Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 15 de octubre de 2010

Fallaremos positivamente

Recientemente estuve discutiendo dentro de un grupo académico el proyecto de ley sobre la Ley de la Juventud, un proyecto que en sus inicios buscaba incluir a la juventud y abrirle espacios en la política. Como proyecto de ley que se respete, el documento presentaba algunos puntos confusos, redundancias, y sobre todo, puntos controvertibles. Lo principalmente controvertible es el hecho que más parece una exposición de derechos como si se tratara de una constitución política, los cuales algunos ya están contemplados en nuestra constitución política, y los demás no eran más que intentos de permisividad ya rayana en lo infantil.

Era de esperarse que un proyecto de ley escrito por jóvenes buscara más dádivas, pero el hecho de quienes dirigían tal proyecto se hicieran los de la vista gorda ante tales desajustes es una clara advertencia de un concepto de libertad que está tomando bastante popularidad. Desde mediados del siglo pasado se habla de libertad positiva, en donde ya no se habla de hacer aquello que no está prohibido, sino de ver que es lo que realmente se puede hacer. No sólo es que la palabra “positiva” suele tener una buena connotación en nuestras mentes, esta categoría de libertad es la bandera de aquellos que reclaman justicia social.

Me explico, como el concepto de libertad positiva se basa en que la verdadera libertad está en la capacidad real acción de los individuos, la idea que se promueve bajo este concepto es que para que todos sean libres, hay que procurar que todos reciban lo esencial para así tener una igualdad de oportunidades. El problema que esto plantea es que nunca se dice quien va a costear tal manu tención, o sí, el Estado con lo que cobre fuertemente a aquellos que tienen más, llevando así al estancamiento social al que suelen llevar los Estados de “bienestar”. Lo que no parece considerarse aquí, es que aquellos elementos esenciales no son una lista estática, o un vestido de talla universal que todos puedan usar; la lista bien puede ir en aumento, y no faltaran aquellos que aleguen cada vez más y más que necesitan más cosas para sentir que sí se les da una oportunidad, sin hacer mayor cosa por ganarse esas dádivas.

Pero ese no es el único aspecto preocupante, el cual he comentado ampliamente en este blog. Otro aspecto tenebroso es el hecho que en el ámbito jurídico un derecho o una ley positiva es aquella que está escrita, y como vemos con el ejemplo de la Ley de Juventudes, ya no será nuestro propio arbitrio enmarcado en un juego de reglas lo que defina nuestra libertad, sino un texto en una hoja de papel. Si ya de por sí el tener tantas leyes prohibitivas nos ha reducido bastante nuestro campo de acción, sin mencionar que muchas de ellas son bastante ridículas y/o tiránicas, el que sean las leyes las que definan lo que SI podemos es hacer es mucho más macabro, al cerrarnos bastante nuestro mencionado campo de acción. Una libertad así estaría sujeta al mundo de las leyes, donde están son modificadas y derogadas sin ton ni son por un grupo “elite” de gente preparada (¿cuánta gente de la farándula es que tenemos en el congreso?). Sería otro ejemplo de cómo las “buenas intenciones” nos llevan de vuelta a un sistema de gobierno medieval.

No todo lo que brilla es oro, y aquello que nos puede parecer genial y hasta eficiente, suele en la mayoría de casos ser una salida facilista, que luego es una trampa mortal donde terminamos perdiendo incluso aquello que buscábamos desde un principio. Si en serio queremos llegar a la libertad, tenemos es que hacernos cargo de nosotros mismos y cultivarnos a nosotros mismo, y no buscar definiciones como “libertad positiva” que no son más que un cuentazo utópico para disculpar la pereza de algunos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario