Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 20 de octubre de 2010

¡Ay Carlitos!

Entre las muchas cosas que me molestan de los medios noticiosos locales, es su afán por hacer notas sobre las realezas europeas, en particular la realeza española; más teniendo en cuenta que para la persona del común no son más que unas figuras decorativas y anacrónicas. Ya entendiendo un poco más sobre política, la atención que se le debe prestar a los aconteceres reales es el hecho que de ahí sale el nuevo Jefe de Estado del respectivo país. Aún así, dado que dichas notas se dan más como una nota de farándula, y a la hora del té lo máximo que ha hecho un rey español en estos tiempos es mandar callar a Chávez, la verdad los devenires de esas personas me tienen sin cuidado.

Pero como buena parte de Latinoamérica, sino es que toda, realmente no cortó del todo el cordón umbilical con la “Madre Patria”, pues es de esperarse que tengamos esas notas “light”. Y no es para menos: acá se celebran todos los años sagradamente el 12 de Octubre con el falso epíteto de “Día de la Raza”, cuando en realidad se trata del Día de la Hispanidad; no se pierde oportunidad alguna para resaltar nuestra “herencia cultural”; España suele ser un lugar muy atrayente para nuestros emigrantes; las corridas de toros, y definitivamente Carlos V logró un gran trabajo en hacer de las Indias el sitio más católico del mundo.

No es mi intención despreciar la cultura ibérica, la historia fue como fue, y puede llegar a ser hasta curioso este fenómeno socio-cultural en nuestra región; pero como es de esperarse hay más de lo que se ve en la superficie. Existe una comunidad que se hace llamar el carlismo, cuyo objetivo es mantener vivas las antiguas tradiciones del Imperio Español, como por ejemplo el proclamar a la Iglesia Católica como la única verdadera, mantener las misas en latín, aún llaman a Colombia Nueva Granada, e incluso proclaman que el actual Rey de España, Don Juan Carlos I, es ilegítimo y que el rey debe ser su primo Don Sixto Enrique de Borbón; de hecho, el nombre “carlismo” viene de los líos de sucesión de la corona después Fernando VII, donde un grupo de españoles consideró que el legítimo heredero era su hermano Don Carlos (cosa que luego llevó a una guerra interna).

Todo esto me tendría sin cuidado al tratarse más de cuestiones religiosas (y cada quien verá como manifiesta su fe y su espiritualidad), y ya manifesté mi opinión sobre la realeza española y sus relajos. Lo realmente preocupante es que el carlismo tiene serias aspiraciones políticas, y siguiendo su línea ultra-tradicionalista entre sus premisas se encuentra el recuperar los antiguos reinos españoles bajo la corona de ese país, basados en una idea más grande  de restablecer la continuidad hispánica antes de las revoluciones, es decir, acabar con todas las premisas del liberalismo (una vez más reitero que no me refiero a la plataforma de nuestro partido rojo, sino de las doctrinas originales de dicha filosofía). Tomando en cuenta lo mencionado, con un sistema carlista se acabaría la libertad de expresión, la libertad de cultos, las libres elecciones, la libre empresa, entre muchos otros derechos que hoy damos por sentados, y sería un sistema de completa obediencia a la corona y al papado romano.

Pero la cuestión no acaba ahí, no se trata simplemente de un grupo de locos allá en España, acá en Colombia existe una comunidad carlista, y está justo en frente de nosotros. Por ejemplo, nuestro controversial Procurador General no sólo pertenece a dicha comunidad, él mismo recibió una condecoración por parte de Don Sixto. Es más, recientemente tuve el dudoso honor de recibir una cátedra sobre la Reforma por parte de un representante de la Procuraduría que a claras luces era un carlista, y entre los vituperios y la grosería propios de un ser lleno de resentimiento, según este personaje lo peor que trajo la Reforma fueron las semillas y el desarrollo de las semillas liberales (recordemos que John Locke era un devoto calvinista), y de ahí que se independizara la “América Española”. Y como dice el chiste: “de no habernos independizado seríamos campeones del mundo”, y es un sentimiento que cunde más de lo que se cree.

Recordemos que desde la independencia existen grupos de personas que fueron renuentes a ésta, y desde el siglo pasado los grupos serios de fascismo encontraron su inspiración en ideas provenientes de España como el falangismo, argumentando la tan alardeada “herencia cultural”, además que es imposible hablar de raza pura en este país, y Mussolini se peleó con el Vaticano. Escribo este artículo a riesgo de que varios conservadores carlistas me tachen de traidor, yo me fundamento en que aquello que hay que conservar son las ideas liberales originales, y Edmund Burke no era precisamente un monarquista católico.

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