cambio Radical no muestra mayores diferencias entre sus estatutos y los del Partido Liberal del cual se desprendió. De hecho, en la actualidad se encuentra haciendo una consulta interna para definir su plataforma ideológica.

Pero si de facciones se trata, nadie la gana al Partido de la U. Al igual que el partido anterior, el Partido de la U muestra amplias similitudes ideológicas con el Partido Liberal tales como: “El Partido defiende el papel del mercado y la empresa privada, como elementos básicos de nuestra economía, pero cree que el Estado debe jugar un papel regulador, para impedir abusos y distorsiones, y para generar políticas de distribución y fomento que faciliten la equidad y estimulen la competencia y la iniciativa particular” (y algunos lo quieren vender como el partido liberal-conservador de Colombia). Aunque difiere con este en temas como la autoridad, claramente marcada por su apoyo a la medida de Seguridad Democrática del ya ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

Es precisamente ese apoyo a dicho ex presidente lo que le da un carácter de facción a la U, en la misma historia del partido mencionan: “El Partido de la U se articula entorno a la obra de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, un colombiano de firmes convicciones, voluntad inquebrantable, valor y decisión civil sin par, que llega a la Presidencia de la República con un apoyo popular sin antecedentes y con un llamamiento a la unión para la urgente y definitiva solución de los problemas de la Nación. Fuera de eso, el ex presidente Uribe recientemente acaba de retomar las riendas de esta facción, lo cual augura una piedra en el zapato en el gobierno de Juan Manuel Santos, dadas las diferencias entre estos dos. Y no quiero hacer ya mayor mención al PIN.

La verdad el haber hecho esta investigación fue a la vez edificante y deprimente, y es sólo una abre bocas a una investigación más larga que pienso desempeñar a lo largo de mi carrera. Sólo con ver las consultas intrapartidistas las cuales no representaban tendencias sino más personalismos (ver Arias vs. Sanín), y la forma en que muchos votamos durante las elecciones pasadas (brincando de personaje en personaje), sólo acusan más el carácter de facción que tienen nuestros partidos. Es bueno ir pensando desde ya en posibles soluciones para este problema, que además refuercen la institucionalidad (cosa que sólo hemos tenido levemente), estoy abierto a opciones.

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