Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 7 de octubre de 2010

Corea con Colombia

En la universidad donde me encuentro estudiando se busca establecer un puente académico con Corea del Sur, esto teniendo en cuenta que gracias a la participación de la Tropa Colombia en la guerra de Corea, no sólo es uno de los pocos países avanzados donde los colombianos no necesitamos visa en señal de agradecimiento, además está muy interesado en el intercambio. Y al parecer por ignorancia nuestra, no hemos sabido aprovechar tal oportunidad, y por lo que me enteré, se pierden valiosas becas cada año. Luego de asistir a una de las conferencias organizadas en mi alma mater, me hace considerar varias cosas sobre el futuro.

En tal conferencia tuve la oportunidad de conocer un poco más sobre la historia, la cultura, y particularmente, la economía de dicho país. Corea del Sur, luego de la invasión japonesa durante la 2da Guerra Mundial, sufre posteriormente la mencionada guerra  de división con su homónima del norte, y queda devastada y sin nada, al ya de por sí no tener mayores recursos naturales, siendo en ese entonces una de las peores economías del planeta. Cabe preguntarse cómo es que hoy en día dicha nación es la economía número 15 del mundo, uno de los países líderes en tecnología, uno de los mayores exportadores del mundo, y una potencia emergente en su región.

La respuesta es obvia, Corea del Sur desde que logró reestructurarse empezó un proceso de liberalización de su economía. Empezó por supuesto estableciendo las bases para llevar de forma favorable ese proceso, en principio comprando materia prima, imitando, y vendiendo luego la manufactura; esto acompañado de las debidas políticas de fomento y dirección. Una vez la academia y la industria coreanas llegaron a un nivel aceptable, se buscó atraer al capital privado por lo cual se establecieron políticas de gobierno “facilitador” y no “jugador; es decir, dejar al mercado hacer lo suyo. Ya para la década de los 80 la intervención gubernamental era mínima, y Corea del Sur ya era un monstruo económico, de hecho recordemos que en 1988 se juegan los olímpicos en Seúl.

Lo claro aquí es que los surcoreanos se trazaron una meta, y la siguieron a cabalidad. De la misma forma, el profesor Kwak Jae Sung nos comentaba como su país se prepara para los nuevos desafíos que se le avecinan. Sumado a todo esto, hay que agregar que los coreanos culturalmente tienen la disciplina propia de los orientales, pero a diferencia de sus vecinos chinos y nipones, tienen una disposición abierta a las demás culturas, lo cual es un factor importante para los logros obtenidos. Además, al final de la conferencia el profesor de más edad nos dio un fuerte jalón de orejas: "¿Ustedes creen que el budismo es rezarle a buda? ¡No! es buscar al buda interior por medio de las buenas obras. Ustedes rezan por 10 años y no hacen nada. Corea no tenía nada, y ahora es desarrollada, y ustedes que tienen todo, hasta cocaína y mujeres ¡Y NO PROGRESAN!" (No creo que se trate de dejar las propias creencias, pero sí de ponerlas a funcionar en este plano terrenal).

Y por otro lado, el día de hoy me encuentro con un curioso artículo en la siempre “progre” Semana, donde se admite que tal vez el proteccionismo no sea la mejor medida para impulsar la economía colombiana, particularmente el sector agro. Teniendo en cuenta además, que dicho proteccionismo ha sido parcializado, favoreciendo sólo a unos grupos y no a todos, como para por lo menos decir que estamos preparando la industria para liberalizarla en el momento adecuado, y lograr enfrentar los tratados de libre comercio con cierta ventaja. Espero que este sea por fin el campanazo que necesitamos para ponernos en línea, y perderle el miedo a encargarnos nosotros mismos de nuestra economía y de nuestra industria, y a enfrentarnos a la competencia global; y no estar esperando una ayuda de un gobierno que repetidamente nos ha mostrado que sólo le echará mano a unos pocos.

Es mucho lo que podemos aprender y asimilar del caso surcoreano, y sería muy obtuso de nuestra parte el seguir desaprovechando esa mano abierta que un país nos da, cuando insistimos en mirar a otros que no tienen mayor interés en nosotros, e incluso nos miran con desdén. Esta es una invitación franca y abierta a que miremos tal oportunidad, la sopesemos cuidadosamente, y la aprovechemos en beneficio de nuestro país y de nosotros mismos. Una vez más recalco que a la final depende de nosotros mismos.

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